Día Mundial del Trastorno Bipolar: conoce los mitos y síntomas de esta enfermedad
Este 30 de marzo se celebra el Día Mundial del Trastorno Bipolar 2022, un problema mental que va a más y que necesita ser visible para poder actuar, prevenir y tratar. Debemos destacar que se centra en los cambios de estado de ánimo del paciente, desde “altos” o manías, hasta “bajos” o depresiones. Tiene lugar este día, 30 de marzo, por el nacimiento de Vincent Van Gogh, quien fue diagnosticado luego de haber sufrido este problema.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el trastorno afecta a cerca de 45 millones de personas en todo el mundo. Este trastorno puede ocurrir en cualquier persona y la incidencia mundial está representada en un aproximado del 3%.
Es común que aparezca al final de la adolescencia o la adultez temprana, aunque se han descrito casos donde los síntomas inician en la infancia.
Al ser un trastorno de salud mental, debe ser diagnosticado por médicos psiquiatras. Este trastorno puede evaluarse siempre, pero no tiene una cura. Requiere de un tratamiento permanente que implica fármacos, psicoterapia y psicoeducación, esta última tanto para el paciente como para la familia.
¿Cuáles son los principales síntomas?
El trastorno bipolar es una enfermedad que se caracteriza por afectar en general, de manera intermitente, al estado de ánimo, la energía y la voluntad, la manera de verse a sí mismo, a las relaciones y los acontecimientos y la capacidad para pensar y concentrarse. Es decir, la persona sufre períodos de síntomas más o menos largos entre los cuales puede haber desaparición o atenuación marcada de los mismos (lo que llamamos fases).
La fase más frecuente es la depresiva, que suele ser la forma de comienzo del trastorno. Durante esta fase la persona se siente vulnerable, incompetente, con ideas negativas que se expanden a la percepción de los vínculos interpersonales, sintiéndose alejado de las personas e incomprendido. También pueden aparecer la culpa e ideas catastróficas sobre el futuro, falta de energía, la voluntad está anulada, el cuerpo está lento y pesado, igual que el pensamiento.
Esta fase puede tener diferentes niveles de gravedad que van desde problemas en las relaciones interpersonales (pareja, trabajo, hijos, etc.) hasta situaciones de notable incapacidad inclusive con comportamientos suicidas en los casos más graves. Si bien no se ven casos con tanta frecuencia, también pueden padecer alucinaciones visuales o auditivas (escuchar voces o ver imágenes o sombras etc.).
La "otra cara de la moneda", la fase de activación, es lo que llamamos hipomanía y manía, períodos de elevación del ánimo donde la persona se siente poderosa, invencible, capaz de todo. Puede también llegar a sentirse irritable.
La manía y la euforia suelen instalarse progresivamente y en principio resultar placenteras, inclusive la persona puede obtener algunos logros por su ímpetu y extrema energía, pero generalmente, la situación comienza a salirse de control hasta generar desastres familiares, financieros y legales. Estos pacientes suelen ponerse belicosos ya sea por la irritabilidad o por la oposición que genera en los demás sus comportamientos inadecuados.
Pueden presentarse también combinaciones de síntomas depresivos y maníacos. Esto se llama cuadros mixtos, donde la persona puede estar deprimida, con el pensamiento acelerado e irritable.
El trastorno bipolar puede expresarse de muchas formas diferentes, como múltiples combinaciones de los síntomas relatados anteriormente, por eso el diagnóstico es complejo y llega a demorarse y confundirse con cuadros de ansiedad, depresión, mal carácter, problemas con sustancias, déficit de atención, o problemas de personalidad.
En los niños suele tener características especiales. Es común un desarrollo continuo, sin intermitencias, donde prevalece la irritabilidad, la baja autoestima, desinhibición sexual, hiperactividad y problemas de atención y conducta. Pueden aparecer comportamientos suicidas. Debe diferenciarse del déficit de atención.
En adultos mayores suelen prevalecer las disfunciones en la memoria, la desorganización de la conducta, los síntomas físicos y una marcada lentitud del pensamiento y movimientos que se confunden con la demencia.
El trastorno bipolar solamente puede ser diagnosticado por un especialista. Por ello, los especialistas a nivel mundial hacen un llamado para que los gobiernos inviertan más en prevención y en la mejora de los servicios enfocados a la salud mental.
Algunos mitos sobre el trastorno bipolar
Es importante aclarar algunos mitos persistentes sobre el trastorno bipolar. En primer lugar, se debe dejar claro que las personas con trastorno bipolar pueden llevar una vida perfectamente normal y funcional.
Esto dependerá del apego que tengan a su tratamiento y la eficacia de este. Las recaídas son frecuentes, pero con apoyo profesional se pueden aminorar sus efectos.
Otro muy nocivo mito alrededor de este padecimiento es que los pacientes con trastorno bipolar tiene un “humor cambiante” a lo largo del día y que son personas poco fiables o impredecibles.
Contrario al mito, los cambios en el estado de ánimo, que no en las emociones, no son instantáneos y pueden ocurrir a lo largo de muchos meses, incluso años. En este sentido, las personas con trastorno bipolar no se caracterizan por ser “inestables” o “indecisas”.