“LEJOS DEL PAÍS DE MIS ANTEPASADOS”
La película alemana para difundir el nazismo en la Argentina
Cuando pudo verla en el Ministerio de Propaganda que lideraba Joseph Goebbels, el embajador argentino protestó enérgicamente.
Dos años después del affaire del “mártir nazi” de Villa Ballester (ver aparte), el embajador argentino en Alemania tuvo que soportar otro intento de intromisión alemana en los asuntos internos de la Argentina. Bajo la instrucción del Ministerio de Propaganda se había rodado una película para público alemán en el exterior que, además de difundir los pretendidos logros del nacionalsocialismo en la “madre patria”, dejaba mal parado al país. Eduardo Labougle protestó enérgicamente.
Puede revivirse el episodio en el artículo “El equilibrista. Eduardo Labougle, embajador argentino en la Alemania nazi”, que publicó el historiador especialista Julio Mutti, en un dossier que tres años atrás lanzó el Archivo General de la Nación para su revista electrónica “Legado”. Ya antes de conocer la existencia del film, el diplomático se había opuesto “ostensiblemente a las demostraciones políticas, al avance sobre la educación germana en escuelas argentinas, al adoctrinamiento rígido y casi marcial dictado hacia ciudadanos argentinos de origen alemán desde organizaciones nacionalsocialistas radicadas en el país y a la implantación de cualquier sistema u entidad ajena a la República Argentina y a sus costumbres nacionales”, enumera el texto.
En cierta ocasión, “el embajador tomó conocimiento de otro episodio que afectaba a su país y que, según sus propias palabras, lo hizo alcanzar su momento de mayor preocupación. Los nazis avanzaban denodadamente en la organización de sus súbditos germanos y germano-argentinos dentro de las fronteras de su país. A su vez, el gobierno de Buenos Aires parecía hacer la vista gorda”.
La cosa pasó a mayores cuando “durante el Congreso de Alemanes en el Extranjero de 1937, una extraña película comenzó a circular y a ser proyectada con entusiasmo por los alborozados delegados sudamericanos de la AO”.
La sigla corresponde a una agencia gubernamental que propagaba el nazismo en el exterior. “Se trataba del primer documental propagandístico filmado fuera de Alemania, realizado por expreso encargo de la Organización Exterior y con fines ‘ocultos’”, estimó Mutti.
Gran disgusto
“No sería hasta comienzos de 1938 que el doctor Labougle se enteraría que la nación elegida para la prueba no era otra que su propia República Argentina. Una llamada al Ministerio de Propaganda de Goebbels fue suficiente para que se invitara al diplomático a una función especial que se celebraría en dicha repartición. El jueves 24 de febrero, acompañado de varios funcionarios, Labougle pudo finalmente ver Fern vom Land der Ahnen [Lejos del país de mis antepasados]”.
Otro enorme disgusto. “Todos sus temores, lejos de disiparse, se acrecentaron. Aunque era un hombre siempre cortés y centrado, apenas podía contener su enorme desagrado al término del documental. Su rostro estaba conturbado por el estupor y la contrariedad. El consejero gubernamental del Ministerio de Propaganda, el doctor Leichtenstein, no tuvo mejor idea que preguntar alegremente al embajador cuál había sido su impresión. El ofuscado diplomático no tuvo empacho en expresar su emoción”.
No era un mero documental, “se trataba evidentemente de una película de propaganda, no solo en lo que concernía a las ideas del nacionalsocialismo, sino principalmente porque había sido rodado con marcada intención que, si no era maligna, resultaba desconsoladora para un público que no tenía idea cabal de lo que era la República Argentina”, resaltó el investigador. Ante este y otros hechos, Labougle presentó “enérgicas protestas ante importantes funcionarios oficiales (como, por ejemplo, el secretario de estado von Weizsäcker)”.
Sin embargo, pareciera que el diplomático no contó con demasiado respaldo del ministerio para el cual trabajaba. “Protestas, debemos mencionarlo, que fueron hechas de manera personal y luego informadas detalladamente a sus indiferentes superiores en Argentina, un país, según se decía en esos mismos informes, en que ‘cada quien hacía lo que le parecía’”. En consecuencia, el nazismo prendió fuertemente.
Adrián Moyano