2021-02-02

El bar que servía tragos en la boca cerrado hasta nuevo aviso

El Municipio de Cipolletti clausuró a un patio cervecero por infracción a las medidas de distanciamiento social, preventivo y obligatorio.

El bartender recorría las mesas sirviendo tragos directamente a la boca de los clientes.


"Fue un error, admitimos que hubo un problema con el bartender. Se cebó con la gente, que estaba muy entusiasmada. Fue a cuatro mesas y pasó lo que pasó. Diez segundos, de un show que duró 8 minutos. Y nos sorprendió totalmente. Acá es muy conocido y no acostumbra a hacer eso. Ni estaba previsto que lo haga. Tuvimos mucha mala suerte", se sinceró Alan, el organizador a cargo del patio cervecero que ahora cerró sus puertas tras lo sucedido el sábado 23.

Se trataba de una propuesta de food trucks al aire libre, en el predio de un salón de fiestas que está ubicado en Avenida Julio Dante Salto s/n (camino Isla Jordán, a 70 m. de Ruta 22). Incluso, desde el Municipio les obsequiaron una planta como presente en reconocimiento y agradecimiento al emprendimiento comercial, en plena pandemia de Covid-19.

El show que ofrecieron a sus clientes encendió la polémica y cosechó más tarde una clausura preventiva que impuso la Municipalidad y sigue vigente, por infracción a las medidas de distanciamiento social, preventivo y obligatorio.

 

Alan dijo que como organizador la situación se le fue de las manos. Recordó que ni siquiera estaba cerca cuando el barman dio de tomar en la boca a algunos clientes. Se encontraba al ingreso, a 60 metros de distancia, donde se recepcionan todos los datos de las personas que concurren al lugar y se realiza un conteo para no pasarse del límite impuesto.

"No vi lo que pasó en el momento, me llegó después el video. Igual, si hubiese estado cerca tampoco llegaba porque fueron segundos", sostuvo.

Aseguró que desde que iniciaron con este emprendimiento procuraron controlar el cumplimiento de las medidas de distanciamiento, desde la cabina del Dj o por intermedio del personal de seguridad privado que "desfila todo el tiempo por las mesas".

No obstante, reconoció que no fue fácil esa noche de cachengue controlar a un público, de 20 a 35 años, que estuvo más de 8 meses encerrado, cuando de pronto escuchó música alegre y volvió a estar en contacto. "Se cometen errores y hay situaciones que te exceden", reiteró.

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