ENTREVISTA A SOLAS
Arabela: “Con Weretilneck charlamos mucho, pero las decisiones del día a día las tomo yo”
El Cordillerano mantuvo una charla distendida con la gobernadora Arabela Carreras, donde habló de su primer año de trabajo como primera mandataria provincial, su experiencia, el rol de la oposición y la sombra de Alberto Weretilneck. El impacto de la pandemia en su gobierno, el rol de la mujer en el poder y su lado más humano: la esposa e hija.
El Cordillerano: - Acaba de cumplir un año de mandato, ¿cómo lo vivió en este contexto atípico?
Arabela Carreras: - No hay una respuesta lineal, sino compleja. Hubo muchos momentos de incertidumbre, de angustia, por la situación sanitaria particularmente, que fue muy dura. Y mucha conflictividad a resolver, en función de respuestas novedosas que había que dar a escenarios novedosos. Tuve a mi favor un equipo de gobierno con experiencia en la gestión, que es el de Juntos y en gran parte es el equipo de Alberto (Weretilneck) y con algunas innovaciones. A veces he cambiado al mejor ministro o ministra, pero el equipo es prácticamente el mismo, lo cual es una ventaja estratégica para que el Estado no se detuviera ni en el cambio de gobierno ni con la pandemia.
E.C.: - En todo ese proceso anímico, ¿qué fue lo más difícil de atravesar?
A.C.: - Se vincula directamente a la pandemia. Todas las decisiones que tuve que tomar, a veces en conjunto con los equipos de Salud o en otros casos con decisiones solitarias, como cuando decidí que iba a ser obligatorio el uso del tapabocas, por ejemplo, cuando en el país no estaba instaurado. Ahí tuvimos discusiones internas, tuve que soportar ciertas diferencias de los equipos nacionales. Y lo decidí yo, porque me di cuenta que era una herramienta que en otros países se estaba imponiendo y que sería positivo como medida preventiva. Ese fue uno, pero hubo cientos de ejemplos, donde hay que tomar decisiones sobre variables, que no se manejan, que no sabés cuánto va a impactar en el resultado final. Por lo demás, fue un año de gestión muy positivo. En un contexto de caída de ingresos de 12 mil millones de pesos y haber pagado los salarios y aguinaldos en tiempo y forma durante todo el año, me doy cuenta que se ha hecho un esfuerzo en el marco de una gestión austera, a pesar del crecimiento de gastos que tuvimos. Hemos podido además, mantener el ritmo de obra, inaugurar otras. Entonces, el resultado es bueno, pudimos mantener el orden en la provincia, administrar los conflictos, lo cual no significa haberlos clausurado, sino seguirlos trabajando. Entender que la conflictividad forma parte de la realidad de estos días.
E.C.: - Por lo general quien llega a gobernador, ya pasó por el Ejecutivo en algún momento de su vida. En su caso, la experiencia previa fue solo en el Legislativo. ¿Cómo cree que le impactó esto para la resolución de los conflictos?
A.C.: - Yo no había sido cabeza de poder, pero siempre fui muy ejecutiva. En todos los cargos que tuve como concejal y legisladora, ejecuté proyectos. Me vinculaba con vecinos, armábamos proyectos y los ejecutábamos. El Parque Tecnológico Industrial lo trabajé y lo acompañé desde un rol ejecutivo desde su nacimiento. Por un lado, escribía las leyes y por el otro, dialogaba con ministros para obtener fondos. Es decir, siempre tuve el perfil, por lo que me siento muy cómoda en este rol, mucho más que en el rol legislativo. Es satisfactorio tener la oportunidad de trabajar, desde un lugar tan privilegiado como es ser gobernador o gobernadora.
E.C.: - La política está ocupada mayoritariamente por hombres, ¿Cómo ha sido su experiencia y cuál es su mirada del rol de la mujer en el poder?
