TALLER DE ELECTRICIDAD GRATUITO
Aprender haciendo solidaridad, el mejor camino
Emprender, el programa provincial rionegrino, capacita a personas desempleadas en diversos oficios y lo más interesante es, quizás, todo el proceso que transitan tanto los alumnos como los docentes.
Eduardo Lobos, reconocido generalmente por su aporte en las danzas tradicionales, es el encargado de dictar el taller de electricidad. En diálogo con El Cordillerano, dijo: “Sabemos que hay mucha gente humilde que está enganchada de los postes de la CEB, sin una térmica, sin pilar y sin ninguna clase de seguridad”.
Habló de la idea principal: “Mientras sigan con esas conexiones que por lo menos tengan las cosas bien hechas dentro de sus casas para evitar accidentes”. Agregó: “En el taller intento preparar a la gente para que en primer lugar sepa qué es la electricidad y la manera de manipularla”.
Muchos de los incendios en viviendas son provocados por la recarga de los enchufes: “La importancia de contar con una térmica y la puesta a tierra es indispensable”.
La capacitación tiene como meta que los inscriptos puedan hacer sus propias instalaciones hogareñas. Este año el taller tuvo tres meses de duración, “fue muy provechoso porque trabajamos mucho con la práctica con salidas sociales”.
Las hicieron en casas de vecinos que necesitaban algunas mejoras: “Eso me pone muy feliz porque mientras estoy brindando el conocimiento, estamos dando una mano a alguien que lo necesita”.
Fue desarrollado en la biblioteca del barrio Nahuel Hue y recibió de Provincia un aporte. Este no fue suficiente, así que el resto de los materiales para este último taller los puso a nivel personal Lobos. “Para el de hace dos años, fue Julián Pizzuti quien nos donó lo necesario”.
Es totalmente gratuito para los inscriptos, “lo único que les pedimos es el compromiso de asistencia porque como hay cupos si no cumplen le están quitando el lugar a otro”.
Mujeres
El taller lo finalizaron siete mujeres y tres varones, “incluso Vero, mi compañera, fue una de las alumnas y ya está trabajando en obra conmigo”, dijo muy orgulloso. Apenas finalizados los encuentros reciben propuestas laborales y, entonces, la meta está cumplida: que logren generar ingresos para sus hogares.
Lobos, desde los 17 años, comenzó a animarse a hacer electricidad: “Después me inscribí en el centro de capacitación técnica, soy matriculado y muchos años me desempeñé en la empresa Robles”.
Continúa sumando herramientas de conocimiento que trasmite a sus alumnos y alumnas, que salen aptos para ayudantes de electricista. Hay tres mujeres del taller anterior que han formado una cooperativa fabricando pilares de luz.
Mientras practican, arreglan viviendas de manera solidaria, cada inscripto aprende a rehacer la instalación en sus hogares y, además, se ganan el sustento diario con el oficio: un círculo perfecto de trabajo en comunidad.