Distinguieron a Juan Carlos del Bello por su aporte a la ciencia y la tecnología
Se ha cumplido un año del fallecimiento de Juan Carlos del Bello, quien realizó aportes incalculables al sistema universitario y complejo de la ciencia y la tecnología de Argentina en las últimas 3 décadas.
Desde la Universidad Nacional de Río Negro se entregó el doctorado honoris causa post mortem, un laudatio realizado por Diego Aguiar, vicerrector de la Sede Andina, Universidad Nacional de Río Negro, que busca mantener presentes las acciones y logros de Del Bello.
Anselmo Torres y Marta Taborda fueron quienes eligieron a Aguiar para realizar el elogio académico, una tarea para nada simple puesto que es casi imposible sintetizar la gran obra del profesional. Era una persona muy productiva, multifacética y ha dejado una huella muy grande en el ámbito de las políticas públicas, del sistema universitario y de la ciencia y tecnología de la Argentina.
Aguiar dijo: “Este acto se podría haber organizado en cualquiera de las nueve ciudades donde actualmente desarrollamos actividades en la Universidad Nacional de Río Negro. Estamos muy agradecidos que se eligiera la Sede Andina, en la que Juan Carlos desarrolló una parte importante de su carrera académica en una Maestría y en un Centro de Investigación”.
La Resolución de Consejo Superior de la UNRN que crea el título de doctor honoris causa afirma: “El título se dará a personas destacadas en el ámbito académico, científico, artístico, profesional, social o institucional”. Juan Carlos se destacó prácticamente en todos esos ámbitos.
Su historia académica comenzó en la Universidad Nacional del Comahue. En 1973 obtuvo el título de licenciado en Desarrollo y Programación Económica. Luego obtuvo una beca para realizar un posgrado en la Universidad Nacional del Sur, en Bahía Blanca, en Economía y Planificación Regional con el auspicio de las Naciones Unidas. Este fue dictado en Convenio con el Instituto Latinoamericano de Planificación Económica y Social (ILPES) y la Universidad de Grenoble (Francia), finalizado en 1974.
“No pudo esos años continuar su actividad académica porque en 1976 debido al allanamiento de su domicilio y la persecución policial y política se exilió en Costa Rica. Allí trabajó en la Confederación Superior Universitaria Centroamericana, en el Instituto Nacional de Aprendizaje, fue docente en la Universidad de Costa Rica y trabajó en la dirección de planificación del Instituto Tecnológico de ese país”, cita el laudatio.
"Luego fue director de planificación científica y tecnológica de la Oficina Nacional de Planificación (OFIPLAN) de Costa Rica, representó al país en la Comisión Centroamericana de Ciencia y Tecnología (CETECAP). Negoció un programa con el PNUD de Política Científica y Tecnológica, basado en estudios e investigaciones que él mismo había dirigido sobre desarrollo y políticas públicas en ciencia y tecnología. Tuvo un papel muy destacado durante ocho años en el país que lo cobijó. Producto de su valiosa colaboración a la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de Costa Rica, en 1980 lo distinguieron con el diploma de “Honor al Mérito” otorgado por la Asociación de Estudiantes de esa casa de estudios”.
En 1983 con la recuperación de la democracia regresó a Argentina como parte del colectivo de exiliados repatriados por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados. “No muchos saben que en 1988 el CONICET aprobó su ingreso a la carrera de investigador, en lat categoría de adjunto, cargo al cual Juan Carlos decidió no acceder. En 1993 fue designado primer secretario de la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU) de la Argentina. Allí, entre otras cosas, en 1995 fue autor de la Ley de Educación Superior (LES), que rige para las universidades nacionales y privadas hasta el día de hoy”.
No era fácil en esos años plantear derechos y obligaciones que servían para ordenar el sistema. “En el marco de esa ley, Del Bello impulsó la creación de la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU). Su misión fue mejorar la calidad de las carreras e instituciones universitarias que operan en el sistema universitario argentino”. Hoy en día es una institución central para certificar la calidad de la educación superior.
