PARA UN INVESTIGADOR DEL CONICET, "HABRÍA QUE MEJORAR LA CONEXIÓN DE LA GENTE A LA RED CLOACAL"
Todo lo que contamina va a parar al Nahuel Huapi
“Habría que mejorar la conexión de la gente a la red cloacal”, consideró el doctor en Biología, y miembro del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Pedro Temporetti, en relación a una temática que, directa e indirectamente, afecta el grado de contaminación del lago Nahuel Huapi.
Más allá de decir que habría que sumar a la mayor cantidad de personas a la red (lo ideal sería al menos el noventa por ciento de la población, dijo), recordó un proyecto que alguna vez circuló en algunos ámbitos: “La creación de una segunda planta de tratamiento ubicada hacia el oeste”. Aunque aclaró que no es ingeniero, y sabe que involucraría una apuesta económica muy fuerte, desde el punto de vista ambiental, calificó la idea como “óptima”.
“Gran parte de la gente, desde el kilómetro dos al Llao Llao, no se encuentra conectada o tiene problemas de conexión, y es la más cercana a la costa, entonces los nutrientes y la materia orgánica van a los lechos nitrificantes, y si no están realizados de manera adecuada, terminan contaminando las napas”, explicó.
También citó la opción, en vez de construir una gran planta depuradora, de hacer varias pequeñas.
“Bariloche crece de manera descontrolada, y falta un acompañamiento de infraestructura”, reflexionó.
Igualmente, aclaró que lo “que ahora se está realizando con las obras del conector principal costanero servirá para no aumentar la contaminación”.
Pero, más allá de eso, el especialista -que trabaja en el Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medio Ambiente- apuntó: “Es inevitable que el ser humano contamine, y hay que invertir en infraestructura para acompañar el crecimiento de la población”.
“Desde mi punto de vista, se invierte poco en relación a la cantidad de personas que somos”, aseveró.
Así, aunque reconoció que, en comparación a otros lugares -como el Vertedero Municipal-, en el lago se han realizado muchas tareas, se precisaría más inversión.
La cita del basurero, trajo a colación otro tema del que pocas veces se habla.
El investigador dijo que el Vertedero es un lugar contaminante, algo sobre lo que la mayoría de la población está al corriente, pero, cuando se habla de ese sitio, no muchos piensan en el lago, sino que el razonamiento lleva a hablar del humo producido cuando se incendia, los malos olores y demás. Sin embargo, advirtió, “también, se generan lixiviados, es decir líquidos que, cuando la basura se degrada, son drenados, y, si no se posee un adecuado manejo, y terminan en las napas de agua, se transforman en una fuente difusa de contaminación para el Nahuel Huapi”.
En ese sentido, diferenció “una fuente de contaminación puntual, como un caño que va directo al lago y vuelca contaminantes sin tratar”, de las difusas, “más difíciles de detectar”.
“Se trata de pequeñas fuentes de agua que drenan hacia el lago atravesando sectores poblados, y, de alguna u otra manera, reciben aportes de las napas freáticas contaminadas, o del volcado directo de algún líquido cloacal, y todo termina en el lago”, indicó.
El profesional, que además es docente en la Universidad del Comahue, recordó que el Nahuel Huapi involucra también a otras localidades. “Tiene sus orillas, por el lado de Río Negro, en San Carlos de Bariloche y Dina Huapi, y, por la costa neuquina, en Villa La Angostura; esos tres asentamientos humanos generan cierta contaminación, especialmente por el volcado de líquidos cloacales sin tratar”, dijo, aunque diferenció cada caso: “En Bariloche, si bien haría falta más conexión a la red cloacal, hay una planta de tratamiento donde se trabajan los líquidos antes de ser volcados al lago, lo cual es un beneficio; en Villa La Angostura, hasta donde sé, estaban en una etapa de construcción de una planta, pero, en la actualidad, los líquidos son volcados en una laguna interior que, luego, drena, a través de un mallín, al Nahuel Huapi; y Dina Huapi no cuenta con planta de tratamiento”.
También resaltó que, en Bariloche, ya no se observan, como en otros tiempos, caños que salen directamente, desde pozos ciegos, al lago.
Y recalcó que “puede considerarse que el Nahuel Huapi, en su conjunto, no está contaminado, en comparación con otros sitios que sí lo están, pero eso si se lo observa como una totalidad”.
