2021-10-16

FERNANDO FERNÁNDEZ HERRERO

"Nadie se merece que a los 18, 20 o 23 años, la sociedad no lo quiera más en este mundo"

Desde la Fundación San José Obrero recordaron a Diego Santana y expresaron su profundo dolor. Fernando Fernández Herrero, coordinador de la mencionada fundación, refirió: “Diego era un pibe buenísimo, alegre, muy alegre, saludando siempre a todo el mundo, incluso a gente que no conocía, siempre estaba dispuesto a dar una mano, muy trabajador. Cosas características que por ahí a veces la gente prejuzga y dice que los chicos de los barrios no tienen esas características. Bueno, Diego tenía todas las buenas que se puedan imaginar”.

El joven Diego Santana de 23 años fue encontrado sin vida al sur de Bariloche, luego de una búsqueda desesperada de varios días por parte de familiares, amigos y autoridades policiales y judiciales. Se determinó que el fallecimiento se produjo por hipotermia, ya que fue encontrado en un piletón de una cantera. En estos momentos, la Fiscalía estudia distintos videos para determinar si existe algún índice de criminalidad. El fatal hallazgo conmocionó a la comunidad y aún más a sus allegados. 

En diálogo con “Chocolate por la noticia” que se emite por El Cordillerano Radio (FM 93.7), Fernando Fernández Herrero, referente de la fundación, explicó que el joven estaba “muy golpeado socialmente, con una familia muy golpeada".

En este sentido, indicó: "Generalmente son chicos que no pudieron terminar la secundaria, que están en un marco muy complicado de consumo en los entornos. Él venía participando con nosotros hace un año y medio, hace un mes y pico que lo veíamos como que venía cayéndose y uno en esos momentos lo ve venir, pero siempre se tiene la esperanza de que se va a generar un cambio y en este caso lamentablemente no pasó, a veces pasa, esta vez no pasó”.

"Hay una discusión sobre modelos de trabajo, lo que está instalado muchas veces es que a la persona que no quiere hacer un proceso no se la puedo obligar, no se puede hacer nada. Eso es cierto desde el lado de los derechos, a una persona mayor no se la puede obligar a hacer algo, salvo que no esté en dominio de sus facultades, no sé si hay algún mecanismo legal. Este no era el caso”, sostuvo.

En el mismo rumbo, manifestó el coordinador: “El problema es que muchas veces nos parece que desde la sociedad hay un nivel de responsabilidad que viene por el poder que cada uno tiene, sea poder político o poder económico. Parece que nos quedamos en ese paradigma y es más cómodo, evidentemente, porque en definitiva bastaría con armar algún esquemita de algo y que si los chicos no lo toman es culpa de los chicos y no culpa mía. Tratamos de dar un modelo de trabajo y en generar espacios de oportunidades”.

Asimismo, consideró: “Es una lucha muy desigual y lamentablemente una muerte arruina la satisfacción de 100 procesos que fueron positivos. Uno mira esa persona y no las 99 que están del otro lado. Funciona así porque la muerte es indiscutible, todo el resto es discutible, pero la muerte no. Entonces decimos que es muy desigual porque hay socialmente una construcción de sentido que es una construcción simbólica, que para los pibes de los barrios ya se hace lo que se tiene que hacer y no hace falta más. Y a veces uno desde el lugar del barrio ve los millones de pesos que se gastan en otras cosas y el poco presupuesto, con cuentagotas, que llega en trabajo real”.

De esta manera, se genera otra discusión: "En lo que es el trabajo real, porque muchas veces vemos que desde todos los espacios políticos se genera una gacetilla de prensa, se hace un acto, se hace un proceso que dura un día, para anunciar tal cosa y sale todos los medios, salen todos con las fotos y después durante 6 meses no se ve más a nadie. Entonces cuando hablamos de trabajo real nosotros hablamos de horas compartidas con los chicos de lunes a viernes muchas horas y de un presupuesto para generar un lugar que los incluya”. Agregó: “Lo que estamos viviendo en la Argentina es terrible con el 60% de la infancia y la juventud viviendo en la pobreza y eso genera chicos que no tienen ilusión en el futuro. Por eso nosotros decidimos ese nombre tan fuerte de “La Fábrica de Futuro” porque lo que queremos es construir el sentido de que llegar al futuro está bueno. Entonces invitamos a pensar en los chicos y qué tenemos que hacer para lograr llegar a ese futuro. Y ahí vienen un montón de cosas: la educación, el trabajo, la familia, el no a las adicciones”.