A.C.: - No es sencillo. Sigue siendo un tema, eso quiere decir que es un problema. En la mayoría de los ámbitos soy la única mujer, sobre todo en las cabezas de poder. Vamos creciendo desde abajo en nuestro protagonismo. En el rol de intendente ahora hay más mujeres, lo cual es una buena expectativa para el futuro. Nosotros debemos ser uno de los gobiernos con más presencia de mujeres con rango de ministras, es muy equilibrado nuestro gabinete. Yo creo que es parte de un proceso, estamos con muchos pasos adelante, pero falta muchísimo recorrido. Hay una serie de códigos que hoy se van respetando. Ciertas apreciaciones están definitivamente en desuso a partir de la militancia y de que la sociedad evolucionó y comprendió que eso no era tolerable. Lo que no es tolerable está claro para la sociedad y eso ayuda mucho a poder desempeñarnos razonablemente. El otro día tuve una reunión con una docena de productores en Chimpay y yo era la única mujer, entre ministros, diputados, intendente y productores. Entonces, sigue muy masculinizado el ámbito de la toma de decisiones.
E.C.: - En términos de gestión, ¿qué le enojó este año?
A.C.: - Más que pensar en qué me enojó, diría cuánto aprendí a manejar el enojo. Porque me enoja la pandemia, no poder evitar las muertes que trae. Son todas circunstancias que golpean mucho y generan una gran impotencia. No lo podés canalizar de ninguna manera, si no aprendés a manejarlo, a convivir con eso y a tener una gran aceptación. Esas son las cosas que nos deja como saldo la vivencia de una pandemia. Por supuesto que me enojan las cosas que no salen, las que no se pudo concretar. Y aprendo a tener humildad y a pensar en que no todo depende de la voluntad de una persona, sino que hay múltiples variables que están en juego, entonces esa aceptación ha sido un aprendizaje fuerte.
E.C.: - ¿Tuvo malestares por posicionamientos de la oposición o de los gremios?
A.C.: - No, de los gremios no porque con ellos hemos dialogado. Dialogamos con los de toda la provincia y no solo con los estatales. Hemos podido ir mediando. De la oposición, no vi propuestas viables. Hubo cuestionamientos y críticas que son parte de su rol, pero pocas propuestas. Diálogo hay, realmente charlamos mucho con los distintos referentes. Pero hubiese estado bueno que haya un acompañamiento y un debate más productivo. Nosotros con el Frente de Todos a nivel nacional tenemos un acompañamiento de ida y vuelta muy productivo. Acompañamos el presupuesto, por ejemplo. Me pareció de una pobreza extrema no hacerlo aquí en Río Negro, cuando tenemos un fuerte diálogo permanente con la oposición y con los intendentes de la oposición. Nosotros estamos abiertos al debate y a las ideas, pero tiene que haber propuestas.
E.C.: - ¿Nunca hubo algún referente opositor que le haya pasado factura porque usted integró el Frente Para la Victoria?
A.C.: - No, porque en definitiva nos fuimos porque ellos tomaron la decisión de que no coincidían con nosotros cuando Alberto era gobernador.
E.C.: - La figura de Weretilneck es recurrente. ¿Cuánta incidencia tiene el exgobernador en las decisiones que usted toma?
A.C.: - No, a mí me toca decidir. Las decisiones del día a día las tomo yo, charlamos mucho eso sí. Tenemos un proyecto político y cada uno tiene un rol, yo soy parte de ese proyecto y las decisiones están en el marco de ese proyecto. Hay cosas que las charlamos y otras que se dan por hechas. Hay coincidencias en entregar las viviendas que entregamos la semana pasada, por ejemplo. Charlamos, lo invito a los eventos, me cuenta los debates en Nación o yo le cuento como resultaron gestiones en Buenos Aires que hice. Tenemos un diálogo fluido. Hay cosas que se dan por hechas y que los dos sabemos hacia dónde ir. Tengo un gran apoyo en Alberto Weretilneck y además un espacio para plantear cuestiones o preguntarle cómo había pensado o imaginado tal política pública que inició hace cinco o seis años y cómo adaptarlo a la actualidad. Y así, tengo ese diálogo con Luis Di Giacomo, con intendentes nuestros o con personas que ocuparon lugares importantes. Hay un trabajo de equipo.
E.C.: - Le preguntaba esto, porque se habla de que hay una interna entre Alberto y Arabela. ¿Existe esa interna?
A.C.: - No. No lo siento así. Lo que sí hay que comprender es que hay una construcción de muchos años de Alberto y de vínculos que tiene en el ámbito partidario y fuera de él, que siguen vigentes y nadie puede pensar que eso se va a clausurar por un cambio de rol. Son respetables y son positivos y contribuyen al éxito de Juntos. El error en la lectura, es pensar que eso va en contra de mi desempeño como gobernadora o en contra del éxito que todos queremos para Río Negro. Pensar que su liderazgo o su ascendencia en el gobierno son adversos, es un error. Nunca hemos creado internismo ni él ni yo. Yo en Bariloche, ni siquiera siendo legisladora tuve mi sector. Nosotros somos la representación de todos.
