DOS CERROS, UN ARROYO, DOS PARAJES Y UNA SERRANÍA SE LLAMAN ASÍ
¿A qué hace referencia el nombre Cuyín Manzano?
Para algunos estudiosos, el primer vocablo proviene de kuze y para otros, de kuyiñ, que tienen significados diferentes.
Con el mismo nombre se identifica a un cerro que alcanza 2.200 metros, al cordón donde se ubica, a dos parajes y a un río. En efecto, cuando se dice Cuyín Manzano, hay que aclarar, aunque en general, desde Bariloche y Villa La Angostura, se habla del paraje que está junto al río. No obstante, hay que tomar precauciones porque hay otro que se llama igual en el extremo oeste del lago Traful.
En cuanto al río, hay que decir que nace en el cordón montañoso del mismo nombre, cerca del cerro homónimo, y que desagua precisamente en aquel lago, en su margen derecho. En cuanto a la serranía, se extiende entre los ríos Minero y precisamente, Cuyín Manzano. Para complicar más las cosas, hay un cerro que se conoce como Cuyín Manzano Este, de 1.978 metros, próximo a las nacientes del arroyo Corral.
En el presente, se escribe como reproducen estas líneas de El Cordillerano, pero “el topónimo fue escrito con distinta ortografía y el río, su valle y la sierra de Cuyin Manzano recibieron distintos nombres”, aclara el estudio de Juan Martín Biedma para su “Toponimia del Parque Nacional Nahuel Huapi” (Editorial Caleuche-2004). El racconto del investigador arranca con una fuente militar.
Según Biedma, “en el diario de marcha y operaciones de la tercera brigada al mando del Tnte. Cnel. Nicolás A. Palacios en el año 1883 leemos en la anotación correspondiente al día 24 de diciembre: a las 7 y 15, habiendo descendido ya de las sierras, acampamos en la costa del arroyo Manzana Niyeu, que en ese paraje es bastante ancho y muy correntoso. Este arroyo es uno de los afluentes del Trasbum (por el Traful) uniendo a él como a 5 leguas de su desembocadura al Limay”. Manzana Ngiyeu significa sencillamente, que hay manzanas.
Completó el diario de Palacios: “El valle en que acampamos es muy angosto y escaso de pastos. Habían existido anteriormente las tolderías de Curu-Huinca, cuando este abandonó su campamento en la laguna de Lácar, para presentarse a las fuerzas de la nación”. Poco tiempo después, el Manzana Niyeu apareció como Cumu Manzano en un diccionario de topónimos del área.
Por su parte, “la sierra de Cuyin Manzano figura como cerro de los Ángeles en el Atlas publicado por el Instituto Geográfico Militar Argentino” en 1889, para ilustrar el territorio de la Gobernación del Neuquén. Más o menos al mismo tiempo, en la época de las Subcomisiones de Límites que enviaba el Museo de La Plata, aparece el río como Cuye-Manzano o Culle Manzano, indistintamente.
En un diccionario del Consejo Nacional de Educación, Biedma encontró que aparecía como Cullin Manzano (sin tilde) y que se explicaba su significado como derivado de “cushe”, es decir, kuze, y se traducía como “viejo”. Entonces, se explicaba el topónimo como Manzano Viejo. Es la traducción que aportó Pablo Groeber, quien señaló que “kuye”, “kude” o “kuse” son variantes en la pronunciación de la misma palabra en idioma mapuche.
Sin embargo, Gregorio Álvarez interpretó de otra manera su significado. “Traduce Cuyin como animales, hacienda, dinero, por los excelentes potreros para engorde de hacienda que hay en la zona”, resaltó Biedma. Por otro lado, consignó el recopilador que otras fuentes denominaron Cahuin al cerro Cuyin Manzano Este, que aparece con esa denominación en un mapa de 1935.
Interpretó Biedma que se impuso ese nombre porque “cahuín” significa Sol Naciente, al ser el cerro en cuestión, visto desde San Carlos de Bariloche, el que primero se ilumina con los destellos de cada amanecer. Pero en realidad, en mapuzungun significa reunión con carácter festivo. Es verdad que sobre todo en invierno, por aquí es festejable la llegada del Sol, pero no todo kawin tiene que ver con el amanecer.
Por otro lado, a fines del siglo XIX no faltó quien fantaseó con un lago Manzana, Cumu Manzano o lago Manzano, que inclusive, aparece en viejos mapas. Para Biedma, el responsable de la invención fue Jorge Rohde, militar al mando de Villegas. En tanto, el encargado de despejar el equívoco fue José de Siemiradski, quien, en 1891, viajó entre los lagos Aluminé y Nahuel Huapi, sin dar con el inexistente espejo de agua.
En definitiva, no hay acuerdo. Si parajes, río, cerros y serranía debieran su nombre a kuze, efectivamente, Cuyín Manzano provendría de Manzano Viejo. Pero si el origen estuviera en kuyiñ, probablemente refiriera a la abundancia de pastos, como quiso Álvarez, o simplemente, a la gran presencia de los frutales. Si reparamos en que Palacios anotó Manzana Niyeu, la última de las posibilidades es la más verosímil.