AVENTURA
Esquí de fondo, un deporte de montaña que deberías probar
Se trata de un deporte que requiere ciertas habilidades, como, por ejemplo, una buena coordinación entre piernas y brazos para manejar con equilibrio los bastones y los esquíes. Existen dos tipos de técnica de esquí de fondo: la clásica y el patinador, libre o skating.
Esquí de fondo clásico
Es la técnica adecuada para los principiantes, pues precisa una menor exigencia técnica. Los esquís se desplazan por carriles creados previamente en la nieve. El esquiador se moverá con el impulso de los brazos y los bastones, en coordinación con las piernas. La técnica clásica se asemeja a la forma natural del desplazamiento humano.
Esquí de fondo patinador, libre o skating
A diferencia del estilo clásico, el estilo libre requiere mayor esfuerzo y mejor forma física, pues se necesita mayor impulso para alcanzar más velocidad. El estilo skating se realiza en pistas más anchas y el movimiento de los esquíes es similar a cuando se patina, impulsándonos con las piernas alternativamente y apoyándonos con los bastones. Suele ser la técnica elegida por los que practican adecuadamente el esquí alpino.
Más allá de la teoría, para poner en práctica estas técnicas te recomendamos asistir a un curso de iniciación.
Cómo elegir equipo y ropa de esquí de fondo
A la hora de elegir el equipo de esquí de fondo, debemos tener en cuenta la técnica que vayamos a practicar. En cuanto a la ropa, que sea lo más ligera y transpirable posible. Si somos principiantes, lo más recomendable es que nos dejemos asesorar por especialistas.
Veamos las características del material duro: esquís, fijaciones, botas y bastones. Suele ser un equipo más económico que el propio del esquí alpino.
Los esquíes deberán tener escamas en su parte central, que nos permiten empujar en la subida evitando que se vayan hacia atrás. Al ser cortos y anchos, nos proporcionarán un buen control y estabilidad. La medida la calcularemos en función de nuestro peso y altura, aunque depende del fabricante.
Las fijaciones, que unen los esquís con las botas, son útiles para transmitir nuestra fuerza al esquí. El talón siempre nos quedará libre para mejorar la técnica.
Las botas de esquí de fondo, a diferencia de las de esquí alpino, son muy cómodas. No obstante, es bueno que nos probemos varios modelos. Se asemejan en apariencia a una zapatilla o bota de montaña. Son blandas, ligeras y de suela semirrígida, para poder flexionar el pie e impulsar el esquí. Deberán adaptarse a nuestro pie a la perfección. Además, debemos asegurarnos que la suela y la fijación sean compatibles.
Los bastones de esquí de fondo, que nos ayudan a empujar y a permanecer estables, se fabrican en varios materiales. Los de fibra de vidrio responden mejor que los de aluminio. Para saber qué longitud nos conviene, los bastones deben llegarnos debajo de la axila, si es que vamos a practicar el estilo clásico. En caso de duda, un bastón más bajo nos permitirá adoptar una postura más cómoda y, por tanto, un mayor control y dominio de la técnica. Su correa, regulable, debe adaptarse perfectamente a nuestra mano.
A la hora de elegir la ropa para esquí de fondo, es importante no reutilizar la del esquí alpino, porque nos abrigará en exceso y nos resultará más incómoda. Repetimos, nos deberá proteger del viento y de la humedad, pero a la vez ser ligera y transpirable.