E.C.: - En 2021 hay elecciones de medio término, ¿cómo se imagina la construcción del armado de Juntos hacia esas elecciones?
A.C.: - No lo sé, vamos a tener que pensarlo. Estamos muy concentrados en la situación económica, en el combate contra la pobreza y en la pandemia, y en la vacunación. Por eso es importante que tengamos división de roles, que haya ámbitos que sigan funcionando y pensando en cuestiones electorales o de construcción partidaria, mientras otros tenemos que estar pensando en cuestiones estrictas de gestión. Todo el esfuerzo y el cansancio enorme está vinculado a la actividad de la gestión. Yo marqué mi posicionamiento y coincidimos con la mayoría de los gobernadores, en que las PASO no son oportunas. Vamos a estar en pleno momento de vacunación. No podemos movilizar a toda una población a votar, cuando los recursos humanos tienen que estar abocados en otro punto más importante. Además las PASO no tienen sentido en Río Negro porque siempre se ha presentado un candidato por cada fuerza, entonces hay una instancia previa que son las internas partidarias. Además, no es momento.
E.C.: - ¿Dónde se ve en 2023?
A.C.: - Ni idea. Yo tengo un contacto muy profundo con el presente. Y eso es muy bueno, porque yo digo que este es mi presente de decisiones, de gobernar. No es sencillo, pero le pongo el máximo esfuerzo y mi energía a mi presente, para obtener el mejor resultado en beneficio de los demás. Lo que venga después, dependerá de factores que yo no manejo. Hay que tener modestia, no pensar tanto en eso, porque eso genera especulación y no hay que especular.
E.C.: - Pasando a un ámbito más personal: ¿Qué ha significado en casa ser gobernadora?
A.C.: - No significa tanto. Es no estar y hay un enorme acompañamiento de mi marido, de mi mamá, que son quienes me sostienen. Me acercan un plato de comida cuanto estoy cansada, que es casi siempre. Aceptar que no estoy, que no saben cuándo vuelvo. Y en los vínculos es la llaneza de siempre, las responsabilidad de cada uno dentro de familia siguen siendo las mismas, la pareja sigue siendo la misma sin asimetrías de poder, porque no es saludable. Es un sacrificio muy grande, lo mismo ocurre con los ministros y ministras, pero lo hacemos con convicción, porque queremos hacerlo.
E.C.: - ¿Queda tiempo para la recreación o el esparcimiento?
A.C.: - Este año no ha habido mucho tiempo para eso. Hemos trabajado a destajo solucionando problemas, sin fines de semana, ni días de descanso. Ha sido un año de poca recreación, no nos hemos podido reunir y eso es lo que más extraño, las reuniones con amigos. Incluso, reuniones de trabajo. Eso ayuda. El distanciamiento nos ha dejado un poco aislados de los demás, eso ha sido duro.
E.C.: - ¿Un gusto personal que pueda darse?
A.C.: - Hago actividad física prácticamente a diario y eso me ha mantenido muy bien en materia de salud. Ayuda a que el sedentarismo no te gane. Yo tengo muchos viajes y eso implica estar sentada en un auto cuatro o cinco horas para ir de un lado a otro. Lo que hago, es en medio del camino bajarme y caminar una o dos horas y luego sigo el viaje. A lo mejor el día está lindo o el horario. Y lo hago en cualquier lado donde esté, porque como es imposible mantener una rutina, lo hago donde esté. Me conecta con un relax, mis momentos de relax son mis caminatas. Y también son caminatas de trabajo. Como no podemos almorzar juntos por protocolo, hacemos caminatas con algunos ministros durante una hora y mientras nos vamos poniendo al día con algunos temas de la gestión. A ellos también les gusta.
E.C.: - ¿Se siente más sólida que hace un año?
A.C.: - Sí, por supuesto. Uno va consolidándose en la toma de decisiones, va construyendo confianza con los equipos de trabajo y claro, la pandemia nos ha acelerado el proceso de maduración a todos. Me siento mejor, estoy tranquila y estoy bien. Eso es importante para tomar decisiones con toda la tranquilidad que requiere este difícil momento.
Diego Llorente