ROSARIO PUENTE OLIVERA, ESPECIALISTA EN NUTRICIÓN
Sin invalidar lo cultural y placentero, podemos comenzar a alimentarnos saludablemente
Prestar atención a la alimentación es fundamental para tener una mejor calidad de vida. No es simple modificar los hábitos culturales inculcados pero debería ser una meta a cumplir.
Rosario Puente Olivera, médica especialista en Nutrición habló al respecto en el programa "Agenda" que se emite por El Cordillerano Radio (93.7). “Lo cultural tiene mucho que ver en la construcción de esos hábitos, con costumbres que vivimos desde chicos, que vamos armando a lo largo de nuestras vidas y con cuestiones de comodidad”.
Esto lleva a que haya grandes diferencias entre cada una de las comunidades, por ejemplo, la alimentación en el campo y en la ciudad varía enormemente.
Los hábitos actuales principalmente de alimentación y de actividad física no son saludables “y vienen aumentando la frecuencia de la obesidad y el sobrepeso que son la puerta entrada a las enfermedades crónicas no trasmisibles” detalló.
Desandar el camino de esos hábitos es complejo y requiere un gran trabajo “uno podría pensarlo como que hay un aspecto individual pero también social y está directamente relacionado con el ritmo de vida que llevamos”. Como sociedad hay aspectos que van en contra de que uno tenga hábitos saludables “consumir carne asada no es el problema, es todo lo que la rodea como la picada previa, el vino, el pan y el postre”.
Hablar de asado y vino se lo relaciona inmediatamente con el encuentro familiar o con amigos. “La comida se asocia al placer, eso no se puede negar y es una parte positiva”. No se puede decir si eso está bien o no “el tema es ver si a mí me hace bien o no, si uno come asado muy seguido probablemente tenga un impacto en la salud”.
Sin invalidar lo cultural y el placer hay que tratar de ver cómo se pueden modificar esas costumbres para que no sean algo dañino. “Cuando propongo un plan de alimentación, muchas veces la gente me pregunta qué puede comer y la verdad es que uno puede comer de todo”.
Pero lo que hay que analizar es si es conveniente o no dependiendo de cuál sea el objetivo que cada uno se plantea. “Si es el bienestar tengo que evaluar qué me hace bien y más allá del rol del médico que guía, orienta y acompaña cada uno es quien decide qué consumir”.
Según la OMS desde 1975 hasta ahora se triplicaron los casos de sobrepeso en el mundo. “En Argentina la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo se hace cada cinco años, la última es de 2018 y se vio que en los últimos años fue aumentando mucho la prevalencia de obesidad y sobrepeso”.
Ya antes de la pandemia una de las campañas fuertes que realizó Salud Pública de manera articulada con otras instituciones en nuestra ciudad fue por la obesidad infantil. Luego el aislamiento acrecentó esta situación “vemos que desde los 80 hubo un cambio muy importante de la obesidad a nivel mundial”.
La médica especialista habló de lo que ve en su consultorio. “Hay personas que durante la pandemia se la pasaron haciendo pan, cocinando, comiendo y dejando de lado la actividad física. Y por otro lado el grupo de personas que al poder ordenarse con los horarios pudieron bajar de peso”. Teniendo en cuenta que el sobrepeso fue un agravante para quienes contrajeron COVID.
Otro palo en la rueda de una alimentación sana muchas veces radica en las publicidades a las que estamos expuestos. “Estimulan mucho el consumo de alimentos hipercalóricos o super procesados que nutricionalmente son lo peor y en eso no hay una regulación”. Ahora con la Ley de Etiquetado frontal debería ir cambiando, por ejemplo, en los productos para los chicos no se podrá poner más personajes que atraigan su atención, si tienen exceso de grasas o azúcares.
Resaltó “la obesidad infantil o juvenil es un problema familiar porque la mayor parte de las decisiones las toman los adultos que los tienen a cargo y en reiteradas ocasiones, lo hacen en el supermercado”.

Trabas
Son muchas las trabas con las cuales se encuentra la profesional en su consultorio. “Las personas muchas veces tienen una ambivalencia con el hecho de bajar de peso, por un lado la intención de comenzar a cuidarse pero por otro, la resistencia por no querer relegar el placer”.
Un gran mito a derribar es que la comida saludable no es placentera, por eso las vacaciones o días festivos y de fin de año son los más problemáticos porque la mayoría suspende ese cuidado. “Hacer un plan de alimentación sano no es no darse gustos, tiene que ver con aprender a elegir” aseguró.
No es fácil encontrar el camino que conjugue el placer de la comida habitual con el comenzar a hacerlo de manera saludable: “La motivación al principio está más alta y luego va bajando entonces el desafío es como mantenerla en el tiempo, pero no desde el lugar del reto ni del susto sino de la comprensión”.
Las consecuencias de la obesidad en cualquier momento de la vida a largo plazo trae serios problemas de salud. El ejercicio físico y una readecuación de nuestra manera de alimentarnos llevan a una mejorar calidad de vida.
Para consultas con la doctora Puente Olivera se pueden comunicar en su consultorio de Melipal de calle Lonquimay 3952 o en la página de Facebook https://www.facebook.com/habitosparalasalud.