FERNANDO ALVES FERREIRA RECONOCIÓ EL FEMICIDIO
Peritan el automóvil para saber si a Eduarda la mataron desde su interior
Especialistas del Ministerio Público Fiscal comenzaron en las últimas horas los peritajes sobre el interior del Chevrolet Onix en el que Fernando Alves Ferreira trasladó a Eduarda Santos de Almeida antes de darle muerte mediante seis disparos de arma de fuego. Los técnicos buscan determinar si los disparos comenzaron en el interior del habitáculo.
La pesquisa es encabezada por Karina Uribe y desarrollada por todo el Gabinete de Criminalística del Ministerio Público Fiscal. Buscan determinar si los disparos que acabaron con la vida de Eduarda Santos de Almeida comenzaron en el habitáculo del vehículo que pertenece al acusado.
La medida de investigación se realiza con absoluta oscuridad en el rodado y la combinación de luces Foster, que permitirían hallar restos biológicos como sangre o pelos y eventualmente restos de pólvora. El objeto es confirmar o descartar que alguno de los seis disparos que acabaron con la vida de la joven brasilera fue efectuado dentro del rodado.
De acuerdo a la hipótesis delictiva que investiga el fiscal Miranda, el hecho ocurrió entre la medianoche del martes 15 de febrero pasado y las nueve de la mañana del miércoles 16, en un horario todavía no precisado, luego de que víctima y victimario se dirigieran en un Chevrolet Joy gris oscuro dominio AD025HX, propiedad del acusado, hasta el acceso al mirador del lago Escondido, sobre la ruta provincial 77, tradicionalmente conocida como Circuito Chico.
Según la acusación, alrededor de la medianoche, Alves Ferreira se dirigió en su vehículo al sitio mencionado, en compañía de Eduarda, con quien convivía en un domicilio de la calle Beethoven al 200, a la altura del kilómetro 25 de la avenida Bustillo.
Al llegar al lugar indicado, Fernando Alves Ferreira estacionó su vehículo en el acceso al sendero que conduce al mirador y ambos se bajaron del rodado. Tras ello, el imputado empuñó un arma de fuego calibre 357, tomando todos los recaudos para que la víctima no pudiera defenderse y, actuando sobreseguro, le descerrajó al menos seis disparos que impactaron en su cuerpo.
Del informe de autopsia, que describe las lesiones sufridas por la víctima, puede inferirse que intentó protegerse utilizando sus manos mientras era apuntada con el arma e incluso que pudo haber intentado escapar de su agresor, dándole la espalda mientras aquel disparaba. Ello se explica a partir de un proyectil que ingresó en el antebrazo derecho de la mujer y provocó las fracturas de cúbito y radio o de aquel que ingresó por la espalda, atravesando la pared torácica y con orificio de salida a un costado de la mama derecha.
Pero, además, otros proyectiles ingresaron por el vientre y el pecho de la mujer y uno en el rostro, a la altura de la nariz, provocando una extensa serie de fracturas óseas por toda su anatomía y también lesiones orgánicas que derivaron en su deceso.
Al formularse cargos contra el acusado, el ciudadano oriundo de San Pablo, Brasil, pidió insistentemente declarar, desoyendo el consejo profesional de sus abogados y se declaró culpable. No obstante, la investigación continúa mientras el sujeto permanece detenido en el Penal 3 de la ciudad, con prisión preventiva.