2021-08-10

VILLA LLANQUÍN

Noemí Molina contó que si no fuera por los vecinos el fuego hubiera alcanzado su casa

El sábado alrededor de las 18.40, tras la alegría que significó para ella que mucha gente la telefoneara por las notas que aparecieron días atrás en El Cordillerano, acerca de su nueva vida en Villa Llanquín y los recuerdos de su carrera, la periodista Noemí Molina sufrió un incendio en su propiedad, que si bien no llegó a la vivienda principal, destruyó un galpón donde guardaba herramientas y alcanzó a su camioneta, de la que apenas quedó un esqueleto de fierros quemados.

“Yo estaba en mi casa, leyendo los diarios, con la televisión prendida. No escuché ni cuando explotó la garrafa”, cuenta la mujer, quien se percató de lo que sucedía cuando dos hombres ingresaron a su terreno y se acercaron para decirle: “Señora, no se asuste… Se están quemando el galpón y el vehículo”.

“La camioneta estaba en llamas, y yo atiné a agarrar la llave porque quería sacarla”, revela Noemí.

Justo llegaron dos primas que la detuvieron.

“Si no hubiera sido por ellas, otra hubiese sido la historia…”, reconoce, para luego señalar que gracias a que la frenaron está viva.

“En ese momento no razoné; lo único que quería era salvar el vehículo”, apunta.

Más allá del desastre, mientras el fuego se elevaba, Noemí lloraba de emoción, porque mucha gente se acercó a dar una mano. “Vinieron todos los pobladores de Llanquín, incluso algunos que no conocía… llegaban hasta con jarritos de agua”, expresa.

Justamente, la casa no fue alcanzada por las llamas porque los vecinos y sus primos mojaron el contorno.

Noemía destaca que recibió gran cantidad de llamadas para ver si necesitaba algo. “Muchos no sé cómo consiguieron mi número”, indica.

Mientras aguarda por las pesquisas del seguro, aún se mezclan en ella las sensaciones: desasosiego por lo ocurrido, y agradecimiento por la ayuda y las muestras de afecto posteriores al incendio.

“Anímicamente, estoy bien; lo material se recupera”, concluye.

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