EL ENFERMERO DE LOS POBRES, UNA FIGURA HERMOSÍSIMA
La enseñanza de Zatti, dejar de lado tanto materialismo que nos agobia
El papa Francisco autorizó el sábado 9 de abril último al cardenal Marcelo Semeraro, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, la promulgación del decreto que reconoce el milagro atribuido a la intercesión del beato Artémides Zatti, conocido como “el enfermero santo de la Patagonia o el enfermero de los pobres”. Zatti vivió en Viedma entre 1902 y 1951 y es el mayor referente histórico que tiene la capital provincial. El padre Pedro Narambuena, párroco de Patagones, relató que “él muere y conservamos el espacio donde él vive su Pascua en el instituto viedmense Don Bosco y quería que su habitación tuviera la ventana hacia la calle para que a cualquier hora pudieran llamarlo los vecinos que lo necesitarán”.
Asimismo, el sacerdote explicó que “el altar del actual beato está a la puerta del templo, no lo queremos encerrar dentro del templo, porque fue un santo que vivió puertas afuera, no se encerró en su hospital ni se encerró en los suyos, sino que supo salir. Este callejero, podríamos decir de la fe, este hombre, fue como hoy nos pide Francisco que es estar atentos a lo que pasa”. Zatti “se involucra y sufre muchas deudas, pero fue un hombre muy austero consigo mismo, un hombre que nos enseña también hoy que el valor del dinero no está al servicio de la persona, de la dignidad del ser humano y es un ídolo que oprime, que esclaviza. De hecho, una de las objeciones del inicio del proceso es cómo un santo va a tener tantas deudas”.
A través del programa “El Expreso Periodístico” que se emite por El Cordillerano radio (93.7), aseguró el párroco que “no eran deudas del tipo Judas que se guardó la bolsa, si no deudas de la caridad. Zatti tiene una frase muy bonita que dice: ‘Acaso cada ser humano no vale más que mil ovejas, cómo no vamos a gastar por un pobre más’ y le hacen en un momento algunas objeciones y él siempre mantuvo su corazón samaritano, misericordioso y encontró el modo de poder seguir dando respuestas a los más pobres, a los enfermos”.
Narambuena prosiguió con su relato al decir: “Era un hombre también comunitario porque no trabajó solo, Zatti trabajó junto a otros hermanos y también juntos a religiosas y a mujeres que lo acompañaron en este servicio. Tiene particularmente 2 gestos muy bonitos, con una chica muda que había encontrado en el campo criada entre animales y con conductas no fáciles de incorporar al ritmo de la convivencia y un chico macrocéfalo” y agregó que “la chica muda le hacía las mil y una, rompía la ropa del tendal, le escondía las cosas y en un momento se la quieren sacar de encima, entonces le dicen: ‘Zatti conseguimos lugar, ya resolvimos el problema, conseguimos lugar en Buenos Aires para mandarla’ y Zatti dijo: 'De ningún modo, ella es la bendición, el pararrayo de Dios para el hospital' y se quedaron con ella hasta el final".
En el mismo rumbo, mencionó que Zatti tenía “un corazón tan grande y además cercano a todos, a los médicos, a la gente de bien en ese momento en Viedma. Era un vecino bueno dice el intendente de Viedma, es el mejor vecino que tuvo Viedma, que tuvo la Patagonia porque realmente también hay muchas cartas de la Línea Sur, Sierra Colorada, Valcheta, Ingeniero Jacobacci y probablemente hasta de Bariloche, que en su tiempo, con el tren, era una comunicación habitual”.
Consultado sobre la profesión de Zatti, si era enfermero o médico, respondió que “tuvo el título de farmacéutico, para poder atender y enfermería estudio en la Universidad de La Plata e incluso tiene su carnet de farmacéutico. Porque los enemigos dirían ‘y cómo este hombre va a tener una farmacia si no es idóneo’. Sin duda una figura hermosísima también para este tiempo que vivimos, un hombre que nos invita a ser vecinos, a valorarnos más como personas, a dejar de lado tanta ambición por el materialismo que nos agobia y que al final nos deja el corazón vacío, que esto es lo que dice Francisco, ‘nunca vi un camión de mudanza detrás de un féretro fúnebre’. Hoy a veces nos han metido tan grande esto de querer tener, tener, tener y que al final descuidamos hasta los vínculos más cercanos e inmediatos”.
