2022-04-18

LA VISTA EN EL FUTURO, PERO CON UNA MIRADA ARTESANAL

El Cordillerano Radio “suena” fuerte

La pandemia dejó tambaleante a Bariloche. Más allá de las pérdidas invaluables -las humanas-, estuvo la crisis obvia ante la imposibilidad de desarrollar actividades turísticas para una ciudad acostumbrada a vivir, precisamente, de la llegada de visitantes.

En esos momentos, donde todo parecía tambalear -cosa que, más allá de las sensaciones, era cierto: el piso emocional se movía y resultaba difícil mantenerse en pie-, El Cordillerano, fiel al espíritu que lo vio nacer, pero incluso con mayores bríos, salió a ponerle el pecho a la incertidumbre. Así, sin abandonar su substancia artesanal, se sumó a las nuevas formas de comunicación inherentes al avance de, más que la tecnología, las costumbres que van con ella.

De esa forma, con el barbijo puesto, no dejó de informar. Por el contrario, se transformó en un puente de comunicación que se hizo más fuerte, y las modalidades que la contemporaneidad trajo lo lanzaron más allá de las fronteras geográficas de la ciudad.

Aunque sin desatender su sentir regional, pasó a cautivar el interés de lectores de diversas partes del país. Es decir que se transformó en un medio hecho en Bariloche, pero destinado a todo el territorio nacional (y más allá también, porque hubo notas que se “levantaron”, traducción mediante, en distintos sitios del extranjero).

Ahora que la localidad, ante el bienvenido replegar parcial del Covid, vuelve a ser la que era, e incluso pareciera que mejorara en comparación a los años prepandémicos, El Cordillerano continúa a la par.

Si durante los peores instantes del coronavirus estuvo el apoyo hacia la población, mostrando la dura cotidianidad sin olvidar un hálito de esperanza, ahora toca acompañar el despertar de una ciudad, unirse al latido que busca ir por más. Por eso, el medio apuesta fuerte. Esta vez, desde la radio.

Más horas de programación, una estructura tecnológica renovada, y las ganas de pensar en grande.

Esa es la nueva propuesta del medio, que festejó el lanzamiento de los nuevos programas, y las variantes en los que ya se desarrollaban, con una fiesta en el hotel Cacique Inacayal.

La mirada en el futuro, pero sin relegar los orígenes.

Y, más allá de los formatos, ese espíritu artesanal predominante que, evitando renunciar a la modernidad -todo lo contrario-, defiende el factor humano.

Será cuestión, entonces, de sintonizar la FM 93.7 y sentirse parte de una radio que intenta dar lo mejor de sí.

Te puede interesar