HUGH GLASS, EL TRAMPERO AL QUE PERSONIFICÓ LEO DICAPRIO
La historia de “El renacido” comenzó 200 años atrás
Hace muy poco, El Cordillerano recordó que parte del film se rodó en Tierra del Fuego. Los hechos que inspiraron la película de Alejandro González Iñárritu empezaron a desencadenarse en 1822.
Si bien el guion de “El renacido” (2015) se basó en una novela de Michael Punke, Hugh Glass existió en la realidad. El trampero que personificó Leonardo DiCaprio en la película de Alejandro González Iñárritu efectivamente sobrevivió al ataque de una osa grizzly que, en verdad, se limitó a defender a sus crías. Partes del film se rodaron en Tierra del Fuego, como recordara horas atrás El Cordillerano, pero aquellos sucesos tuvieron lugar en cercanías del río Grand, en la actual Dakota del Sur (Estados Unidos).
Aunque se estrenó hace siete años, la película todavía puede verse en Netflix y otras plataformas de cine. Al avisar que se basa parcialmente en hechos reales, puede que buena parte de las y los espectadores tienda a suponer que las alternativas de la película fueron las históricas. Si bien por tramos su argumento reconstruye con fidelidad la vida del atribulado trampero, en otras se aparta o inventa libremente.
Lee también: Los paisajes de la Patagonia Argentina que fueron escenario de películas
Su aventura comenzó 200 años atrás, cuando Glass leyó un aviso en un periódico de San Luis, en el cual el general William Ashley buscaba “jóvenes emprendedores para ascender el río Misuri hasta su nacimiento, donde serán empleados por uno, dos o tres años”. El grupo resultante quedó en la historia estadounidense como los Cien de Ashley. Además del inspirador de “El renacido”, contó con la participación de hombres de frontera y tramperos, algunos de los cuales se hicieron famosos antes de la película: Jim Beckwourth, Thomas Fitzpatrick, David Edward Jackson, John Fitzgerald, William Sublette, Jim Bridger y Jedediah Smith.
Después de sufrir heridas en una reyerta con los arikara, Glass integró una partida de 13 hombres que debía relevar a otros que estaban en el fuerte Henry, en la desembocadura del río Yellowstone. Este nace en las Montañas Rocosas y vierte sus aguas en el Misuri. La expedición contó con la dirección del capitán Andrew Henry, personificado por el irlandés Domhnall Gleeson en la película.
Si bien Glass era un trampero con experiencia, no parece que fuera el guía de la partida, como asegura el film. En agosto de 1823, mientras exploraba cerca de las fuentes del río Grand, en el actual condado de Perkins, Glass sorprendió a una osa grizzly con sus dos oseznos. Antes de que pudiera disparar su fusil, la osa lo atacó y derribó. Glass se levantó y con su cuchillo trató de apuñalarla, aunque el animal lo destrozó, literalmente. A diferencia del planteo del film, Fitzgerald (Tom Hardy) y Bridger (Will Poulter) estaban presentes y fue con su ayuda que su compañero, finalmente, se deshizo de la osa grizzly.
Incapaz de caminar por sus propios medios, Glass perdió el conocimiento. El capitán Henry supuso que no sería capaz de sobrevivir y pidió dos voluntarios para quedarse con él hasta que muriera, para luego enterrarlo. Se ofrecieron Bridger, que por entonces contaba con 17 años, y Fitzgerald. Los relatos históricos nada dicen de Hawk, el hijo indígena de Glass (Forrest Goodluck), y menos aún de su madre, aunque era habitual que aquellos tramperos tuvieran esposas pawnees, lakotas o de otras “primeras naciones”.
Mientras cavaban la tumba del destrozado Glass, sus compañeros sufrieron un ataque arikara y huyeron, previo llevarse su fusil, su cuchillo y otras pertenencias. Cuando dieron con Henry, informaron que había muerto, porque era lo que suponían. Cuando finalmente, “el renacido” arribó al fuerte Kiowa, después de 320 kilómetros de penosa travesía, se propuso efectivamente vengarse de sus compañeros, pero su idea no prosperó.
Al parecer, se compadeció de la corta edad de Bridger y cuando localizó a Fitzgerald, este se había enrolado en el Ejército de Estados Unidos. Si Glass lo mataba, afrontaría una severa pena de cárcel. En consecuencia, se limitó a reclamar la devolución de su fusil y a recomendarle que nunca abandonara las fuerzas armadas. Aquel duelo final que González Iñárritu ubicó en el río Olivia, de Tierra del Fuego, en verdad nunca ocurrió.
En consecuencia, Glass tampoco perdió allí la vida, como insinúa el film. Su azarosa existencia se estiró todavía unos 10 años más y dejó de existir cuando contaba, aproximadamente, con 50 años. Se cuenta que murió en otro enfrentamiento contra los tenaces arikara, mientras se dedicaba al comercio de pieles y a la cacería, en cercanías del fuerte Unión. En esa oportunidad, ya no tuvo chances de volver a renacer.