La importancia de la detección temprana de la hepatitis C
El Día Mundial de la Hepatitis B y C tiene como objetivo la difusión y concientización de esta enfermedad silenciosa que afecta a una de cada doce personas.
El Cordillerano dialogó con Norberto Gerling, médico clínico que en 2012 ingresó al Hospital Zonal Bariloche, en 2017 pasó al equipo de planta y hace dos años hizo una capacitación en Hepatología.
En primer lugar detalló qué es la hepatitis C; “es un virus que afecta principalmente al hígado, la forma de trasmisión en general es a través de transfusiones, el compartir elementos punzocortantes (como el caso de la drogadicción endovenosa), accidentes laborales con fluidos o punzocortantes (salpicaduras de sangre, pincharse con una aguja, etcétera)".
Este virus frecuentemente puede producir cirrosis en el caso de no recibir un tratamiento. “A diferencia del virus B que uno puede llegar a curarse solo o pasar a lo que se llama cronicidad” detalló.
A la de tipo C comúnmente se la denomina silenciosa porque es asintomática, “puede llevar a tener una fibrosis avanzada del hígado y los síntomas al infectarse pueden pasar desapercibidos como cansancio y fiebre alta".
Se detecta solo por medio de una serología (análisis de sangre) “por eso recomiendan que todos los adultos se hagan una vez en su vida el análisis de hepatitis C, hoy por suerte casi todos los médicos clínicos lo incluyen en la rutina”.
Si se puede hablar de una ventaja de este virus es que ya hay una batería de medicación disponible, “no tienen muchos efectos adversos y hace que en casi todos los pacientes, se pueda llegar a curar”.
Cuando reciben el tratamiento adecuado, cuya medicación está dentro del programa nacional de hepatitis (lo cubre el Ministerio de Salud de Nación), se frena el avance de esa fibrosis del hígado. Gerling agregó, “hay algunos estudios teóricos que citan que se puede llegar a revertir pero eso todavía se está estudiando”.
El hígado tiene una gran capacidad de regeneración, “pero llega un momento que tiene su límite por eso lo más importante es detectarla a tiempo para no llegar al estadio avanzado”.
La progresión de un hígado normal a uno cirrótico es aproximadamente de diez años. “Depende también de si el órgano recibe algún otro tipo de daño como por ejemplo, el consumo excesivo de alcohol”.
Es en la etapa de cirrosis cuando se comienza a plantear la posibilidad de un trasplante “previamente tiene que haber entrado en el Programa de Nación, haber tomado la medicación para curarse de la hepatitis C y ahí recién entra en lista de trasplante” finalizó diciendo.