RECORDABA A UN SOLDADO QUE SE AHOGÓ EN EL LIMAY
La cartografía oficial se olvidó del paso Cabo Campos
Menciones al vado aparecen en varios documentos militares de 1881 y 1883, pero el nombre no prosperó y, en la actualidad, solo aparece en páginas amarillentas.
Bastante antes de darle su nombre a una calle de Bariloche, el infortunado soldado que pereció ahogado al explorar vados del Limay aportó denominación a una angostura del río. En efecto, a poco de producirse su deceso y con el objeto de homenajear al caído, Conrado Villegas, jefe de la 2da. División del Ejército, dispuso que se llamara paso Cabo Campos al escenario del luctuoso acontecimiento. Incluso, el lugar supo contar con señalización.
Campos se ahogó el 3 de abril de 1881 y 13 días después el vado ya recibía su nombre. Se sabe, porque en el Diario de Marcha de la 3ra. Brigada se consignó de la siguiente manera el paso de una embarcación: “La barra formada por el Limay tiene un canal hacia el Norte de dos varas de ancho. Por allí bajo el bote con el pabellón nacional a popa y Oficiales a bordo como una exhalación; siguiendo la corriente llegó al paso Cabo Campos pasando por delante de todos los cuerpos de la División que lo saludaron con bandas”.
Pocos días después, el 20 de abril, el documento castrense hace constar que “en ambas riberas del río se puso un pino labrado en prisma rectangular con estas inscripciones grabadas: Paso Cabo Campos. Pasaje de la División Río Negro y Neuquén en abril de 1881. El 16 de abril llegó a este paso desde el lago la primera lancha con bandera argentina”. La reconstrucción corrió por cuenta de Juan Mario Raone, quien la incluyó en “Fortines del desierto (Mojones de civilización)”, obra en tres volúmenes que publicó 1969.
Las tropas no permanecieron en la zona luego de alcanzar el Nahuel Huapi en esa oportunidad y retornaron a sus bases. Recién a comienzos de 1883 volverían, ya para instalarse definitivamente aunque en primera instancia en forma precaria. Para la jornada del 6 de febrero, anotó el encargado del nuevo diario de marcha, el teniente Oliveros Escola. “Parte de la marcha ha sido por el camino contiguo y su conclusión por una nueva senda abierta por los indios de Curuhuincá, que baja al campamento cortando una cadena de médanos, de dos leguas de extensión, dejando el Limay, que serpea a nuestra izquierda”.
Sin vestigios
Lamentó el oficial: “estos parajes recorridos con placer, después de dos años de ausencia han estado al albedrío del indio en ese interregno de la civilización, y los vestigios dejados al retirarnos, han desaparecido bajo la mano devastadora del pehuenche con el estéril regocijo de una venganza impotente”. Entre ellos estaban, “los maderos labrado rectangularmente en una y otra banda del Limay, el día 16 de abril de 1881, marcando el Paso Cabo Campos, y el recuerdo de haber llegado hasta él la primera lancha, llevando a popa el estandarte Argentino”.
También en 1883, pero en diciembre, arribó al lago la expedición exploradora de la Armada, al mando del teniente 1° Eduardo O’Connor. En este caso, llevó el diario Santiago Albarracín, quien consignó para la jornada del 14: “A 4h 03m pm varamos en el paraje conocido por Paso Campos, así llamado por haber sido arrebatado por la corriente un cabo del 6° de Infantería, descubridor de ese paso para las caballadas”. La embarcación pudo zafar enseguida. Raone finalizó su rescate haciendo notar que menos de 100 años después del acontecimiento, en la cartografía oficial ya no figuraba el paso Campos. Menos aún en el presente.
Adrián Moyano