2022-03-02

“QUE LAS ARMAS CALLEN”

Un párroco de Bariloche habla sobre la religión en Ucrania y la acción del papa frente a la guerra

Para los católicos, el Miércoles de Ceniza tiene un significado relevante, porque da inicio a la Cuaresma, un tiempo de penitencia, reflexión, perdón, reconciliación… Y este año encuentra al mundo mirando hacia una Ucrania bajo fuego.

“El papa llamó a toda la Iglesia a hacer ayuno, abstinencia y oración por el conflicto”, señaló el sacerdote Jorge Pliauzer, de la parroquia Inmaculada Concepción.

Para adentrase en el tema, el cura explicó: “El tiempo de Cuaresma es la preparación que tenemos los cristianos para la celebración de la Pascua, en la que celebramos la muerte y resurrección de Cristo para nuestra salvación y perdón de nuestros pecados, la vida eterna. Como esa celebración es tan importante, nos preparamos durante cuarenta días de distintas maneras. La respuesta al amor de Dios es buscar una mayor conversión de nuestros pecados personales, pero también rezando por los de la humanidad”.

De esa forma, expresó: “En ese contexto, este año, el papa, en el día de comienzo de la Cuaresma, Miércoles de Ceniza, una jornada especialmente penitencial, pidió que ofrezcamos oración, ayuno y abstinencia para pedirle a Dios por la paz en el mundo, en especial por el conflicto que se desarrolla en Ucrania”.

Pliauzer indicó que “Ucrania, si bien también tiene musulmanes, es un país mayoritariamente cristiano, con un gran porcentaje perteneciente a la Iglesia Ortodoxa Ucraniana, y también una cantidad importante de católicos”.

El párroco habló de “una buena relación” entre los ucranianos ortodoxos y los católicos, y manifestó que los líderes de ambas iglesias “se han pronunciado pidiendo que pare la guerra, que tanto daño está haciendo”.

“Hay unidad en la convivencia entre católicos y ortodoxos, y también con los musulmanes. Por ejemplo, hay cristianos que han sido alojados en los refugios de las mezquitas”, expuso el sacerdote, quien apreció que el papa Francisco “se ha manifestado de distintas maneras: por un lado, su tristeza; por otro, el rechazo a la violencia como modo de solucionar conflictos”.

Así, consideró que “uno de los gestos más fuertes” de Francisco fue la visita que llevó a cabo a la embajada de la Federación Rusa ante la Santa Sede, donde le expresó al embajador Alexander Avdeev su preocupación por los acontecimientos bélicos.

Pliauzer, en el mismo sentido, remarcó que “el papa pidió, hace tres días, concretamente, 'que las armas callen'”.

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