2020-10-19

BULLRICH A FONDO: VILLA MASCARDI, RAFAEL NAHUEL, EL FOYEL Y MUCHO MÁS...

“Las normas que rigen la Argentina valen para todos”

Patricia Bullrich fue ministra de Seguridad cuando la Patagonia comenzaba a arder por los reclamos de quienes se identificaban como comunidades mapuches, situación que tuvo uno de sus puntos álgidos en el asentamiento que se produjo en Villa Mascardi en 2017, y su intento de desalojo. En la actualidad, aún resuenan los ecos del estallido que significó aquel hecho.

Para muchos, Rafael Nahuel, el joven que murió aquel 25 de noviembre en un choque con miembros del grupo Albatros de Prefectura Naval, es casi un santo profano; para otros, alguien que no respetó la ley y cayó en consecuencia.

Cabe recordar que, en ese momento, se venía del fallecimiento de Santiago Maldonado, con todas las idas y vueltas que hubo alrededor. Este año, a partir de la pandemia, Mascardi, que durante un tiempo había permanecido en una especie de limbo (al menos para la opinión pública), volvió a ser punto de atención: actos vandálicos, ocupaciones en propiedades privadas, marchas en reclamo de que la Justicia intervenga, una conducción del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) que a veces parece actuar para echar leña al fuego, políticos que miran para otro lado (hay quien dice: “Prometo que la semana que viene hablo del tema”… hace ya más de un mes, y nada), y la sensación de estar parados en medio de un polvorín, donde, en cualquier momento, a alguien se le ocurre prender la mecha.

Y, si faltaba algo, se agregó El Foyel, una nueva toma en un campo, esta vez con la familia propietaria sitiada en el lugar.

“La Argentina tiene una ley en relación a las comunidades mapuches y cómo solucionar el problema”, afirma Patricia Bullrich. “No pueden hacer una comunidad nueva todos los días, extender esto al infinito y así generar una situación de permisibilidad, donde se toma cualquier tierra. Debe haber un proceso bien ordenado por el Estado, tanto el provincial como el nacional, y terminarlo de una vez por todas”, considera.

Ante lo que sucede en El Foyel, señala: “Estoy presente. Hablé con la gente que estaba en la casa”. Bullrich incluso mandó un mensaje a vecinos de la zona, para brindar su apoyo a la manifestación que se realizó el viernes, en el kilómetro 1957 de la ruta 40, en la tranquera de entrada al campo donde se produjo la ocupación.

“No puedo llegar físicamente, pero estoy ahí”, se la escucha decir en el audio. La actual presidenta del PRO opina que se debe cerrar el registro de grupos indígenas: “No nace una comunidad mapuche todos los días… o una comunidad que se dice mapuche… Hay ‘x’ cantidad, y, si se dividen, el problema cada día se profundiza más”, manifiesta.

Patricia Bullrich durante su última visita a Bariloche, en octubre de 2019, junto a Sergio Capozzi (actual vicepresidente del PRO rionegrino, y uno de los nombres que se citan como posible candidato a diputado para el año próximo), Valeria Gamma y Patricia Prieto.

Desde Buenos Aires, Bullrich se presta a un diálogo sin desperdicio:

El Cordillerano: – Si le digo Villa Mascardi, ¿en qué piensa?
Patricia Bullrich: – Me viene a la cabeza usurpación, falta de respeto a la propiedad privada, violencia, e inacción del Estado.

C: – ¿Qué papel considera que juega ahora el INAI?
P.B.: – Creo que es parte del problema. Lo dice la gobernadora Carreras (Arabela): que el INAI, en vez de trabajar para solucionar los inconvenientes, los agrava. En lugar de realizar un censo bien hecho, y todo lo que tiene que hacer, empeora las cosas. Y eso no puede pasar en una situación como esta, donde realmente necesitamos que haya orden y tranquilidad, que las cosas se hagan en forma correcta. Además, no hay que aceptar la violencia. Lo que pasó en el Foyel no sólo es una usurpación de tierras, sino también una privación ilegítima de la libertad de la gente que vivía ahí: los encerraron, tuvo que ir un grupo especial de la policía… es una locura.

C: – Para evitar ese tipo de situaciones, ¿cree que el cierre de inscripción de comunidades, que se estiró en varias oportunidades, debe ser definitivo?
P.B.: – El proceso no puede ser eterno, tiene que tener un clarísimo límite en el tiempo. Tendrían que tomarse en cuenta las inscripciones que se hicieron hasta ahora, y punto. Si no, cada familia se divide, para generar nuevos derechos, y eso provoca una situación sin fin. Además, se deben poner bien las reglas: cuando una familia usurpa de manera ilegal un territorio, hay que ver si sigue teniendo el derecho, porque el derecho tiene que ser un derecho a derecho, no puede ser a la fuerza, si no toda la lógica se destruye: ¿la lógica, en un proceso de derecho otorgado por la Constitución, es violándola?, ¡no!, es aceptándola como la regla que nos rige.

