2022-07-14

UNA CRÓNICA FERROVIARIA/GASTRONÓMICA

Bienvenidos al tren…

Escena dentro de uno de los dos vagones del Tren Patagónico –aún detenido–, Bariloche, tarde del miércoles: en el centro de un pequeño grupo, donde se arremolinan funcionarios y allegados para quedar retratados en una foto, la gobernadora de Río Negro, Arabela Carreras, de muy buen humor, exclama: “¡Parecemos una estudiantina!”.

Y, en el viaje inaugural de la excursión a la estación Perito Moreno, en el paraje Los Juncos, hubo mucho del espíritu festivo que, en general, se asocia a los viajes de estudiantes.

Nada más que, en esta ocasión, no había alumnos, sino políticos, periodistas, reporteros gráficos, camarógrafos y demás especímenes de una fauna variopinta.

La cita era para las 17.30 en la estación de trenes.

Así, los visitantes se acomodaban en el hall, mientras pasaban a retirar su boleto por ventanilla y, de paso, tomaban un chocolate caliente.

La ministra de Turismo y Deporte provincial, Martha Vélez, y el secretario de Gestión y Desarrollo del área, Daniel González; el titular de Producción y Agroindustria, Carlos Banacloy; el intendente de Bariloche, Gustavo Gennuso, y sus pares de Pilcaniyeu y Comallo, Néstor Ayuelef y Ramón Hermosilla… Las autoridades arribaban y se mezclaban con la prensa, mientras el presidente del Tren Patagónico ojeaba que todo marchara “sobre rieles”.

También estaban la presidenta de Gabinete comunal, Marcela Abdala, y su antecesor, Marcos Barberis, que acompañó a su pareja, la legisladora Julia Fernández.

A propósito, un chisme acerca de lo que ocurrió durante la tarde/noche de la velada ferroviaria: Barberis y Gennuso mantuvieron una distancia prudencial entre ellos, incluso, en el restaurante donde se cenó, estuvieron sentados en mesas alejadas.

En un diálogo con otro de los que asistieron a la excursión, ante la pregunta sobre lo que pensaba hacer en lo inmediato, el extitular de Gabinete dijo: “Por ahora, nada…”.

Volviendo a la escena de la partida del tren, aquella donde la gobernadora marcaba una similitud con un grupo de estudiantes, hay que decir también que la alumna Carreras se hizo la rata… Porque fue, llegó hasta la puerta del aula, y luego se marchó sin dar la lección…

Más allá de bromas, debido a otros compromisos, la funcionaria no participó del viaje, pero conversó con varios de los presentes en el salón de la estación, y luego visitó el tren por dentro –incluyendo el cubículo de mando, donde se ubicaba el conductor, Nelson Sepúlveda– y saludó a los trabajadores, tanto a las mujeres que entregaban un bombón a cada pasajero como al resto del personal, incluyendo al guarda, Jorge Añicoy, de familia ferroviaria.

O sea, la gobernadora no fue parte de la excursión, pero dejó a todos contentos.

Y, siempre con una sonrisa, tomó un pañuelo –de papel, pero pañuelo al fin– para saludar desde el andén ante la partida del vehículo, a las 18.25.

Dentro de los vagones, el viaje de ida estuvo marcado por las miradas a través de las ventanillas, ante el paisaje imponente –con el fondo de un cielo pintado de azul, naranja y rojizo– que, sin duda, será un punto convocante para los turistas.

Al llegar a destino, 19.10, se pasaba a la casa de té Aires de campo, donde se aguardaba a los visitantes con vino caliente y canapés (los había de ciervo, por ejemplo).

Luego, se llegaba a la parrilla Los Juncos, ubicada a algo más de cien metros, donde el concesionario, Juan Carlos Carcamo, era quien estaba a cargo del asador.

Allí, mientras se escuchaba música en vivo, e incluso una pareja de baile acompañaba los sonidos folklóricos, las empanadas, chorizo, morcilla, matambrito, asado y costillas de cordero llegaban a las mesas.

En algunos sectores del salón se veían mayormente botellas de gaseosa, pero, en otros, se esparcían envases de vino en abundancia.

Tras el flan con dulce de leche y crema, afuera, el astrónomo Daniel Chiesa invitaba a quien quisiera a observar a través de dos telescopios.

No hay que olvidar que la del miércoles fue noche de Superluna de Ciervo (el nombre responde a que, en el hemisferio norte, durante la época en que aparece, a los ciervos machos les crecen las astas nuevas).

Igualmente, Chiesa aclaraba que, por la nubosidad, se dificultaba poder divisarla correctamente.

Antes de emprender el regreso, hubo un nuevo paso por la casa de té, donde, esta vez, la encargada, Nancy Mansilla, ofrecía las tortas que ella misma elabora, junto a café y chocolate caliente.

En ese sentido, se escucharon elogios para el strudel, el lemon pie y una torta de chocolate y dulce de leche.

Después, una vez más, al tren.

Ya a la vuelta, el vagón donde viajaban los periodistas, de una amplitud de edades importante, pasó a ser un corridillo de chismes, tanto recientes como de vieja data.

Y, si bien estaban quienes proponían seguir la noche en alguna cafetería (y por qué no, cervecería), primó el sentido de responsabilidad que llevó a decir “lo dejamos para la próxima”, porque algunos de los cronistas tenían que llegar y ponerse a escribir crónicas como esta.

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