“Si tomamos las costas sobre Bariloche y Dina Huapi, vamos a ver que hay sectores que sí presentan signos de contaminación”, desarrolló.
Y citó, como ejemplos, a Playa Bonita, Bahía Serena y Puerto Pañuelo.
Señaló que eso se debe principalmente a fuentes de contaminación difusas, y manifestó: “En toda la cuenca que contiene al lago hay efectos de contaminación”.
Advirtió, además, que “la navegación a motor genera contaminación, fundamentalmente por los combustibles y aceites que usan las embarcaciones”.
Pero comentó que eso “se trataba de algo más acentuado cuando los motores no eran los adecuados, y volcaban todo al cuerpo de agua”, lo que era grave porque, al tratarse de combustible y aceite, se incorporaban metales pesados en el lago.
“Una ventaja fue que Parques Nacionales prohibió el uso de motores de dos tiempos, que eran los que producían mayor contaminación de ese tipo”, expuso.
“Contaminar un cuerpo de agua es muy fácil, pero retroceder hasta antes del problema es muy costoso, porque requiere gran inversión para intentar generar los procesos inversos a la acción contaminante, y, además, se precisa mucho tiempo”, afirmó Temporetti.
“En el caso del Nahuel Huapi, la contaminación todavía está contenida en determinados sectores puntuales, no en el lago completo, ya que para que eso sucediera tendría que haber fuentes de contaminación a lo largo de toda la costa, que actuaran durante muchísimos años”, añadió.
Puntualizando la cuestión contaminante en los líquidos cloacales, indicó que ellos aportan nutrientes –nitrógeno y fósforo– y materia orgánica.
“Cualquier cuerpo de agua naturalmente tiene nutrientes, necesarios para mantener la vida acuática, pero, cuando llegan al lago en mucha más cantidad de la que naturalmente tiene, pueden prosperar algas, que suelen generar consecuencias para el humano, porque hay algunas especies tóxicas”, refirió.
“Ese tipo de contaminación se denomina eutrofización”, especificó.
“El ingreso de nutrientes y materia orgánica, más los días de calor, y también poco viento -lo que hace que el agua se estanque–, genera que las algas crezcan en demasía. Eso se conoce como floraciones algales, y el agua se torna muy verde. Hay familias de algas que contienen especies que pueden generar toxinas. En Bariloche, no han existido grandes problemas al respecto, pero, como esto es muy cambiante, si se dieran ciertas condiciones, podrían prosperar”, afirmó.
El profesional recordó que él integró un equipo que, a pedido del Departamento Provincial de Aguas (DPA), en 2016 realizó un estudio de ciertas partes de las costa barilochense, centrado en especial donde está instalada la planta depuradora, para saber el estado en que se encontraba el sector, antes de encarar la ampliación y modificaciones que siguieron.
“Esa zona estaba parcialmente impactada; sobre todo, los sedimentos”, rememoró.
Acerca del porqué de esa contaminación, señaló: “La planta depuradora funciona bien, y, con las modificaciones, funcionará aún mejor, pero todos sabemos que, bajo algunas condiciones, sobre todo cuando la población flotante, es decir la turística, aumentaba mucho, se tenía que salir a dar régimen, porque no se podían tratar todos los líquidos, que, al final, eran volcados, de manera directa, en el lago”.
Para Temporetti, “sería bueno que existiera una separación de las aguas de drenaje natural en relación a las servidas”.
“Hasta donde yo sé, ahora se juntan, y termina todo en la planta, lo que minimiza su eficiencia, porque puede quedar saturada”, desarrolló.
En ese punto, comentó que es un trabajo que en San Martín de los Andes se ha llevado adelante, aunque reconoció que requiere de una gran inversión y, en Bariloche, tal vez resultaría complicado de hacer, por las características geológicas y topográficas.
Asimismo, consideró que “habría que realizar más estudios de la dinámica de las corrientes, la hidrodinámica del cuerpo de agua, porque eso influye en cómo se van a distribuir los contaminantes”.
A manera de conclusión, el investigador aseveró: “Todos tenemos que involucrarnos en el tema, porque vivimos a la orilla del lago. Debemos hacernos cargo de lo que podemos generar como seres humanos”.
Christian Masello