Refirió que es muy “bonito ese título ‘pariente de todos los pobres, de los excluidos’, que son los preferidos de Jesús, ¿con quiénes come Jesús? ¿a quiénes va? ¿por qué lo critican? una de las causas por la que lo van a condenar es porque es amigo de los pecadores y las prostitutas, de los borrachos, de los glotones ¿cómo va a ser este el mesías? Bueno, Zatti encarna un poco eso y me gustan varias letanías populares, una es esta: ‘Con Don Zatti buen vecino me tomo un vino’. Una santidad hoy, una santidad cercana porque a veces tenemos la concepción de que el santo es de otro mundo, no. El otro es: con ‘Don Zatti en bicicleta nadie tira la chancleta’, Zatti es un hombre que no supo desanimarse, que supo pedalear para hacer el bien ‘ahora con Don Zatti santo a Dios le canto”.
Con respecto a la continuidad del proceso formal, indicó que “la verdad que por otro lado es para destacar que el proceso ha sido muy rápido porque Don Zatti vivió y murió a los 70 años, en el 51 y casi en el 2022 lo estamos canonizando, casi el mismo tiempo de su vida terrenal. Desde que murió hasta hoy, y en el 79 lo declaran venerable y en el 2000 ya es beato y en el 2022 canonizado, y es el santo después de don Bosco en la familia salesiana, entre los religiosos salesianos, es el santo confesor después de Don Bosco sin el martirio. Santos Mártires tenemos los de la China y algunos otros en España, pero como confesor así que vivió heroicamente la vida cristiana, Zatti es el primer santo, es un hermano religioso y es de aquí de la Patagonia la tierra que tanto soñaba Don Bosco”.
El cura viedmense consideró que fue “un hombre a la mano, un hombre que podríamos decir común, como todos nosotros que también estamos llamados a la santidad y esto me parece que nos dice Zatti, dos cosas: una, a Jesús hay que darle lo mejor, sí le doy lo mejor a Jesús no le puedo negar al prójimo mi ayuda, mi solidaridad. Y después decía: ‘hay que saber tragar amargo y escupir dulce’. Hoy donde hay tanta agresividad aún en las expresiones o en los discursos. Qué bonito esto y es lo que hace un poco Jesús en la cruz, le dan vinagre y él dice ‘perdónalos porque no saben lo que hacen’, cosa que nosotros en nuestra vida cristiana nos puede más el ego o la ambición, el poder que cancelamos a uno y a otro y cancelamos en el fondo a nosotros mismos la entrada en el reino”.
Al respecto de ¿dónde están exactamente los restos de Don Zatti?, sostuvo que “eso fue de un grupo de amigos de Don Zatti que con poca experiencia después de que los pusimos en todos los accesos, nos dimos cuenta que no pusimos el lugar donde están los restos de Zatti ¿Están dónde?, bueno ahora será oportunidad de recrear un poco esos carteles, pero están en la parroquia Don Bosco, no soy el párroco de la parroquia Don Bosco, soy párroco de Patagones, la primera parroquia en toda la Patagonia, es una historia hermosa la de la comarca y los restos están entonces en boulevard Ituzaingó 140, parroquia San Juan Bosco, a unas 10 cuadras del centro y a 2 cuadras del río. Estamos en un lugar muy bonito muy cercano al río con proyectos de poder generar algún parque temático en el futuro sobre Zatti y la salud”.
Zatti nunca dejó de moverse en su bicicleta, pero el rodado desapareció, “se perdió -dijo Narambuena-, se rastreó, se buscó y no se la encontró. Aparentemente los datos más objetivos que tuvimos es que fue a parar al Valle, a General Roca, por ahí, con un exalumno. Hemos recreado ahora la habitación donde él murió, la cama, un cuadro que sí que era de él, la de la bendición papal que era de él, un guardapolvo que él tenía, una funda de la almohada donde murió, eso tenemos en Viedma. En el archivo histórico están las cartas que es un tema interesantísimo de estudio para poder después publicar el epistolario de Zatti y que nos lo muestra también tal cual es. Aprovecho para compartir que mañana (jueves) vamos a recordar un año de la muerte de Marcelo Melani quien fuera obispo de Viedma y obispo de Neuquén, un hombre que también nos enseñó a no atarnos y a tener ese corazón dispuesto para ir a donde haga falta”.