2022-07-17

10 MIL AÑOS ANTES DEL PRESENTE

Los primeros “barilochenses” se castigaron con un asado con cuero

El sitio arqueológico El Trébol está a la vera de la laguna y evidencia que la zona albergó población humana hace diez milenios o más todavía. Restos de un mylodon, la clave.

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Si es verdad que hubo presencia humana en la Patagonia entre 15.000 y 10.000 años atrás, la jurisdicción municipal barilochense del presente no demoró demasiado en cobijar vida de humanos y humanas. A partir de las investigaciones que se hicieron en el sitio arqueológico El Trébol, se llegó a la conclusión que, a pasitos de la laguna, hubo actividad, como mínimo, 10.000 años atrás.

Un resumen sobre el tema puede leerse en “Río Negro. Los caminos de la Historia” (Pido la Palabra Editorial, 2021), obra en dos tomos que reunió el trabajo de cinco historiadoras. En particular, las referencias a las y los primerísimos pobladores de Bariloche están en el capítulo que se titula “Tierra de fósiles: la paleontología y la arqueología en la Norpatagonia”, aporte de Giulietta Piantoni y Liliana Pierucci, ambas barilochenses.

Según su síntesis, “el sitio arqueológico El Trébol es un yacimiento trabajado los últimos años que consiste en un abrigo rocoso de 22 metros de frente y 7 de profundidad, ubicado en la base de un cerro de rocas volcánicas a la vera de la laguna del mismo nombre, dentro del ejido urbano de San Carlos de Bariloche. En el mismo se encontraron evidencias de actividad humana, como lascas”, es decir, “desechos de la fabricación de elementos de piedra”.

Quienes trabajan directamente en el sitio son los arqueólogos Adam Hajduk, Ana María Albornoz y Maximiliano Lezcano. En sus tareas, también encontraron “un punzón de hueso, espinas de pescado, moluscos del Pacífico y restos óseos de los animales que fueron parte de la dieta de sus habitantes”, en particular, “aves, un tipo de zorro que hoy se encuentra extinto” y “un ciervo más grande que el huemul”.

No obstante, el hallazgo más espectacular se compuso de “fragmentos de hueso y un diente de mylodon, que es lo que da el contexto para suponer una antigüedad del sitio igual o mayor a los 10.000 años AP”, porque los animales en cuestión se extinguieron más o menos por entonces, apuntaron Piantoni y Pierucci en una nota al pie. “Según lo han determinado los investigadores a partir de la observación de lo que parecen haber sido cortes de una herramienta de piedra, los huesos poseen huellas antrópicas para el aprovechamiento de la carne”.

Se trató de un gran asado con cuero. “Los restos se encontraban aprisionados entre los carbones de lo que fuera una gran fogata, donde el animal habría sido asado con el cuero”. Por otro lado, “en este mismo abrigo rocoso se detectaron varias capas o niveles de ocupación, lo cual demuestra que en períodos sucesivos ha sido habitado y/o utilizado”. Quiere decir que la presencia humana en la zona de laguna El Trébol acusa relativa continuidad.

Apunta la síntesis de las historiadoras que “los estudios en el ambiente boscoso son relativamente recientes, puesto que los trabajos de investigación arqueológica se concentraban mayoritariamente en las zonas de estepa, en los llamados ‘sitios de superficie’ o asentamientos a cielo abierto”. Se supone que aquellos primeros “barilochenses” formaban parte de “poblaciones con una economía extractiva”, que se sustentaba de la caza, la pesca y la recolección.

Entonces, se movilizaban a través de “circuitos preestablecidos de aprovisionamiento y la consecuente explotación de zonas de transición y estepa, con asentamientos estacionales de permanencia breves, dada la baja sustentabilidad del ámbito boscoso”. Así las cosas, “se considera que su uso (el de los aleros similares al de El Trébol) fue esporádico, por lo menos hasta los 3.000 AP”. A partir de entonces, “existen evidencias de especialización”.

Por ejemplo, se detectó el consumo sistemático de recursos como la madera en el sitio Puerto Tranquilo I, de isla Victoria. También “existen evidencias de utilización de los cuerpos de agua para la navegación, partir del descubrimiento de lugares de ocupación cercanos a las costas de los lagos, de muy difícil acceso por vía terrestre”, completa el resumen, para el área donde hoy se levantan Bariloche y el Parque Nacional Nahuel Huapi.

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