2022-04-20

UNA CHARLA A SOLAS CON EL EMPRESARIO

Guillermo Whpei: “Un medio de comunicación es sinónimo de libertad de expresión”

Una de las presencias más importantes en la fiesta de lanzamiento de la nueva programación de El Cordillerano Radio fue la de Guillermo Whpei, accionista del medio.

Oriundo de Santa Fe, se define como un empresario social. La denominación no es casual. Por ejemplo, es destacable su rol al frente de la Fundación para la Democracia, una institución de referencia en el campo de los derechos humanos.

En su paso por Bariloche, en el hotel Cacique Inacayal, minutos antes de la presentación oficial de la nueva etapa de la 93.7, en una charla a solas, se lo veía contento, disfrutando del momento, de la efervescencia festiva, pero concentrado en la conversación, profundizando en sus conceptos.

“Es una felicidad poder encontrarnos de manera presencial. La pandemia ha hecho mucho daño, no solo en cuanto a lo social y lo económico, sino también desde lo psicológico, y que podamos volver a reunirnos, levantar una copa y brindar, para hablar del destino de nuestros medios en un lugar tan querido como Bariloche, para nosotros, es determinante”, dijo.

Más allá de la trascendencia de la reunión desde el aspecto humano, indicó que el camino emprendido en El Cordillerano “significa una apuesta”, a la vez que afirmó estar orgulloso del medio.

–¿Resulta difícil, en este momento, apostar por un medio de comunicación?

–Siempre es complicado, pero vale la pena; hay cosas en la vida que no la valen, y otras que sí. Intentar un emprendimiento, apostar por algo con lo que uno sueña, fomentar la libre prensa, el compromiso con la ciudad… todo eso siempre vale la pena. Creo que el momento es complejo, pero en Argentina, desde que tengo uso de memoria, siempre fue así… Hubo algunos “veranos” que podemos decir que fueron buenos, donde se podía programar y soñar a largo plazo, pero este es un país difícil. Más allá de eso, está la expectativa que uno tiene de poder implantar una idea y acompañar un desarrollo de la región, y creo que, justamente, esas cuestiones sí valen la pena.

–Para usted, ¿qué representa un medio de comunicación?

–Lo que pasa es que el concepto de lo que es un medio de comunicación se ha transformado. Uno cree que, cuando se refiere al tema, habla de aquellos medios tradicionales, y hoy los medios viajan por otro lado, con una velocidad distinta, una profundidad de lectura diferente y otro tipo de participantes… Para mí, un medio de comunicación es sinónimo de libertad de expresión: poder decir lo que uno piensa, de la manera que cree que es conveniente y responsable, donde se debe tener un pilar básico, conformado por el compromiso con la comunidad y, fundamentalmente, la ética de saber lo que es correcto y luchar por esa idea.

–Justamente, la cuestión de la ética, en estos tiempos, desde cierto punto de vista, pareciera resultar complicado de llevar adelante…

–Creo que eso es lo que los malos nos quieren hacer creer. En realidad, hay más buenos que malos, pero los malos son más organizados –sonríe–… Pero no es así, hay mucha gente ética, personas que todos los días se levantan con ganas de trabajar, mandan a los pibes al colegio, sueñan con cambiar su autito, irse de vacaciones, poder hacer una vida próspera, digna y de trabajo. Lo que pasa es que nos hacen creer que el argentino no es solidario ni comprometido. Ayer hablaba con un amigo y le manifestaba lo que sucedió con Malvinas, cuando la ciudadanía se largó a ayudar, y eso no fue muy diferente a lo que pasó en Corrientes hace poco, con los incendios: los ciudadanos estuvieron presentes. Entonces, quiere decir que la ética, la solidaridad y el compromiso siguen estando presentes; nos quieren hacer pensar que la ética desapareció y las cosas no funcionan como antes, pero yo le garantizo que hay mucha gente buena que todos los días hace de este país uno mejor.

–Hace un tiempo trascendió que era uno de los pocos grandes empresarios que apoyaba la idea de un impuesto a la riqueza.

–Mire, hay cosas que son inadmisibles, lo que pasa es que el ser humano trata siempre de naturalizar ciertas aberraciones. En las grandes ciudades, los chicos comen de la basura; eso es aberrante. Lo mismo sucede con que haya gente durmiendo en la calle, es aberrante, algo antinatural. Creo, también, que el concepto de la acumulación extrema de la riqueza es aberrante. Imaginemos que el noventa por ciento de la riqueza mundial está concentrada en el diez por ciento de la humanidad, y hay cuatro mil quinientos millones de personas que todos los días se acuestan con hambre… Ahí tenemos un problema que resolver, por eso estoy de acuerdo con el impuesto a la riqueza. Me encuentro absolutamente convencido de que los ricos que cuentan con la posibilidad de generar mayores ingresos tienen que pagar por eso.

–¿Se refiere a una cuestión que tiene que ver con la convicción? Es decir, ¿no relaciona el tema con un signo político determinado?

–No tiene nada que ver con eso. Le digo más, uno debe fomentar este tipo de cosas. Tiene que ver con el concepto de la humanidad. Mientras existan personas, hermanos nuestros, comiendo de la basura, durmiendo en la calle, y que los chicos no vayan a estudiar, los ricos deben tener mayor gravamen, definitivamente. Estoy convencido de eso.

–¿Cómo definiría a la Fundación para la Democracia?

–Nosotros trabajamos, justamente, para la democratización de todo aquello que creemos que las sociedades necesitan. La Fundación para la Democracia promueve debate e impulsa una idea revolucionaria de la democracia. Consideramos que es un espacio -libre y gratuito- para que los ciudadanos indefectiblemente puedan comulgar y trabajar juntos, mancomunados, con el fin de que la democracia se fortifique. Y la verdad es que obtuvimos muchos resultados. Llevamos adelante varios programas, y la trascendencia ha sido muy buena, no solo en cuanto a la participación, sino también en relación a la premiación que hemos tenido en diferentes partes del mundo.

–¿Algún ejemplo concreto sobre el accionar?

–Organizamos un evento que se llamó “Voy x la paz”, donde comenzamos a hablar de paz social, de la que era imperioso empezar a conversar. Me refiero a esa paz que se rompe con cada acto de connivencia. Convocamos, en Rosario, a cinco premios Nobel: Adolfo Pérez Esquivel, Rigoberta Menchú Tum, Lech Walesa, Oscar Arias Sánchez y Shirin Ebadi. Muchos me decían: “¿A quién le va a interesar esto de la paz?”. El último día invitamos a asistir al Monumento a la Bandera y vinieron aproximadamente treinta y cinco mil personas. Es como decía antes, nos quieren hacer creer que a la gente no le interesan ciertas cosas, pero después descubrimos, en la práctica, que esas cuestiones son realmente convocantes.

–Para un empresario como usted, ¿es muy difícil moverse en una Argentina en la que todo parece depender de qué va a suceder si tal o cual llega al poder?

–Creo que les pasa a todos los empresarios del mundo… Por ahí en ciertos países de Latinoamérica es un poco más complicado.

–Y en la Argentina en particular…

–Acá es complicado. Pero, de todos modos, tenemos tantas cosas para arreglar que si nos vamos a preocupar por quién va a venir y qué sucederá cuando llegue… Winston Churchill decía: “Pasé más de la mitad de mi vida preocupándome por cosas que jamás iban a ocurrir”. Yo, en mi vida, trato de aplicar la enseñanza de esa frase.

–¿Qué significa El Cordillerano para usted?

–Para mí, El Cordillerano es un orgullo.

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