C: – ¿Considera que en Villa Mascardi la soberanía nacional corre peligro?
P.B.: – Me parece que hay situaciones en las que determinados grupos utilizan la violencia y se plantean una utilización de las reglas de la Argentina, pero no reconocen al país: hay una contradicción, ¿no? Es decir, uno no puede ser secesionista y, a la vez, querer utilizar las leyes que te brindan determinados derechos. Si aceptás el marco jurídico en el que estás involucrado, debés hacerlo en su totalidad. Las normas que rigen la Argentina valen para todos, también para esa comunidad. No es que vos podés elegir qué parte de la ley te conviene: “Para mí, este segmento de la Constitución rige y este no”… No es así, sino in totum (todo), porque, de lo contrario, es una escenario muy discrecional e inestable.

C: – A la distancia, ¿cómo recuerda lo que sucedió con Rafael Nahuel?
P.B.: – Frente a una situación con un Estado totalmente presente, en la que nosotros logramos un informe conjunto con las tres provincias (Río Negro, Neuquén y Chubut), con un trabajo entre los ministerios públicos provinciales y el nacional, con la justicia federal y la provincial, los tres gobernadores, y pusimos sobre la mesa un estado de las circunstancias, tuvimos respuestas violentas… Hay que mantenerse en una posición… Ahí sucedió algo lamentable, pero existió un ataque contra una fuerza de seguridad que estaba cuidando un territorio que ya había sido, de alguna forma, desalojado el día anterior; está claro que la acción violenta por parte de esa gente fue totalmente inadecuada, y eso es lo que la causa va a probar. No hay nadie procesado, hay falta de mérito, quedó demostrado que hubo un ataque con armas… Bueno, creo que ahí se observa que nuestra actitud, frente a ese escenario, era activa, no de dejar que cada uno hiciera lo que quisiera. Desgraciadamente, al resistirse de esa manera, hubo consecuencias que uno no desea, pero eso no significa que no se intervenga. Ahora, además, lo pide a gritos la gobernadora: que se actúe. Resulta obvio que los que están metidos en el problema quieren, de algún modo, desacreditarla, porque fueron sus opositores… entonces, hay todo un juego que no sólo tiene que ver con los usurpadores, sino con el poder político de la provincia.

C: – En Bariloche, para muchos, Rafael Nahuel es una especie de mártir. Incluso dejan cosas en su tumba y demás… Para esas mismas personas, su nombre es casi una mala palabra. ¿Cómo se lleva con eso?
P.B.: – Cuando uno hace lo que tiene que hacer, que es respetar la ley, bueno… si se juega, puede haber consecuencias, pero también hay muchas más personas que reconocen que los únicos que pusimos orden en la zona fuimos nosotros; los únicos que logramos que avancen los procesos judiciales; los únicos que hicimos un informe sobre todos los casos de la situación terrible que vivía la región: el asesinato del policía Aigo (José, muerto a balazos en una madrugada de marzo de 2012, durante un control vehicular, a la altura del paraje Pilo Lil, en la ruta entre San Martín y Junín de los Andes), la toma de tierras, la quema de los puestos… visibilizamos todo eso. Finalmente, por ejemplo, se llevó adelante el proceso de extradición de Jones Huala (Facundo), para que cumpliera una pena que debía en Chile. Planteamos una estrategia de orden. Lamentablemente, cuando un grupo no aceptó que ese parque había sido recuperado por el Estado nacional, y actuó violentamente, hubo consecuencias. Por supuesto que, cuando uno interviene y toca determinados intereses, hay gente a la que no le gusta, pero, también, existe una responsabilidad: se debe cumplir la ley, no acomodarla según guste o no.

C: – ¿Por qué cree que el desalojo no se pudo terminar de concretar y quedó sólo en el intento?
P.B.: – Porque tuvimos cambios de jueces, eso retrasó los procesos, y comenzaron de nuevo… Hay veces en que los procedimientos judiciales, lamentablemente… El plan que pidieron para el desalojo era de mucha complejidad, porque había que entrar por atrás y era una zona muy amplia… Luego, la aprobación de los planes para el desalojo y todo eso estuvieron listos; los estudiaba la justicia… y ahí hubo cambio de gobierno.

