DANIELA PACHECO
El arte de tejer la vida
Hoy se celebra el Día Nacional de la Tejedora, ocasión para hablar de un arte que más allá de la salida laboral que genera, significa una terapia que poco a poco se está volviendo a retomar.
El Cordillerano eligió a Daniela Pacheco para en su nombre, saludar a todas las que realizan esta acción tan noble. “El tejido siempre estuvo presente en mi vida, para mi mamá y mi abuela fue un sustento económico porque ellas hacían prendas para vender en casas muy conocidas de Bariloche” comenzó diciendo.
Es por esto que la infancia de Daniela transcurrió desenredando lanas y armando ovillos. “A los diez años aproximadamente le pedí a mi abuela que me enseñara a tejer con dos agujas y empecé a hacer bufandas”. De manera casi inmediata logró venderlas por lo que fueron muchísimas las que tuvo que confeccionar.
Abrió en Facebook la página Dan ganas de Tejer “después fue como que lo dejé un poco de lado pero en 2011 por algo que me pasó a nivel personal volví a las lanas con crochet y realmente fue un camino de ida”. Todo era más rápido y más fácil.
“Las compras las hacía en el comercio Nube y un día me ofrecieron dar clases, como no me sentía preparada dije que no pero al año me lo volvieron a proponer entonces acepté”.
Desde entonces que trasmite el arte “me acuerdo que el primer día me temblaban las manos, es muy gratificante enseñar y he tenido personas de todas las edades, incluso turistas que estaban de paso”.
Muchas buscan aprender a tejer como una salida laboral “pero también llegan mujeres que están con ataques de pánico y los médicos les sugirieron hacerlo”. Resulta una gran terapia el mantenerse en contacto con la lana, en las charlas o los silencios del proceso, más allá de los logros de lo que se intente confeccionar.
No quiso dejar pasar el momento para agradecer “a cada una de las mujeres que ha pasado por mis clases, confiando en mí, muchas de las cuales siguen en contacto enviándome fotos de lo que hacen o consultándome dudas que les surgen”.
Punto a punto, paso a paso de continuidad y confianza “si sale mal se desarma y se rehace, en la vida no siempre tenemos esa posibilidad, llevo siete años enseñando y he aprendido mucho de cada una de las alumnas”.
Intentó explicar lo que significa en subida el tejido “lo llevo en la sangre, mi abuela Elizabeth hasta el día de hoy sigue haciendo todo el proceso de hilado y teje tres técnicas, dos agujas, crochet y telar”.
Que el tejido siga pasando de generación en generación es una de las metas que esta joven se ha propuesto y dedica su vida para lograrlo.
Aquellas personas interesadas en conocer a Daniela o consultar sobre las clases que dicta, se pueden comunicar al teléfono +54 9 2944 57-3693 o en su Instagram es @dan.ganasdetejer