“Desde la SPU creó el Programa de Incentivo a los Docentes Investigadores para aumentar la investigación y su calidad y desarrollar una carrera académica integral (docencia junto a investigación y extensión) en las universidades. Mejoró los ingresos de los docentes y generó un sistema de categorización alternativo al único que existía, el del CONICET”. Hoy hay 58.800 docentes incentivados en las universidades.
“Además, durante su mandato en la SPU promovió la creación de universidades nacionales, se amplió la autonomía y autarquía de las universidades, se creó el Fondo para el Mejoramiento de la Calidad y el Sistema de Información Universitaria”.
“En 1996 fue secretario de la Secretaría de Ciencia y Técnica (SECyT) donde creó la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica. La principal institución de promoción de la ciencia, la tecnología y la innovación del país, conformada por dos fondos”.
Allí reubicó al Fondo Tecnológico Argentino, el FONTAR (que había creado en el Ministerio de Economía con Marta Borda), y lanzó instrumentos para fomentar la innovación y la transferencia hacia el sector productivo, como créditos fiscales y aportes no reembolsables”.
Del Bello además creó el Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica, el FONCYT, donde se destacó la creación del instrumento Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica, los PICT, cuyos montos eran 25 veces más altos que los proyectos del CONICET”. Desde aquellos años hasta hoy es el principal instrumento de promoción de la ciencia de los grupos de excelencia del país, donde también se han formado miles de becarias y becarios doctorales. Ejemplos de su obra son las actuales 800 becas vigentes y 25.000 investigadoras e investigadores financiados por la Agencia.
“En 1996 fue interventor del CONICET, allí democratizó la elección de los cuatro miembros del Directorio de las cuatro grandes áreas del conocimiento e incluyó representantes del agro, de la industria, de las universidades y de las provincias. Es decir, incorporó a la sociedad en el gobierno del CONICET”. Esa forma de gobernanza continúa hasta hoy.
“En 1998 realizó el primer Plan Plurianual de Ciencia y Tecnología de la democracia y se instauró desde ese momento como práctica regular de la SECyT y luego del MINCyT. Además, durante esos años reglamentó la Ley 23.877 de Promoción y Fomento de Innovación Tecnológica, puso en funcionamiento sus instrumentos promocionales y los dotó de financiamiento. En esos años Del Bello renegoció un préstamo con el BID para promocionar la ciencia, la tecnología y la innovación cuya formulación y negociación había iniciado en el Ministerio de Economía. Esos créditos se han replicado hasta la actualidad y le han permitido dar continuidad a muchos instrumentos de apoyo a la ciencia y la técnica por más de 25 años a la Agencia”.
Más logros
“El impacto de lo que generó Juan Carlos en la arquitectura institucional del sector de la ciencia y la tecnología fue gigante. Uno de sus objetivos y que logró en gran parte fue ordenar el complejo institucional separando las funciones de diseño de políticas, de la promoción y la ejecución”.
“En 2001 el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) lo propuso como representante del sistema universitario en la CONEAU. En el 2002 fue director del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC)”.
Finalmente en el año 2007 formuló el proyecto institucional de creación de la Universidada Ncional de Río Negro (UNRN), de la cual fue rector organizador y luego rector electo por tres períodos. Quizás el desafío más importante de su carrera, y en el que utilizó sus capacidades y la experiencia acumuladas durante décadas”.
Hoy esta institución cuenta con 11.000 estudiantes, 1.700 trabajadoras y trabajadores, más de 59 carreras de grado y pregrado donde la mayoría de los estudiantes son primera generación de universitarios, 17 carreras de posgrado (incluyendo 2 doctorados) y 2.500 graduados. Y además cuenta con la reconocida Orquesta Sinfónica Patagonia.
La UNRN fue el último sueño de Del Bello, al cual le dedicó 14 años de su vida. Respetó los aportes de todas las áreas del conocimiento y de las artes a la solución de los grandes desafíos de la Argentina.
“Buscó siempre la sinergia entre la función de docencia y la de investigación, transferencia y extensión. Tuvo una mirada federal contemplando las particularidades de cada territorio y buscando desconcentrar los recursos humanos y las instituciones de ciencia y tecnología y educación superior en el interior profundo”.