ACUSACIONES CRUZADAS, BRONCAS Y AMENAZAS DE LLEGAR A LA JUSTICIA
Paraná está "que arde" por el caso de los egresados con COVID
La historia tiene todos los ingredientes de una serie de televisión exitosa.
Hay un argumento fuerte.
Un guion intrincado, aunque puede seguirse prestando la atención debida.
Intereses políticos que, supuestamente, se inmiscuyen en la trama…
El asunto es que, en el caso de los egresados que llegaron a Bariloche, y tuvieron coronavirus, la burbuja explotó y, a pesar de ello, se sigue inflando.
Incluso hubo audios filtrados, peleas intrínsecas, etcétera.
Una cosa es ver la situación desde Bariloche, ¿pero cómo se observa el caso en Paraná?
Si bien en un principio, en aquella ciudad, el tema no había arribado fuerte en los medios, tras la noticia de que el municipio de Bariloche iniciaría una demanda penal contra quienes viajaron enfermos, por haber alterado documentación al respecto, las cosas han cambiado.
Cabe recordar que, desde la capital de Entre Ríos, partió uno de los contingentes con los primeros egresados que llegaron a esta ciudad del sur en épocas de COVID-19, y con el peor de los resultados.
De acuerdo a Natalia Buiatti, cronista de la revista entrerriana Análisis, dos versiones marcan los parámetros por los que se mueve la opinión pública.
Por un lado, están los que avalan la idea de que lo que sucedió fue signado por el azar que determina esta época, y que, por lo tanto, no se sabe cómo, cuándo ni dónde se contagiaron los estudiantes.
Pero, de acuerdo a la periodista, “otra versión corrió por las redes como reguero de pólvora”, y refiere a una historia según la cual varios padres, estando al tanto de los inconvenientes, suponían que la mayoría de los estudiantes regresaría contagiada.
Y aquí vale la pena una aclaración. Los momentos previos a la partida de los egresados, por lo menos sobre último momento, no fueron tan festivos como se podría imaginar. Más bien, estuvieron determinados por la incertidumbre.
Antes de salir, los jóvenes se habían hecho pruebas PCR, por las que se detecta material genético del virus a partir de muestras clínicas.
Los exámenes se realizaron (casi en su totalidad) en los laboratorios Nanni, de reconocida trayectoria en Paraná, donde incluso se efectuó un descuento por la cantidad de sondeados.
Pero los resultados llegaron el mismo día (unas tres horas antes) en que los egresados debían partir.
En ese contexto de alegría generalizada (o casi, como pronto se vería), se apreció una demora que comenzaba a “hablar” de que algo no estaba del todo bien.
En un grupo interno de WhatsApp, de los padres de los alumnos, se difundió la noticia de que habían “saltado” casos de COVID.
Así, se empezó a saber que algunos chicos que habían dado positivo se habían efectuado un nuevo examen, esta vez –supuestamente– con resultado negativo.
Mayoritariamente, ante la nueva evidencia científica, entre los enterados de estas idas y vueltas de última hora, se pensó que los primeros habían sido falsos positivos.
Una bioquímica avaló los reactivos rápidos (que se pueden efectuar mediante saliva o una gota de sangre) que expresaban que no estaban enfermos.
En tal sentido, la cronista de Análisis, Buiatti, consideró que “ese tipo de test, si hay poca carga viral, no sale positivo para COVID”.
Así, los jóvenes subieron a los colectivos que los trasladaron a Ezeiza, desde donde estaba prevista la salida en avión a Bariloche.
Mientras tanto, en Paraná, varios padres y madres se quedaron masticando la duda sobre lo que acababa de suceder.
Una vez en el sur, las comunicaciones no fueron frecuentes.
Algunos papás, incluso, expresan que, entre los estudiantes, existió una especie de pacto de silencio para no exteriorizar lo que sucedía con los alumnos que presentaban síntomas, más que nada con la intención de no preocupar a los familiares, a casi mil ochocientos kilómetros de distancia.
Y lo grave, en esa versión, es que quienes actuaron como acompañantes tampoco comunicaron lo que pasaba a los que estaban en Paraná.
Cuando, ante ese muro, se filtró cierta información acerca de muchachos que, durante la travesía en el sur, se sentían mal, esos papás que se encontraban en Bariloche, de hecho, no le dieron mayor importancia a los comentarios.
Al regresar a Paraná, comenzaron a caer como moscas. Hasta el momento, hubo veinticinco casos confirmados, incluyendo a los acompañantes.
A ellos deben sumarse familiares que también, a la vuelta de los chicos, resultaron contagiados.
Según lo que ha trascendido, el PCR previo al viaje había dado positivo en seis estudiantes (quienes luego se hicieron los test rápidos).
Hay un dato más, del que nadie habla con micrófono abierto: los egresados provenían del colegio La Salle de Paraná, donde varios concurrentes son parte de familias importantes, en muchos casos con relación directa con políticos, funcionarios y miembros del Poder Judicial, por lo que, por lo bajo, se murmura que podrían haber existido influencias para permitir el viaje de los que, en principio, se indicó que tenían COVID-19.
A todo esto se agrega que algunas de las familias se sienten defraudadas por los papás de los chicos que viajaron enfermos, porque consideran que, sabiendo que habían dado positivo, los dejaron viajar.
Así, se ha abierto una nueva grieta.
En ese punto, se filtró un audio donde uno de ellos se muestra furioso ante la posibilidad de que así haya sido, y les espeta a los progenitores de los que tenían coronavirus que “no estuvieron a la altura de las circunstancias” al dejar que los jóvenes subieran al colectivo en esas condiciones. También se refiere a la profesional que llevó a cabo los test rápidos que permitieron que todos viajaran, y dice que “va a pagar” por lo que hizo.
En definitiva, hasta ahora, las hipótesis son varias, y no se sabe si los padres de los primeros casos positivos actuaron de buena fe o no, si se trató de un error de laboratorio, si la bioquímica que realizó los análisis de último momento actuó de manera correcta, si hubo influencias relacionadas con la política para que todos viajaran, ni tampoco se conoce por qué la empresa aceptó como prueba para concretar el viaje exámenes de último momento realizados a las apuradas, en vez de los PCR que habían dado positivo…
Paraná, en este momento es un mar (o más bien un río) de dudas…
Christian Masello