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¿Qué pasaba en Pilcaniyeu antes de que fuera Pilcaniyeu?
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La localidad que marca el inicio de la Línea Sur si se viaja desde Bariloche cumplirá el 23 de febrero 101 años de existencia. Pero en su emplazamiento sucedieron cosas mucho antes de su fundación.
El próximo 23 de febrero, Pilcaniyeu celebrará su 101 aniversario. Sin embargo, el lugar donde se emplaza cobijó varios siglos más de historia humana. En efecto, está documentado que el valle que hoy contiene a la localidad de la Línea Sur sirvió de paradero a caravanas de los pueblos gününa küna (tehuelche del norte); aonikenk (tehuelche del sur) y mapuche, bastante antes de la formalización del poblado.
Así es, 152 años atrás se aproximaba al emplazamiento presente de Pilca una gran columna de jinetes, hombres y mujeres de los tres pueblos. Entre los más sureños, venía un forastero: el inglés George Musters, a cuyo diario se viaje se debe la posibilidad de reconstruir qué sucedió entonces, además del itinerario que siguieron viajeros y viajeras, junto con sus caballos y, en algunos casos, ganados.
El 22 de marzo de 1870, “llegamos como a las doce a un gran llano cercado por escarpas de arenisca en la parte este, y al norte del cual se alzaba una roca particularmente puntiaguda, tal vez de 300 pies de alto, que surgía sola sobre la graduada pendiente; vista del lado occidental, esa roca parecía una columna natural compuesta de arena estratificada, amarilla, roja y negra, y en su cúspide un cóndor tenía su nido”, puntualizó el observador. 300 pies equivalen a un poco menos de 92 metros.
Según la descripción, “el llano se extendía unas cuantas millas hacia el oeste, donde lo cerraban otra vez las escarpas, que diferían de las del este en que eran de basalto. En ese llano, llamado Geylum, situado según las informaciones indias unas cuantas leguas al este del lago Nahuel Huapi, a sesenta millas del río Limay y a sesenta y cinco de Las Manzanas, se resolvió pasar el tiempo necesario para enviar chasques que dieran noticias de nuestra aproximación, antes de marchar todos juntos hacia el cuartel general de Cheoeque”.
60 millas significan poco menos de 97 kilómetros. Claro que, por entonces, el Limay estaba vivo como río, ya que no había sufrido la intervención de las represas hidroeléctricas que convirtieron en embalses vastos tramos de su recorrido. Por Cheoeque, hay que entender a Valentín Sayhueque, el líder de la así llamada Gobernación Indígena de Las Manzanas, hacia donde se dirigía la caravana tripartita.
La semblanza de Musters provocó investigaciones 90 años más tarde. El geógrafo Raúl Rey Balmaceda reconstruyó su itinerario, al que plasmó en una obra propia. El investigador aportó un estudio preliminar y las notas al pie en una preciosa edición de “Vida entre los patagones. Un año de excursiones por tierras no frecuentadas desde el estrecho de Magallanes hasta el Río Negro” (Ediciones Solar-1991), que se publicó por primera vez en 1964.
En otras fuentes, el topónimo aparece como Seylum. Según la reconstrucción de Rey Balmaceda, Francisco Moreno anotó en 1897 que la caravana indígena que integraba Musters pasó 50 kilómetros al este del lago Nahuel Huapi. Por su parte, Jorge Rohde, subordinado de Conrado Villegas en las campañas a estas latitudes, ubicó al paradero 33 kilómetros del espejo de agua.
Más fuentes de fines del siglo XIX, llamaron Cerro de la Estatua a la roca que describió el europeo, con un nido de cóndor en su parte más alta. Por su parte, concluyó el geógrafo argentino: “Nosotros consideramos que el Geylum del viajero inglés corresponde a la actual localidad de Pilcaniyeu y que el paradero estaba emplazado al pie del hecho geográfico denominado La Figura. Coincidentemente con nuestra apreciación se ha manifestado hace ya dos décadas, el sacerdote De Agostini”. El trabajo del religioso data de 1941.
Completa el escrito de Rey Balmaceda: “Agreguemos que Fonck ha hecho notar que las tribus indígenas se reunieron en la misma época del año –principios del otoño– y en el mismo lugar –Geylum– en fechas contemporáneas a los viajes de Villarino (1783), Menéndez (1793) y Musters (1870), hecho que constituye según el mismo autor, una prueba irrefutable de la regularidad de las peregrinaciones de los indios”.
Se refiere a Francisco Fonck, el alemán que llegó desde Chile a península San Pedro (Bariloche) en 1856, que en 1900 publicó un libro con los diarios de viaje de Francisco Menéndez. Precisamente, el sacerdote arribó al Nahuel Huapi en la fecha mencionada. Por su parte, Basilio Villarino remontó el Limay 10 años antes, pero en lugar de continuar hasta el lago, se desvió por el Collón Cura en dirección al Huechulafquen.
Entre las primeras de las fechas del racconto y el presente, median nada menos que 239 años. Otra que 101…