POR AHORA SIGUE EN EL PENAL III
Uno de los detenidos por el asalto en Melipal tiene un peligroso historial
Figueroa, cuya defensa apeló la prisión preventiva que le impusieron algunos días atrás, es dueño de un prontuario extenso y dilatado en el tiempo. Se cuentan, claro, las que perdió o cayó en manos de la autoridad. Por fuera y únicamente en su memoria, quedarán las que salió victorioso.
Reinaldo Adán Figueroa es conocido desde muy joven en el ámbito judicial En febrero de 2005 fue absuelto por el beneficio de la duda en el marco de una causa en la que se investigaba el robo a un taxista local. Las autoridades habían logrado secuestrar algunos elementos robados al taxista en su domicilio, pero en el juicio no pudieron acreditar su participación en el hecho ocurrido el 22 de enero de 2004, cuando el acusado tenía menos de 20 años.
Inicialmente fue sospechoso del robo, pero no fue reconocido por la víctima. Más adelante avanzó una causa en su contra por encubrimiento, pero terminó absuelto.
En marzo de 2005, enfrentó una causa por robo calificado por el uso de armas. Fue juzgado junto a otros sujetos, dos de ellos menores de edad, por un hecho cometido el 2 de julio de 2004, en un depósito de frutas y verduras ubicado en Monteverde al 1000, en el barrio San Francisco.
Allí redujeron a los presentes utilizando un arma de fuego calibre 9 milímetros y un cuchillo tipo "Rambo", apoderándose ilegítimamente de poco más de cien pesos y un par de teléfonos y relojes. Resultó condenado a seis años de prisión.
En marzo de 2004, había sido sorprendido en la intersección de las calles Mascardi y Rivadavia de esta ciudad, portando una pistola marca "Bersa" calibre 22, sin cargador y con un proyectil alojado en la recámara, sin poseer la documentación correspondiente que lo autorizara y recibió una condena de un año de prisión.
Esas dos condenas habían sido unificadas en la pena única de seis años de prisión efectiva.
Pero su nombre volvería a sonar en los expedientes judiciales locales. En 2011 fue condenado a siete años de prisión por el violento atraco a la familia de un conocido comercio frigorífico de la ciudad.
Ese hecho ocurrió en abril de 2010 y comenzó en una vivienda del barrio El Mallín, cuando ingresó junto a dos cómplices al domicilio esgrimiendo armas de fuego. Golpearon al hombre con ferocidad y obligaron a la mujer y a la del matrimonio hija a llevarlos hasta una sucursal de la empresa familiar, en la calle 25 de Mayo, donde se apoderaron de unos 10 mil pesos.
Esa misma noche Figueroa y otro joven se presentaron en el hospital con heridas de arma de fuego, presuntamente en una pelea por el reparto del botín. Figueroa tenía un fajo de billetes de cien pesos que dijo haber ganado en el casino. Nadie le creyó y luego las pruebas lo incriminaron.
Figueroa enfrentó nuevamente un proceso de unificación de penas. La pena única que arrastraba de seis años de prisión, fue unificada con la nueva condena, en doce años de prisión.
En 2018 sumó una condena por lesiones graves agravadas en el marco de un juicio abreviado en el que se declaró culpable. Inicialmente pesaba sobre él la acusación de tentativa de homicidio, pero se benefició en el marco de un juicio abreviado. Le impusieron una pena de un año y ocho meses de prisión, junto a otro sujeto, por haber herido a Lucas Jaime Jaime, tras presentarse en la vivienda de éste. Víctima y victimarios, habían compartido detención en el interior del Penal 3 de la ciudad.
El hecho ocurrió el 10 de octubre de 2018 en horas del mediodía en el interior de una vivienda del barrio 120 Viviendas, lugar al que arribaron e ingresaron violentamente tras derribar la puerta de acceso. Una vez en el interior del domicilio, agredieron duramente a Lucas Jaime Jaime, propinándole golpes de puño y puntapiés, para después atacarlo con un cuchillo y provocarle heridas cortantes y, finalmente, efectuarle un disparo en el rostro.
Pese a su historial, su nombre apareció tiempo atrás en una lista que se viralizó sobre internos que supuestamente habían sido excarcelados del Penal 3, o beneficiados con prisión domiciliaria, en el marco de la emergencia sanitaria decretada a partir del COVID-19. Ahora, está imputado y detenido como sospechoso de haber participado en un nuevo robo armado y violento.
Mariano Colombo