MÉDICA MIEMBRO DE LA SOCIEDAD ARGENTINA DE INFECTOLOGÍA
Elena Obieta: “La mejor vacuna es la que está aplicada en el brazo de la gente”
Luego de los 9 días de restricciones que ordenó el presidente Alberto Fernández a través de un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) se espera que los epidemiólogos saquen sus conclusiones con la idea de conocer las medidas a tomar en cuanto a cuidados sanitarios. “Tenemos que terminar de transitar los días de restricción para medir el impacto sobre qué va a representar de acá a 14 días, con la finalidad de saber si baja el número de casos”, indicó la médica infectóloga Elena Obieta, miembro de la Sociedad Argentina de Infectología.
La profesional manifestó que “estamos transitando un pico muy alto, difícil de sostener por parte del equipo de salud, que está agotado, sin capacidad física”. Consultada a través del programa “Chocolate por la noticia” que se emite por El Cordillerano Radio (93.7), sobre si dicho pico se debe a que parte de la sociedad respeta las restricciones y otra parte por necesidad no lo hace, indicó que “por supuesto, yo puedo entender el hastío, trabajo en un hospital público del conurbano y la necesidad de la gente no me es ajena. Entiendo perfectamente a la persona que dice ‘tengo que salir a hacer una changa para poder parar la olla’. Es absolutamente razonable. En ese contexto a esa persona habría que protegerla, evitar que viaje -por ejemplo- en el transporte público de una manera casi inhumana”. Agregó que “hay que tomar una serie de medidas, pero al mismo tiempo debemos seguir testeando, hay muchos casos positivos con contactos estrechos de esos positivos. Todo el mundo cuando se va a testear es Robinson Crusoe, no estuvieron con nadie, nadie estuvo en una reunión. Todos esos contacto estrechos no se enteran que tuvieron contacto con un positivo y siguen desparramando el virus, y en simultáneo hay que acelerar el ritmo de vacunación”.
Sin embargo hay que gente que elige no testearse para no perder el trabajo, allí señaló la doctora Obieta que “eso es de un nivel de perversión terrible que implica que nunca podremos terminar con esto. Una persona con contacto estrecho o que tiene síntomas tiene que ir a testearse y luego el empleador tendrá que agradecer que ese empleado se testeó y se quedó aislado para no contagiar a sus compañeros de trabajo”.
Sobre si aún hay falta de conciencia a esta altura de la pandemia, refirió que “no sé si es falta de conciencia o si equivocamos la manera de comunicar, si equivocamos la estrategia para comunicar, llega un momento que los números terminan anestesiándonos, siempre y cuando no le haya tocado a tu amor, a tus padres, esos números son un número más, 39.000/40.000 y dicen ‘yo ya tuve, bueno, dale quiero volver a mi vida de antes’. Todos queremos volver a la vida de antes, pero no se puede. Para poder volver a la vida de antes ahora tenemos que parar la pelota, barajar de nuevo, tenemos que extremar todos los cuidados o las responsabilidades según el lugar donde uno esté, cada uno como ciudadano, dentro de su familia, dentro de su comunidad. Aquel que se encuentra dentro de la estrategia pública tendrá que evitar el mitín político, las reuniones, asegurarse que su localidad esté lo más protegida posible, testeada y cuidada”.
La infectóloga aseguró que “todas las vacunas que tenemos son eficaces, con menor eficacia la AstraZeneca solo en un 30% con respecto a la cepa sudafricana, pero en el país no tenemos presencia de esa cepa. No hay mejores vacunas, las mejores son las que se han aplicado en los brazos de la gente. En tanto el 100 por ciento de las personas vulnerables del planeta no esté vacunada, es comprarse un problema a futuro. Los países que no son generosos en esto de proveer la vacuna, en 6 meses se podrían encontrar con un nuevo problema”.
Por último, Elena Obieta lanzó un deseo: “Me hubiera gustado entrar al otoño con un 80% de personas vacunadas y desafortunadamente por múltiples razones, que no me cabe a mí analizar, ni juzgar, no hemos podido hacerlo”.