2020-12-22

CARTELES EN UN RESTAURANTE ACUSAN A LA MUNICIPALIDAD, Y EL SECRETARIO DE FISCALIZACIÓN DA SU VERSIÓN

Una clausura conflictiva

El restaurante ubicado en la intersección de Moreno y Urquiza, llamado precisamente La Esquina, presenta un panorama particular. Además de estar cerrado, con faja de clausura municipal, tiene varios carteles donde su propietario, Enrique Vitale, expresa su desacuerdo por la medida y acusa a los inspectores comunales de haber actuado de manera inadecuada.

Así, se lee: “¡Querían que echemos a la gente sin que terminara de cenar!”.

Además, se considera que a los comerciantes les cobran una serie de tasas para promocionar la ciudad, pero, luego, cuando el visitante llega, hacen que se lo expulse.

“Basta de nuevos impuestos para mantener vagos y corruptos”, indica un afiche.

“La Municipalidad clausura y quiere que se atienda mal a los turistas”, manifiesta otro.

También se alude a los nueve meses en que el lugar estuvo cerrado, sobreviviendo en base a la Asistencia de Emergencia para el Trabajo y la Producción (ATP), y lo que significa, en la actualidad, no poder tratar al visitante de manera correcta, debido a una especie de persecución municipal.

Desde los ventanales, se completa la versión contando que, el día en que se produjo la clausura (el sábado), “el local cerró puertas 22.30”, y que los inspectores, a las 23.15, pretendían que se exigiera a los comensales, que habían ingresado con anterioridad, que se marcharan sin finalizar sus platos.

Asimismo, se advierte la ambigüedad de actuar de ese modo en una ciudad turística.

El secretario de Fiscalización municipal, Javier Fibiger, hizo sonar la otra campana y dio su versión de los hechos.

Sostuvo que después del horario determinado para el cierre (que el sábado, en Bariloche, todavía era a las once de la noche) “no puede haber nadie en el interior” de un restaurante. Y, acerca de lo que sucedió en el negocio de Moreno y Urquiza, puntualizó: “Al momento de llegar al lugar, 23.15, había diecisiete personas cenando, y el comercio debía tomar los recaudos para que a las 23 estuviera vacío”.

“El propietario tiene que informar de la reglamentación vigente y comunicar la hora de cierre, como lo viene haciendo el resto de los gastronómicos”, añadió.

Confirmó que esto sucedió antes del cambio de horario en el régimen que lleva adelante Bariloche, ya que, a partir del lunes 21 de diciembre, el rubro gastronómico puede estar abierto hasta la una de la madrugada, mientras los comercios no esenciales tienen permitido trabajar hasta las once de la noche.

En cuanto a lo que sucederá con La Esquina, relató: “Eso pasa al Juzgado de Faltas N°1, donde el juez determina la sanción y el levantamiento de la clausura”.

Sobre comentarios que trascendieron del dueño del comercio, referidos a una situación de violencia por parte de una inspectora, apuntando a que la mujer intentó sacarle el celular, e incluso darle una cachetada, Fibiger expresó: “Lo que puedo decir al respecto es que la inspectora informó que no fue así”.

Y agregó: “El propietario se caracteriza por faltarle el respeto a los trabajadores municipales. No es la primera vez que ocurre con este contribuyente”.

En ese sentido, cabe recordar que el año pasado hubo un ir y venir mediático en torno a otra clausura en el local.

Cuando el secretario de Fiscalización fue consultado acerca de diversas quejas de comerciantes, referidas también a momentos incómodos vividos con inspectores, a los que se suele acusar de actuar con malos modales, opinó: “Tenemos algunas denuncias, las cuales trabajamos desde la Dirección de Comercio con los inspectores. También es cierto que a ningún contribuyente que hace las cosas mal le gusta que se lo infraccione o clausure”.

Christian Masello

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