2021-11-21

FESTEJO EN DINA HUAPI

Entre aportes provinciales, discursos y aroma a cordero

El humo que provenía del cordero asándose, junto a otras ofertas gastronómicas.

Los puestos de artesanías.

La venta de plantines.

La gente reunida en la plaza.

Algunos niños correteando mientras en el escenario se veía a las autoridades (del propio municipio, claro está, pero también de localidades vecinas –con Bariloche como el “hermano mayor” que apoyaba a una quinceañera que en realidad soplaba las velitas por sus primeros treinta y cinco añitos…–, y un gran respaldo provincial).

Luego, el desfile.

También, las canciones de los músicos durante la tarde.

Todo, en Dina Huapi (la homenajeada), hablaba de festejo.

Pero, antes que nada, se escucharon los himnos, a partir de la banda de la Escuela Militar de Montaña.

Y se izaron las banderas.

La intendenta Mónica Balseiro y el diputado nacional electo Agustín Domingo se encargaron de que la albiceleste alcanzara las alturas; mientras que el presidente del Concejo Deliberante local, Gerónimo Barraquero, y la concejala Fabiana Mansilla levantaron la insignia de Río Negro.

Hubo palabras conmemorativas, incluyendo los buenos augurios de la gobernadora, Arabela Carreras, a través de una carta y también por video –se aclaró que no estaba presente por “compromisos asumidos con anterioridad”–,  junto a anuncios de convenios por futuras labores relacionadas con la localidad (por más de treinta millones de pesos), con el ministro de Obras y Servicios Públicos de Río Negro, Carlos Valeri, estampando su firma en el lugar.

Además, se entregaron aportes desde el gobierno provincial a instituciones locales, por un monto total de seiscientos mil pesos (la mitad fue para el Club Atlético Dina Huapi, para solventar los gastos que conlleve la participación en el torneo anual clasificatorio).

Tras las formalidades, llegó la fiesta de una ciudad con alma de pueblo, característica que se pretende cuidar más allá del crecimiento que se registra en el último tiempo.

Porque esta localidad, a la que siempre se ha tomado como un apéndice de Bariloche –ese poblado que se observa antes de arribar a la ciudad turística por antonomasia de la Patagonia–, no para de crecer.

Su corazón late a su propio ritmo y busca acomodarse en un cuerpo particular.

El festejo en sí respondió a su característica pueblerina –en el mejor de los sentidos–, con un desfile donde hubo caballos, motos, taxis, y muchos niños a pie, en representación de diferentes instituciones escolares, además de integrantes de Nahuel Rosa –el grupo de remo que plantea la lucha contra el cáncer de mama–, como así también jubilados y deportistas.

Cabe resaltar que los mayores aplausos en este deambular festivo se los llevaron los bomberos voluntarios.

Pero, mientras todo esto se sucedía, los asistentes a la fecha celebratoria pispeaban hacia los costados, donde comenzaba a vislumbrarse la oferta gastronómica.

Así, desde el módico pancho a ciento cincuenta pesos, hasta la porción de cordero –con acompañamiento– a mil quinientos, había un amplio abanico, por ejemplo la docena de empanadas a quinientos.

Ante este panorama, los asistentes se debatían entre el deseo y el bolsillo.

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