CASI CIEN PERSONAS PIDIERON QUE EL ESTADO PROTEJA A LAS MUJERES
Marcha contra los femicidios con una alta verborragia antipolicial
Una convocatoria nacional, con el asesinato de Úrsula Bahillo como eje (muerta en la ciudad de Rojas a manos de un policía), llamó a manifestarse en los Tribunales de cada localidad del país. En Bariloche, la concentración fue frente al edificio del Poder Judicial de Río Negro, en la intersección de la avenida 12 de Octubre y John O’Connor, para luego trasladarse a Mitre y, por ahí, a medida que el tránsito se desviaba en forma paulatina, marchar hacia el Centro Cívico, donde casi un centenar de personas -la mayoría, mujeres- desembocó con cánticos para denunciar los femicidios, y una alta cuota de verborragia antipolicial.
Cuando a las 17 se reunían en la vereda las primeras convocadas, se escucharon conversaciones que apuntaban al reclamo de que “haya un Estado a la altura de lo que precisan las mujeres, principalmente para frenar los femicidios”, y, en ese punto, una y otra vez, repetían números que dan escalofríos: cuarenta y cuatro muertes de ese tipo en lo que va del año, lo que deja un promedio de más de una por día.
Se mencionaba, también, la necesidad de capacitaciones “reales” en las diferentes instituciones estatales, para cumplir con la llamada Ley Micaela, normativa que establece la formación obligatoria en género y violencia de género para todas las personas que se desempeñen en la función pública, en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de la Nación.
Todas coincidían en que las instrucciones que se ofrecen en la actualidad no alcanzan.
“Cuando se habla de violencia de género, se hace referencia a una problemática social con un gran contenido ideológico, y revisar las posiciones, las concepciones de género, necesita un trabajo muy profundo”, expresaba una señora que llevaba una bandera de la Comisión Pro Encuentro Nacional de Mujeres.
“Si no se actúa en forma anticipada, el desenlace puede ser la pérdida de la vida”, redondeaba.
Nery Cárcamo, que hace más de treinta años se moviliza en reclamos que tienen como eje a la mujer, tomó la palabra para referirse a una causa que también implica desenlaces violentos, sobre la que, muchas veces, se evita hablar: la escasez de dinero, algo que se aprecia con fuerza en tiempos marcados por el COVID-19.
En tal sentido, consideró: “La situación en Bariloche es delicada, sobre todo por el tema económico. Con la pandemia han recrudecido los niveles ya altísimos de violencia, porque las mujeres conviven más horas con sus agresores. La canasta familiar supera los treinta mil pesos y, si no hay cómo parar la olla, dentro de la casa se crean problemas serios, donde la desesperación lleva a la frustración, y, muchas veces, al golpe”.
Otra mujer que se sumó a la concentración fue la secretaria general de la Unión de Trabajadoras y Trabajadores de la Educación de Río Negro (UnTER) en Bariloche, Patricia Lande, quien remarcó la necesidad de “una verdadera reforma estructural para que no haya más femicidios”.
“Con declamar, y decir ‘ni una menos’, no alcanza, es necesario un cambio de raíz”, aseveró.
“Hace falta una formación en género en todos los estamentos del Estado, porque, si bien existe la Ley Micaela, se precisa algo más profundo, que sea tajante al respecto”, afirmó.
Y resaltó: “Úrsula, por ejemplo, fue asesinada por un policía, luego de la realización de dieciocho denuncias que no tuvieron respuesta, con encubrimiento de la institución”.
“No se trata solo de una persona femicida; el sistema lo es”, reflexionó.
Las pancartas que se observaron durante la manifestación atestiguaban gran malestar hacia la fuerza policial.
Así, por ejemplo, un cartel rezaba: “La policía no me cuida, lo hacen mis amigas”.
Otro letrero se preguntaba: “¿Quién nos cuida de la policía?”.
“La Policía de Río Negro está llena de abusadores y violentos”, se leía en una cartulina.
Y, como colofón, a manera de certificar que la bronca tenía un porqué, al recalar en el Centro Cívico, se escuchó un grito conjunto a partir del caso donde, en Bariloche, una policía denunció a un superior por abuso sexual. “¡Comisario Roberto Parra, violador!”, resonó en la plaza.
Christian Masello /Fotos: Facundo Pardo