EL JABALÍ
Transformar una especie invasora en una oportunidad de negocio
Días atrás una información de un accidente de un vehículo que embistió a un jabalí en plena ruta, actualizó un tema siempre vigente en la región y que se trata de los múltiples choques que vienen produciéndose por la presencia o cruce de piaras de esta especie, sobre las cintas asfálticas y que sorprende hasta a los conductores más avezados.
Los números hablan de gran cantidad de impactos, la mayoría por suerte con solo daños materiales y que se producen generalmente de noche o de madrugada, que es cuando la especie abandona sus refugios para salir a alimentarse.
La población de jabalíes en la región ha tenido un crecimiento exponencial por las particularidades de la raza, que no tiene depredador natural y solo puede ser contenido o acotado por el hombre a través de distintas prácticas.
En nuestro país la introducción de especies exóticas en la fauna y la flora autóctona se ha dado en la mayor parte del territorio a partir de distintas variantes. Desde el traslado espontáneo, su introducción como alternativas deportivas o el mascotismo de moda.
La lucha contra estas especies exóticas cuando invaden un hábitat es permanente y a veces incontrolable y con graves efectos sobre los ecosistemas naturales.
Desde microorganismos, plantas y animales, se han conseguido establecer más allá de sus límites naturales e impactan en muchos casos en forma muy severa sobre lo autóctono y sobre economías regionales.
En nuestra región son varias las especies exóticas introducidas deliberadamente. Una de ellas es el jabalí, diseminado en gran parte del territorio, con gran adaptación y reproducción sobre el que ya se han tomado registro de su presencia en un ámbito un tanto hostil como es la meseta de Somuncura.
El Jabalí es el antepasado del cerdo doméstico y es originario del norte de África, desde donde se diseminó primero hacia Europa y Asia. Hacia principios de 1900 llega a la argentina para responder a la vieja práctica europea de la caza deportiva. Se atribuye a Pedro Luro la incorporación de la especie en sus cotos de la provincia de La Pampa.
De allí la especie empezó a expandirse y hoy su presencia se nota en todo el territorio. Constan registros en la meseta de Somuncura, un hábitat con serias dificultades para la adaptación de muchas especies animales.
Posibilidad económica
Si hace ya más de 100 años se pensaba en obtener, a través de la caza, un rédito económico, esta posibilidad se ha potenciado hoy en función de la gran cantidad de animales que se fueron distribuyendo en una muy amplia región por su facilidad de adaptación y reproducción.
Distintas situaciones fueron influyendo para que el jabalí, en los últimos tiempos fueran ganando terreno, entre ellas la pandemia del COVID 19.
Cazadores insisten en la necesidad de una apertura regional que incluya la zona sur de la provincia de Buenos Aires y Río Negro, con protocolos establecidos para una actividad que tiene dos facetas identificadas. Una la deportiva y otra como medio de subsistencia por la venta de la carne que tiene una creciente demanda.
¿Cuál es la situación en Río Negro?
Federico Hollman, responsable del área de Fauna provincial despejó dudas al afirmar que la caza del jabalí está abierta todo el año en Río Negro en la mayoría de sus modalidades. Solo está acotada a un período, la caza con perros, restricción que se da para evitar la presencia de canes en momentos de parición de las especies domésticas.
“La intención es cazar el jabalí lo más que se pueda, ya que se trata de una especie exótica, invasora y arquitecto ambiental. Esto quiere decir que tiene la capacidad de modificar el ambiente con un alto impacto en suelo, flora y fauna” dijo.
“Si uno tiene que pensar una máquina perfecta de invasión tranquilamente puede pensar en el jabalí. Se adapta a todos los ambientes con una capacidad invasiva terrible” sumó.
Otro factor influyente es que se ha ido hibridando con cerdos domésticos y ya no tienen un período reproductivo, sino que tienen reproducción continua. Durante todo el año se van encontrando hembras gestantes o se cruzan con lechigadas, aumentando su capacidad reproductiva de 1 hasta 2 o 3 partos al año
Otro tema preocupante es que el jabalí es transmisor y reservorio natural de enfermedades que tiene impacto en la producción y en la salud humana
Cadena de valor
¿Cómo transformar una situación negativa en una posibilidad económica y generar una posibilidad laboral y comercial desarrollando esquemas de pequeño y mediano emprendimiento productivo?
Para Hollman una de las soluciones pasa por desarrollar la cadena de valor a partir de la caza del jabalí, propuesta que ya tiene algunas expresiones en distintos puntos de la Provincia.
Comentó: “La más importante es la afianzar el producto carne que tiene un interesante mercado, pero también tenemos diseñados esquemas para el cuero, artesanías en base a huesos y colmillos e investigamos vísceras y demás para la generación de alimentos para animales”.
La idea es generar una cadena de valor que incentiven por un lado al productor cazarlos y a la vez que generen un redito extra a su producción tradicional
Uno de los disparadores para avanzar en la cadena de los cárnicos controlados es que hay un riesgo sanitario altísimo en el esquema clandestino o no registrado ya que la especie jabalí es vector de varias enfermedades, entre ellas la triquinosis. “Un jamón crudo o un salamín que no tenga todos los estudios pertinentes es un riesgo sanitario altísimo”.
Para evitar riesgos y transformar lo que hoy es una invasión sin límites, la caza se transforma en una alternativa y la base de un plan de manejo que dé respuesta a esta necesaria cadena de valor que demanda la especie.
La solución a priori parte desde la caza deportiva, comercial y de control, para lo que deben buscarse necesariamente las formas de organización y articulación entre los distintos sectores. Este planteo ya partió desde la Asociación de Cazadores de la región, cuyo ámbito de acción está restringido por el momento a campos del partido de Patagones.
Muchos interesados podrían participar de esta nueva alternativa económica cuando la cadena de valor esta armada y que brindará necesariamente la certificación sanitaria que productos cárnicos y chacinados, requieren necesariamente.
Hay varios emprendimientos que demuestran que la actividad es viable y rentable y que el jabalí, hoy un dolor de cabeza para productores agrícolas y ganaderos y para el medio ambiente en general, puede transformarse en una salida laboral tanto en el rubro gastronómico como un producto regional con valor agregado o bien la práctica del deporte con organizaciones mínimas que ofrezcan salida de caza con traslados, almuerzos, pernocte y todo lo que implica un safari de esta naturaleza por los campos de la región…