2022-07-19

EXPLOSIÓN EN CONA NIYEU

Lo dicen desde ATE: "Queda en evidencia la precariedad con que trabajan en los parajes"

Arcenio Centeno, el hombre que sufrió graves quemaduras cuando explotó una garrafa en el puesto de Salud de Cona Niyeu, donde trabaja como enfermero, sigue en el Sanatorio Güemes de la Ciudad de Buenos Aires y su evolución es favorable. El paraje se encuentra a 140 kilómetros de Sierra Grande.

Hace unas horas integrantes de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) se reunieron con el enfermero y contaron todo sobre su recuperación, celebrando que sea positiva. Luego de la reunión con Centeno los miembros de ATE contaron el estado de salud del hombre y cuestionaron la "precariedad" del puesto donde ocurrió el accidente.

"El accidente que dejó en evidencia la precariedad en la que se desempeñan los trabajadores, ocurrió el 22 de junio en el espacio dispuesto temporalmente para el Centro de Salud de Cona Niyeu", refirieron.

"Ahora, Arcenio escucha desde la cama el bullicio de una ciudad que no es la suya, y aguarda paciente la recuperación" dijeron. Arsenio les contó que si bien las quemaduras se recuperan bien "en este momento lo que más me molesta es la vista, siento como una arenilla, un cuerpo extraño".

En la misma charla elogió la atención que recibe en el Güemes, ahora que le toca estar "del otro lado del mostrador". Es que Centeno es auxiliar de enfermería desde hace 33 años, hace más de 30 que se afilió a ATE, y hasta el momento de la explosión estaba encargado del Centro de Atención Primaria de Cona Niyeu, donde permanece desde hace 20 años.

“No es para cualquiera. Yo soy de la región, pero muchos llegan y están muy poco tiempo, no aguantan”, contó y agregó "estoy trabajando ahí desde el 2001, enfrentando lo que venga".

Desde ATE agregan que se hace de todo "en un marco de extrema precariedad, como las que había el día del accidente".

“Veníamos reclamando por las condiciones. El puesto periférico tiene muchos años y se estaban cuarteando todas las paredes, las puertas no se cerraban, todo era un tema y estábamos cada vez peor", agregó el enfermero quien explicó que "con el tiempo el comisionado se decidió a arreglarlo y por eso nos dieron otro lugar a donde atender a la gente: una vivienda cedida por la escuela, que tenía clausurado el gas. Nos llevaron caloventores pero no daban abasto, entonces nos trajeron un tubo grande de 50 kilos de gas”, contó Arcenio.

Fue justamente cambiando ese tubo cuando se produjo el accidente "empezó a perder gas y no había como pararlo. Explotó todo, no quedó nada. No sé cómo salimos, nos salvamos de milagro”.

Dice que no recuerda lo que siguió a la explosión.

Ese día volaron los techos, se destruyeron las paredes, y alrededor de la vivienda quedaron desparramadas decenas de artefactos.

Esterea González, trabajadora de la salud rionegrina y actual secretaria de Finanzas de ATE, fue quien visitó al enfermero y habló de "la necesidad de vencer de una buena vez estas situaciones de precariedad en la cual todavía se desempeñan muchos trabajadores".

“Estuvimos visitándolo, algo que él había pedido también para saber cómo sigue su situación, y allí fuimos como sindicato para que pueda evacuar toda sus dudas y consultas”, dijo González. “Queda de manifiesto la precariedad en la que están nuestros compañeros de estos parajes, donde cumplen todo tipo de tareas, poniendo incluso su vida en riesgo”, completó.

Te puede interesar