2020-10-04

ABRAZO A VILLA MASCARDI

Un mapuche en el camino, como perdido en la neblina    

Más de doscientos cincuenta vehículos formaron parte de la marcha en reclamo de la situación que se vive en Villa Mascardi, con la toma de tierras y actos de violencia que la rodea, en un recorrido que partió del cruce de las rutas Nacional 40 y Provincial 82, lugar donde había sido interrumpida por la policía la manifestación del 29 de agosto, cuando la pretensión fue llegar hasta el poblado.

En esta ocasión, todo contó con una mayor logística. Se sabía que solo se llegaría hasta la zona de ingreso al campamento Los Baqueanos, en la cercanía de un puesto de Gendarmería, donde se realizaría un acto, bajo la denominación “Abrazo a Mascardi”.

Así, en el lugar convocado como inicio de la caravana, a partir de las 14.30, con timidez, se reunían autos, camionetas e incluso camiones. Curiosamente, parado en esa zona, estaba un muchacho mapuche que dijo llamarse Carlos.

Manifestó que iba camino al lugar donde se asentó, precisamente, la que se presenta como comunidad Lof Lafken Winkul Mapu. Contó que acudía con asiduidad, ya que si bien no es miembro de la misma, era una de las pocas personas a las que dejaban ingresar.

En el extraño lugar que escogió para hacer dedo, comentó que solía concurrir para conversar, e incluso, a veces, a buscar madera.

Carlos nació en Santiago de Chile, y, tras ir de mochilero por varios países, se instaló en Bariloche, donde conoció a su compañera, también mapuche.

Recordó la muerte de Rafael Nahuel y dijo: “Ese fue un asesinato tremendo”. Explicó que el sitio donde están los integrantes de Lafken Winkul es un lugar ceremonial.

En medio de su relato, a veces al borde del surrealismo, negó que los daños efectuados en las propiedades hubieran sido llevados a cabo por los usurpadores, e incluso señaló a efectivos de la comisaría 42 como los responsables de los incendios: “Los vieron con bidones”, señaló.

Sostuvo que el único fuego que prendían sus compañeros era para acompañar ciertos ritos, y dijo que todos los mapuches los reconocían como pares. En ese sentido, cuando se le consultó por expresiones contrarias, vertidas por distintas comunidades, en especial la de Wiritray, ubicada en la cabecera norte del lago Mascardi, habló con desdén de aquella, y de la werken (mensajera), de quien no recordaba el nombre (es Clarisa Montenegro).

En cuanto al asentamiento en sí, afirmó que solo es sobre propiedades del Estado. Cuando se le apuntó que, en su momento, desde la propia Lafken Winkul se había reconocido el “control territorial sobre la estancia La Escondida”, se mostró desorientado, y expresó que ellos le comunicaron que solo eran terrenos estatales.

La conversación terminó con el inicio de la caravana vehicular, que a ritmo lento, y ya con una cantidad importante de autos, se dirigió hacia el lugar pautado.

 

Christian Masello/ Foto: Facundo Pardo

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