C: – El secretario de Articulación Federal de la Seguridad, Gabriel Fuks, dijo que, en la última etapa de su paso por el ministerio, usted había retirado gendarmes de Mascardi, ¿qué dice al respecto?
P.B.: – Que no es verdad. La gendarmería ha estado presente absolutamente, y no sólo eso, sino que hubo ampliación de la policía federal, de la prefectura. En esa zona, nunca hubo tantas fuerzas federales como en nuestro gobierno. Además, basta de excusas. Nosotros tenemos los números concretos: podemos hacérselos llegar al secretario de Estado Fuks, para que los vea, los lea, y hable sobre estadísticas concretas de los efectivos y su posición.

C: – Además de las movilizaciones denominadas banderazos, que se reprodujeron en diferentes partes del país, en esta zona se sumaron las que puntualmente se realizaron por el tema Mascardi. ¿Teme que esas marchas de los vecinos lleguen a enfrentamientos con aquellos que están en las tomas?
P.B.: – Espero que no. Pero lo que no debe regir es la ley de la selva, porque, si no, eso puede pasar.

C: – En lo que hace al caso concreto de Villa Mascardi, ¿tiene alguna autocrítica para hacer sobre su paso por el ministerio de Seguridad? ¿Siente que hizo algo mal o no?
P.B.: – Creo que actuamos con la Constitución y la ley bajo el brazo. Lamentablemente, hubo una situación donde las fuerzas de seguridad se tuvieron que defender… Comparo lo que realizamos nosotros con lo que pasa ahora y, la verdad, siento que hicimos lo que debíamos.

C: – ¿Y qué hay que hacer para definir el tema?
P.B.: – Creo que se debe respetar el derecho de propiedad y, a la vez, solucionar, mediante un INAI que no sea juez y parte, el tema de las tierras, en lugares que no tengan dueños, que no estén ocupados, para que eso se ordene definitivamente: que se puntualice la cantidad de comunidades y se otorguen los terrenos que dice la Constitución de acuerdo a derecho… Hay que terminar los relevamientos, cerrarlos, y aquel que salga por fuera de esa norma tendrá que ser sancionado, y no podrá recibir nada, porque tiene que haber un procedimiento legal; hay que comprender eso.

C: – Ya que estamos en octubre, me gustaría que dijera qué representa para usted el Día de la Lealtad.
P.B.: – Creo que el 17 de octubre ha ido perdiendo significación, que lo convirtieron en una competencia de marchas con los sectores que se han manifestado por la libertad o la república. El gobierno ha establecido una rivalidad, lo que no me parece demasiado sano: que se ponga esa fecha como una contienda con grupos que han tenido, la verdad, le hegemonía de esas movilizaciones, y ahora el gobierno quiera competir… bueno, creo que eso le saca toda connotación, y la pone en algo que no tiene mucho sentido.

C: – Y desde lo personal, ¿tiene algún significado especial?
P.B.: – Tiene la connotación que históricamente ha tenido: la incorporación activa a la política de un sector del interior del país que venía a trabajar a Buenos Aires y encontró un liderazgo en Perón. Cambió lo que era, hasta ese momento, la hegemonía de los grupos socialistas y anarquistas, que, de alguna manera, eran los que representaban las reivindicaciones laborales. Eso fue reemplazado por Perón.

C: – En este momento, la presidencia real, ¿quién la ejerce? ¿Alberto Fernández o Cristina Fernández?
P.B.: – Creo que la ejerce Alberto Fernández, pero es una presidencia que genera mucha incertidumbre, que no es sólida; es como si todo estuviera frenado. Hay un país detenido, no sólo por las cuarentenas eternas, sino porque no parece haber un plan en nada: ni en la seguridad, ni en la toma de tierras… o hay muchos a la vez. Entonces, considero que es un ejercicio de la presidencia muy poco consistente. Pienso que Cristina Fernández de Kirchner tiene su agenda, que no es la de todas las temáticas, sino la suya propia, reducida a los temas que le interesan a ella, que son los judiciales. Por lo menos, esa es mi mirada. Lo que sí observo es una enorme debilidad del presidente, y eso me preocupa: los cambios, la falta de horizonte que hay hoy en la Argentina, la cuarentena eterna…

C: – ¿Le gustaría, en algún momento, ser presidenta?
P.B.: – No me parece que sea un tema para discutir ahora, con los problemas que hay en la Argentina. Trabajo para que Juntos por el Cambio sea la primera fuerza en el país, después veremos quién representa eso mejor.

Christian Masello

Te puede interesar