EN LOS 30 PRIMEROS AÑOS DE USURPACIÓN
Gran Bretaña utilizó las islas Malvinas para confinar yaganes
A través de misioneros anglicanos, trasladó a indígenas fueguinos y fueguinas para su “civilización”, aunque en realidad se trató de reducción a la servidumbre.
Después de concretar la usurpación de 1833, Gran Bretaña no avanzó de manera significativa en la colonización de las islas Malvinas. Recién dos década más tarde afirmó su dominio a través de la presencia de una misión anglicana y de una compañía comercial. La primera sirvió como lugar de confinamiento de indígenas yaganes provenientes de Tierra del Fuego. La segunda, en poco tiempo logró la extinción del zorro-lobo malvinero, el único mamífero endémico del archipiélago.
La suerte que corrieron las islas a partir de 1850 puede conocerse a través del texto que el investigador Alberto Harambour escribió como introducción a “Un viaje a las colonias. Memorias y diario de un ovejero escocés en Malvinas, Patagonia y Tierra del Fuego (1878-1898)”. El volumen fue editado en 2016 por la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (DIBAM) de Chile. Está disponible en línea y es de libre descarga, además de existir como libro objeto.
Harambour estableció que fue a partir de 1850 que la colonización británica de las Malvinas alcanzó alguna intensidad, con la llegada de la Sociedad Misionera de la Patagonia y la Compañía de las Islas Falkland. La primera venía de sufrir fracasos y provocar tragedias en el extremo sur del continente con sus intentos misionales, pero intentó persistir al fundar una misión en la isla Keppel (Vigía según su denominación argentina), en 1854. Su propósito, trasladar población yagan desde el canal de Beagle para su “civilización”.
A fines de 1859, en bahía Wulaia -costa oeste de la isla Navarino-, ocho misioneros perdieron la vida a mano de yaganes. Como consecuencia, el establecimiento malvinero de Keppel se mantuvo como base para intentar la colonización misionera del canal de Beagle y, desde allí, se dispuso el levantamiento de otra posición en Ushuaia, por entonces territorio yagán. Sería la primera colonia europea al sur del estrecho de Magallanes.
A partir de 1869, mientras en Buenos Aires gobernaba Domingo Sarmiento, los religiosos británicos procuraron radicar a los indígenas canoeros con una curiosa estrategia: debían trabajar a cambio de raciones. Su tarea, cortar árboles y producir madera para su comercialización en Stanley, es decir, la población que desde 1982 por aquí designamos Puerto Argentino. Los vínculos entre las posesiones británicas de Malvinas y Tierra del Fuego eran estrechos.
Misiones y estancias
Hay que tener presente que las misiones, tanto Keppel como Dawson (isla Navarino) y San Sebastián (Tierra del Fuego), “eran estaciones de evangelización al mismo tiempo que estancias productoras de ganado”, nos dice Harambour. A propósito, hay un temprano testimonio argentino sobre el impacto que provocaron los religiosos británicos en Tierra del Fuego en los últimos tramos del siglo XIX. Corresponde al escritor Roberto Payró y, llamativamente, se publicó con prólogo de Bartolomé Mitre en 1898.
Compartimos unos párrafos que publicó el investigador chileno como nota al pie: “No han contribuido poco a la casi completa extinción de los fueguinos, en la acción quizá bien intencionada de los misioneros anglicanos que, arrancándolos de su vida y sus costumbres nómadas, los sometían sin transición a un régimen inadecuado, a una alimentación diametralmente opuesta a la suya, y a trabajos para los cuales no estaban hechos”.
Añadió Payró: “También los pioneers (sic) del comercio han seguido esas huellas, proporcionándoles ropas ridículas en aquel clima, a cambio de sus abrigadas capas o quillangos de guanaco y de zorro. Con esto gana la civilización, comenzando por el civilizador”, ironizó. “Antiguamente, y antes de que la Argentina tomase definitiva posesión de Tierra del Fuego, se practicaba ya la exportación de indígenas. Los misioneros ingleses, so pretexto de educarlos, enviábanlos en gran número a su establecimiento de Keppel Island en las Malvinas. Ahora el gobierno (argentino) comienza a hacerlo por su cuenta”. El 12 de octubre de ese año, asumió su segundo mandato Julio Roca, después de vencer en las elecciones precisamente a Mitre. Hasta esa fecha, gobernó José Evaristo Uriburu. Que proviniera de un opositor al oficialismo, no resta trascendencia a la denuncia.