DESPUÉS DE UN LARGO Y ACCIDENTADO PROCESO
Baco Compañía Teatral estrena “La vida hacia delante”
El elenco que conmovió con “Crónicas de una caricia” y con “Hamlet. Herencia de la carne” vuelve a las andadas con una obra que retoma un trágico suceso que conmovió a la región en 1978.
Con dos funciones que se concretarán el domingo (31 de julio) a las 19 y a las 21, Baco Compañía Teatral estrenará otro de sus trabajos: “La vida hacia delante”. La obra resultó de la dramaturgia que elaboró Juan José Santillán especialmente para el elenco barilochense y tendrá como protagonistas a Jorgelina Paravano, Virginia Salamida, Ema Gallardo, Jorge Gallo y Marcio Orellana, bajo la dirección de Paula Tabachnik. Los acontecimientos tendrán lugar en Espacio DICAB (Lonquimay 4714), un ámbito que pergeñó la propia directora.
En efecto, “es el espacio que creé para estrenar, experimentar y mostrar teatro. De alguna manera, la obra completa, el primer objetivo que me planteé”, compartió Tabachnik en conversación con El Cordillerano. “Es parte de un deseo como artista”. En cuanto al inminente estreno, “trabajamos para que todo sea lo más adecuado como experiencia estética y de expectación teatral”, adelantó.
“La vida hacia delante” se despliega a partir de “cinco intérpretes: dos actrices, dos actores y un quinto actor-músico. Desde el punto de vista de la audiencia, va a experimentar distintos campos sensoperceptivos… Visuales: por los cuerpos, el uso del espacio, la escenografía y también, por el mundo lumínico. Y el campo sonoro: porque va a haber música en vivo”, describió la directora.
El nuevo producto de Baco “está en el campo de la experimentación teatral, es decir, no busca un resultado, tiene que ver con un arduo e intenso proceso creativo y espero que (las y los espectadores) se lleven una experiencia distinta”, se esperanzó. “Creo que les va a dejar una intriga, que les va a mantener en estado de atención y que van a poder disfrutar de la experiencia estética. La obra tiene una organización y las cosas pensadas para ser apreciadas”, resaltó Tabachnik.
El proceso que está por llegar a un momento importante de su recorrido “empezó en 2019, cuando en una conversación con el dramaturgo Juan José Santillán -a quien conozco de Buenos Aires y de actuar en una obra escrita por él en 2008- lo invité a que escribiera una obra para Baco, a través de una asistencia técnica que ofrecía el Instituto Nacional del Teatro, con mi dirección”, reseñó la teatrera. “Nos pusimos a trabajar, fuimos compartiendo ideas, pero lamentablemente, después nos agarró la pandemia”.
El trastorno fue sustantivo. “Él estaba escribiendo el texto, pero acá, con la grupalidad estábamos en aislamiento. Fue un tema, porque toda la exploración que se hace en los ensayos con el cuerpo en movimiento y los primeros bocetos del texto, no sucedió”, compartió la directora. A raíz de los sucesos que a todos y todas afectaron, “fueron prácticamente dos años de trabajo con el material y recién en febrero, decidí correrme de la actuación para dirigir desde afuera y ahí se terminó de conformar el elenco”, compartió nuestra interlocutora.
Como consecuencia de las anomalías, “la experiencia fue muy loca y también interesante, porque en teatro, solemos trabajar como máximo un año con el proceso, pero en algún punto, lo que se va a ver es un trabajo de seis meses, porque hubo mucho movimiento de elenco y trabajo de texto”, indicó Tabachnik.
Además de las ya mencionadas y mencionados, trabajan en “La vida hacia delante” Michay Fernández Quintero en el diseño de iluminación y Cristian Busamia en la dirección musical. Del espacio escénico se ocupan Lili Durzo, Andreina Poli, la propia Fernández Quintero y Débora Alegret. El diseño de vestuario corrió por cuenta de Lucho Rosini; la realización audiovisual, de Virginia Salamida y en la producción ejecutiva, se desempeña Julieta Contissa.
“El contenido propiamente dicho partió de un caso que sucedió en Aluminé (Neuquén) en 1978”, anticipó la directora. “En un momento que Juanjo viajó, se volvió a encontrar con este caso, me pasó la nota de un diario, me conmovió y me pareció una situación trágica muy extraña. Me generó mucho interés porque tiene que ver con cuestiones que me interesan abordar en el arte: el existencialismo, el movimiento de masas, la ceguera que tenemos en los marcos sociales cuando nos vamos inclinando para un lado u otro sin tener una conciencia plena y personal sobre lo que terminamos haciendo”, sintetizó.
Consideró Tabachnik que “lamentablemente, esos casos de ceguera o tipos de hipnotismos que tienen algunas personalidades, pueden llevar a situaciones salvajes y absolutamente trágicas. Es una pregunta que yo tengo como artista: ¿cuándo se frena? ¿Cómo se hace? ¿Cómo lo hacemos como sociedad, en micro y macrolugares?”, inquirió. “Juanjo empezó a escribir la obra y el caso quedó atravesando la dramaturgia, pero no intrínsicamente como situación dramática”, es decir, la obra no trata estrictamente sobre el acontecimiento.
“Al finalizar el proceso de escritura, quedó una obra muy interesante de dos horas y media, entonces me puse a hacer la puesta en escena, que implicó adaptación del texto”, reveló. Finalmente, la extensión resultante se acotó a una hora, pero la directora piensa que el teatro es un acontecimiento vivo, así que puede haber más modificaciones a medida que se sucedan las funciones.
“Algunos piensan / que ya es hora / de cortar lo anterior / y sostener la vida / en lo mínimo. / Otros plantean / la desmesura / y miran el sol / hasta quedar ciegos”, dice una poesía que acompaña la gacetilla de prensa que Baco Compañía Teatral puso a circular. Considerable disyuntiva.