2022-05-07

¡Feliz día taxistas! Guardianes de un Bariloche que no duerme

Desde el año 1969 se celebra cada 7 de mayo el Día del Taxista, en homenaje a Eva Duarte de Perón, quien propició que se conformara el Sindicato de Peones de Taxis y el primer convenio colectivo de trabajo que regula la actividad.

Aunque no fue simple la tarea, El Cordillerano eligió a uno de ellos, para en su nombre, saludar a todos los queridos “tacheros” de Bariloche. Se trata José Armando Salas, quien en voz alta o tarareando, le canta a sus pasajeros.

Nació en Mendoza pero se crió en Capital Federal. “Cuando tenía 14 o 15 años vine a Bariloche y quedé prendado del lugar, nunca más me lo pude sacar de la cabeza ni del corazón”.

A los 17 pudo ir a conocer la ciudad donde había nacido y luego continuó viajando por el país “en el año 69 fui con mi padre a El Chocón porque lo contrataron para trabajar en la construcción de la represa” recordó.

Tres años más tarde llegó hasta Villa La Angostura por un viaje laboral “a construir en primera instancia el puente sobre el Correntoso, que en ese momento al final no se hizo pero sí muchos años después”.

Al llegar la edad le tocó el Servicio Militar en San Martín de Los Andes, seguía acercándose a Bariloche pero aún no de manera definitiva. “Estaba designado que me iba a mudar acá, era un sueño y no tardé mucho más en cumplirlo” recordó.

Cada vez que tenía la oportunidad, cubría algún horario en taxis. Siguió sus labores en Esquel, luego en Puerto Madryn y volvió a Neuquén “en esa época ejercía la profesión de topógrafo pero a los 24 años me subí por primera vez a manejar un micro de larga distancia y ya no me quería bajar”.

Siempre el destino de sus viajes laborales era Bariloche “En el 97 me vine a vivir de manera definitiva y era chofer de un micro de Río de La Plata, en las bajas siempre me mandaba arriba de un taxi”.

Cubría vacaciones o francos hasta el año 2003 “ahí quebró la empresa Río y ni lo pensé dedicándome de lleno a ser taxista”. Fue rotando por diferentes móviles hasta que quedó desde hace 14 años, en el número 176.

“No podía distraerme ni perder plata porque antes de que se derogara la convertibilidad había adquirido mi terrenito y mi casa en dólares, así que había que trabajar 14 o 16 horas”. Finalmente gracias a su trabajo pudo cubrir las cuotas y terminar de pagarlos.

 

De noche

Fue taxista en el turno noche durante 13 años y desde el 2013 hasta la actualidad, sigue con la licencia N°176 hasta la actualidad.

Solo quienes han vivido las noches de la ciudad saben lo particular que es. “Así empecé a conocer a tanta gente linda del ambiente musical barilochense”.

“Viví muchas cosas jodidas, intentos de asalto, apretadas a compañeros y tantas otras cosas, ahora está más calmo por suerte igual yo me concentraba en mi laburo y nada más”.

En su trabajo ha tenido el gusto de llevar a varios conocidos. “Un par de veces a Georgina Barbarossa, a Juan Alberto Badía cuando iba del cerro al hotel y muchos otros”.

Cantar

Para Armando Salas el canto forma parte de su vida y obviamente que también lo hace en el taxi. “Apenas el pasajero sube al auto lo saludo, si de su parte surge charlar, lo hacemos, pero si solo me da la dirección y se queda en silencio, canturreo algo durante el viaje”.

Un día una chica subió en el aeropuerto “iba al Cámping Musical, una concertista de violín que venía porque se tomaba examen a todos los directores de orquesta y corales egresados de la universidad de Bellas Artes de La Plata”.

Ella solo le dijo el destino “venía con poco equipaje pero me llamó la atención el estuche del violín, solo supe que venía de Japón”. Por lo bajo Armando empezó a tararear la zamba Si llega a ser Tucumana “de golpe me dijo ¿vos cantas?, sacó el violín y me empezó a acompañar y así fuimos haciendo música hasta el Camping” recordó. Ahí recién supo que era de Tucumán.

No cambiaría ser taxista “quizás en otro momento lo habría hecho para volver a ser chofer de micro, no me gustan los trabajos estáticos ni las oficinas, es hermosa la interrelación que se da con los pasajeros”.

“Amo lo que hago y sigo intentando superarme día a día para hacerlo con todo el respeto que la gente se merece” finalizó diciendo.

Los taxistas desempeñan un rol imprescindible en la ciudad, tanto para residentes como para los turistas. Ponen mucho de sí, tienen un poco de psicólogos o guías de turismo por eso en este día tan especial, saludamos a cada uno de los “tacheros” barilochenses.  

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