Misa de Pascua: el Papa Francisco pidió paz en Ucrania
El Papa Francisco celebró la Misa del Domingo de Pascua en la Plaza de San Pedro del Vaticano. Allí, recordó a las millones de víctimas de la guerra entre Ucrania y Rusia. Sin embargo, evitó hablar de Putin o criticarlo directamente.
Presidió la Santa Misa, para celebrar la Resurrección del Señor, junto a miles de fieles. La Eucaristía comenzó con el tradicional rito del “Resurrexit” y después se realizó el rito de aspersión con agua bendita a los fieles.
Como es habitual, luego de las lecturas se cantó la secuencia de Pascua y Francisco dirigió su Mensaje de Pascua.
El Pontífice pidió que llegue la paz a Ucrania, arrastrada “por una guerra cruel e insensata”, y lamentó que luego de la pandemia era el momento de salir juntos de la mano: “Sin embargo, estamos demostrando que tenemos todavía en nosotros el espíritu de Caín, que mira a Abel no como a un hermano, sino como a un rival, y piensa en cómo eliminarlo”.
Además, expresó: “¡Dejemos entrar la paz de Cristo en nuestras vidas, en nuestras casas y en nuestros países!”. Y agregó: “Que haya paz en la martirizada Ucrania, tan duramente probada por la violencia y la destrucción de la guerra cruel e insensata a la que ha sido arrastrada. Que un nuevo amanecer de esperanza despunte pronto sobre esta terrible noche de sufrimiento y de muerte”.
Hizo un llamamiento a no acostumbrarse a la guerra y pidió: “Comprometámonos todos a pedir la paz con voz potente, desde los balcones y en las calles”. También hizo referencia a los conflictos en Medio Oriente, Israel y Palestina, Líbano, Siria e Irak. Así como los que ocurren en Myanmar y Afganistán, la crisis humanitaria en Etiopía y la violencia en la República Democrática del Congo. Pidió la paz para todos ellos.
Asimismo, se refirió “a América Latina que, en estos difíciles tiempos de pandemia, han visto empeorar, en algunos casos, sus condiciones sociales, agravadas también por casos de criminalidad, violencia, corrupción y narcotráfico”.
Finalmente, impartió la Bendición Urbi et Orbi desde el balcón central de la fachada de la Basílica de San Pedro. Esta estaba adornada con dos imágenes, una de San Miguel Arcángel y otra de San José.