También consideró: “Creemos que funciona el modelo. Yo hoy escribía en un grupo que tenemos interno en la fundación: ‘si a alguno se le ocurre algo mejor, que lo diga ya’ porque una muerte pone todo en discusión. Como decimos, vemos a esa persona y no a los 99 que están del otro lado y está bien que así sea, porque tenemos que ir a ver ese problema. Entonces invitamos a proponernos otro método y la única forma de medir el método es por el resultado. Esa es otra cuestión que se les escapa a las personas que están en el poder, porque no relacionan resultados de los procesos que proponen, con la propuesta. Lo que no funciona hay que dejar de hacerlo”.

Hizo referencia a Einstein al decir: "Solamente los locos siguen haciendo lo mismo esperando resultados distintos". “Los trabajos que se hacen en la actualidad en la integración y en la recuperación de jóvenes que no funcionan hay que darlos de baja. Lamentablemente le duela al que le duela, porque el problema es que estamos gastando energía en eso, no es nada en contra de ninguna persona. El problema es que estamos gastando energía y el presupuesto en eso y mientras tanto se mueren los chicos. Hay que definir socialmente cuál es el método para reintegrar a todos los chicos de los barrios populares que no terminaron la escuela, que no consiguen trabajo, que están en contextos familiares muy vulnerados. Hay que definir cuál es el método e ir a hacerlo mañana en la mañana, porque esto pasa todos los días y no podemos decir: ‘Bueno, vamos a ver el año que viene”, explicó.

Se preguntó Fernández Herrero: “¿Y además qué más importante que la vida de los jóvenes? Si hacemos un listado, como cuando uno va al supermercado y dice de esto no me puedo olvidar, pero ¿cuál es nuestro listado como sociedad y qué hay más importante que la vida de los jóvenes? No sé, si a alguien se le ocurre algo más importante que lo diga, lo que pasa es que hay que hacerse cargo de decirlo. ¿Qué es más importante? Y entonces definir cuál es el método y poner la energía en eso y basta de chamuyo, porque nos la pasamos diciendo lo que vamos a hacer, emitiendo comunicados diciendo qué vamos a hacer y el lunes a las 9 de la mañana no hay nadie. O sea, estamos remando en dulce de leche con un poquitito de reconocimiento en algunos aspectos, que nos lleva por ahí 6/7 años de trabajo voluntario, de estar ahí, ver la gente que llega, la alegría de los chicos y uno dice ‘bueno, pero nos está llegando el 10% de lo que habría que tener para conseguir la comida para el comedor’. Nosotros en este momento no recibimos, por ejemplo, apoyo en la comida para el comedor”.

Contó el referente: “Estamos gestionando donaciones de privados de a $1000, de a $2000, y con eso compramos un poco de comida y los chicos comen dos veces por semana. No sé si se entiende. Estamos hablando de cosas distintas. Si definimos en serio que la prioridad de la sociedad es la vida de los jóvenes, estamos hablando de cosas distintas. Vamos a buscar las bolsas que una panadería le dona a otra institución de ayuda para gente en la calle, que les sobran a ellos. Ese es el desayuno que tienen los chicos y lo hacemos y los chicos siempre tienen algo para comer. Nos metemos en todos los proyectos que hay de herramientas sociales y siempre estamos en el 10% de lo que necesitamos. Y es baratísimo, es baratísimo como sociedad generar un sistema que recupere a los chicos, porque las consecuencias de no recuperarlos son muchísimo más caras 10, 15, 20 veces más caras que lo que hay que invertir en recuperarlos e integrarlos a la sociedad”.

Como una realidad social refirió: “Después, otra cosa terrible, que se la escuchamos a funcionarios, por supuesto ‘off the record’, que si hay la posibilidad de invertir algo, se invierte más que nada en los chicos más chiquitos, pero es mentira porque tampoco termina llegando. Pero formalmente dicen, bueno, ayudemos a los chicos chiquitos, porque los jóvenes ya están como perdidos. Como que cuando uno ya pasó los 14/15 años, ya está todo perdido, como que hay gente desechada. Eso lo piensa mucha gente de la sociedad, cuando dicen ‘bueno mejor uno menos, el uno menos es típico en las redes sociales”.

Por último, Fernando Fernández Herrero reveló: “Decidimos que hay gente que está desechada, que cuanto antes se muera mejor y es terrible, porque son todos pibes buenísimos. Nadie se merece a los 18, 20, 23 años que la sociedad no los quiera más acá en este mundo. En definitiva, la gran mayoría de las muertes son por eso, por sentir que el contexto no los quiere acá. Entonces psicológicamente se van creando las condiciones para acomodarse a ese mensaje que se está recibiendo de los demás. ‘Me voy a acomodar, o sea, voy a morir, porque no me quieren acá'”.

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