LA INCREÍBLE HISTORIA DE VIDAL BASTIDAS
Atención: parece que la Justicia va a resolver lo que debió haber resuelto hace ya mucho tiempo
Tres fiscales y dos defensores oficiales trabajan en la búsqueda de una solución definitiva, que englobe varios legajos judiciales en los que se investigan conductas reiteradas y similares de José Arturo Vidal Bastidas. Un alcohólico crónico que protagonizó una pluralidad de incidentes viales, entre otros hechos más graves, pero aún así continúa al volante y no acata las órdenes emanadas por las autoridades.

Algunos días atrás, se decretó la suspensión de una audiencia en la que debía controlarse una de las acusaciones que pesa en su contra, con el objeto de mantener encuentros entre todos los involucrados y lograr una solución integral a todos los legajos que Vidal Bastidas tiene en trámite. También acordaron solicitar la suspensión de los plazos procesales, para que la causa cuya acusación debían controlar no quede en la nada.
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En ese legajo judicial, a Vidal Bastidas le atribuyen un hecho ocurrido el 14 de diciembre de 2019 a las 8:26, en la intersección de las calles Elordi y Mascardi. En la ocasión, fue divisado por personal policial durmiendo su borrachera en el interior de su vehículo mal estacionado. Pero cuando quisieron retirarlo del volante, Vidal Bastidas encendió el motor y aceleró intempestivamente, provocando lesiones leves y graves a dos agentes policiales que terminó arrastrando por varios metros y aplastando contra un guardarraíl ubicado en el sector.
En esa oportunidad, además, desobedeció la orden de la jueza de Faltas municipal que lo había inhabilitado para conducir, ante sus reiteradas transgresiones a la Ley Nacional de Tránsito.
La suspensión de los plazos y de la audiencia es hasta el 15 de marzo próximo, fecha en la que Vidal Bastidas deberá ser sometido, en otro proceso, a un juicio oral en el marco de un legajo que acumula varios hechos distintos, pero similares entre sí.
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Además, en esa misma audiencia debería resolverse la situación de otro legajo judicial en el que está imputado, que ya tenía fecha de realización de juicio para el 6 de diciembre de 2022.
Según plantearon la Defensa y la Fiscalía en la audiencia que se suspendió algunos días atrás, mantendrán una serie de encuentros entre todos los protagonistas para intentar arribar a un acuerdo que permita una solución integral y un cierre definitivo de todas las causas que tiene en trámite Vidal Bastidas.
¿De qué se lo acusa a Vidal Bastidas?
Uno de los legajos que lo tiene por protagonista comprende los delitos de lesiones leves y graves agravadas y resistencia a la autoridad. Es por el hecho mencionado del 14 de diciembre de 2019, que quedó registrado por las cámaras de seguridad ubicadas en el lugar. El alcoholímetro ese día marcó 2 gramos de alcohol por litro de sangre (cuatro veces lo permitido).
En la maniobra arrastró a los agentes Claudia Marín y Cristian Cañumil por varios metros, provocando que ambos sufrieran lesiones de diversa consideración. Vidal Bastidas logró alejarse del lugar, pero fue detenido tras una persecución que culminó en Elordi entre Fagnano y 25 de Mayo.
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La Fiscalía anticipó una pretensión punitiva provisoria mayor a los tres años de prisión, por lo que el caso será tramitado con un tribunal colegiado. El concurso de delitos que le atribuyen permite contemplar una escala penal de entre 3 y 13 años de prisión.
Por ese mismo hecho, pero en un legajo aparte, lo acusan también por el delito de desobediencia a una orden de funcionario público. Es que el sujeto fue inhabilitado para conducir a partir de sus reiteradas infracciones a la Ley Nacional de Tránsito.
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Por el mismo delito, pero en otro legajo, es acusado tras ser sorprendido en reiteradas ocasiones al mando de un automotor.
El 11 de enero de 2018, temprano a la mañana, lo encontraron en un control ubicado en Ruta 40 Sur y Miramar. En la ocasión estaba absolutamente ebrio y el alcoholímetro marcó 2,89 gramos de alcohol por litro de sangre. El 30 de abril del mismo año, cerca de la medianoche, fue interceptado en Ruta 40 Sur y Pasaje Gutiérrez. El 29 de septiembre de 2018, otra vez temprano por la mañana, fue detectado en Ruta 40 Sur y John O'Connor y se negó a practicarse el control de alcoholemia. Finalmente, el primero de febrero de 2019, temprano a la mañana, lo hallaron en Morales y Moreno, en pleno centro de la ciudad. Ese día el alcoholímetro marcó 2,19 gramos de alcohol por litro de sangre.
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En todas esas ocasiones violó la prohibición de conducir todo tipo de vehículos que le había impuesto el Municipio local y, por cuestiones lógicas desprendidas de lo anterior, no contaba con carné habilitante.
La expectativa de pena para este expediente es mínima, pues el delito se castiga con penas que van de los quince días al año de prisión.
José Arturo Vidal Bastidas tiene además otros legajos abiertos por los delitos de lesiones y daño y amenazas calificadas por el uso de arma.
Antecedentes
Más atrás en el tiempo, Vidal Bastidas fue protagonista de otros hechos. El más antiguo es aquel en el que fue juzgado y absuelto por el homicidio de su propio padre, José Arturo Vidal Hernández, el 14 de agosto de 2005. Ambos en severo estado de ebriedad, discutieron y pelearon de manera violenta, dejando como saldo la muerte del padre con severas lesiones en el cráneo. Cuando la Policía lo detuvo horas después, todavía estaba borracho y conducía un Renault 11. En su cuerpo advirtieron varias lesiones derivadas de aquella pelea con su progenitor.
En el año 2009, protagonizó otro hecho encuadrado en las figuras de resistencia a la autoridad y violación de sellos por un hecho que ocurrió el 22 de noviembre de 2008, en horas de la madrugada, cuando ingresó al predio de la plazoleta fiscal municipal, sin estar autorizado, a fin de retirar un Volkswagen Gacel que le había sido secuestrado preventivamente en razón de haber dado 3,02 gramos de alcohol por litro de sangre, en un control de alcoholemia. En aquella ocasión casi atropelló al agente policial que intentaba detenerlo.
Muchos años después, Vidal Bastidas fue condenado por lesiones graves con exceso en la legítima defensa, a la pena de dos años de prisión en suspenso. Fue en septiembre de 2016, aunque el hecho investigado había ocurrido en enero de 2013. La situación se generó tras un siniestro vial que protagonizó y acabó con una reyerta en la que apuñaló a Jonathan Miranda Ñanco y le provocó lesiones de carácter grave.