2020-08-31

¿QUÉ SERÁ DE…? Marcelo “Chelo” Gualmes, el hombre que encabezó el movimiento de Arco Iris de Virgen Misionera

Siempre dijo que integró un grupo de gente que provocó un gran movimiento y que le cambió la imagen a un barrio que era menospreciado. Logró, junto con un gran grupo de personas, hacer un club que identificó a miles de vecinos de los kilómetros.

Marcelo Gualmes nació el 3 de enero de 1970 en Bariloche. Se crió en el barrio Virgen Misionera. Es hijo de don Rogelio Gualmes y de Celestina Martínez. Tiene tres hermanos, José Luis, Roberto y Virginia. Su padre se vino de Comallo a los dos años y se instaló en Virgen de las Nieves y luego se trasladó con toda su familia a Virgen Misionera.


Marcelo Gualmes encabezó una gran cruzada en su barrio.

Contrajo Matrimonio con Mariela Pereyra y tuvo cuadro hijos, Joana, Marcelo, Mauricio y Julián. Además tiene otra hija, Julia. Sus hijos le dieron cinco nietos, Isabella, Ema, Selena, Nair e Isaías, a quienes disfruta mucho en este momento de su vida.

Su infancia transcurrió como todo pibe de barrio en la ciudad, yendo al colegio, su primaria la transitó por Puerto Moreno, en el Albergue de Pilcaniyeu y terminó en Virgen Misionera. Jugó siempre a la pelota con los vecinos, donde nació la gran idea de formar ese club que hoy transformó el barrio de pioneros.

Marcelo Gualmes, comienza contando que “había torneos relámpago que siempre organizaba el barrio. La Asociación Arco Iris era la que los llevaba adelante, esta entidad fue fundada el 2 de septiembre de 1987 y hubo mucha gente que colaboró para que se llevará adelante, con 20 años me eligieron presidente, en uno de los torneos se armó un lío muy grande y dejamos todo, la entidad quedó acéfala hasta el 2001 que fue cuando retomé”.


Marcelo Gualmes junto a su familia.

Ingresar a la Liga

Marcelo “Chelo” Gualmes comenta que “a principios de 2002 comenzamos a jugar diferentes torneos y veíamos que había jóvenes con mucho futuro, queríamos cambiar y estábamos entre la Liga de Fútbol de Bariloche y ADeFul.  En ese tiempo Martín Güemes estaba preparándose para un certamen y jugamos un amistoso donde nos ganaron 3 a 1. Ellos estaban muy bien entrenados. En la revancha perdimos 2 a 1 y eso nos motivó mucho para buscar los requisitos en la liga. Fue cuando comenzamos a trabajar mucho. Logramos ingresar y la liga nos exigió de todo, hacíamos de local en la cancha de Puerto Moreno y así jugamos el certamen 2002-2003”.

La cancha

El dirigente indica que “cuando comenzamos a disputar ese torneo, estaba de intendente Alberto ‘Beto’ Icare y nos aprobó cortar una calle y con ello logramos las medidas mínimas reglamentarias que pedía la AFA para hacer la cancha. Con ayuda de mucha gente se pudo lograr esto. Había que poner una máquina y hacer un muro de contención. La gente del barrio se prendió, el muro era de 92 metros de largo y 1,20 de alto, las abuelas venían con mates y tortas fritas para que lo terminemos y el 22 de febrero de 2002 se habilitó la cancha del barrio”.


Junto a Roberto “Toto” García en la cruzada de Virgen en el regional.

Divisiones, comisión directiva y el movimiento barrial

Lo de Arco Iris de Virgen Misionera fue una revolución, que arrancó en el barrio y luego fue movilizando a mucha gente. De ello Gualmes cuenta que “nuestra preocupación era que teníamos a movernos en muchos frentes. Teníamos que armar una comisión directiva, comenzar a prepararnos con las divisiones Quinta, Cuarta y Primera y comenzamos con una Comisión que la integraban dirigentes, jugadores, y vecinos. Éramos los que marcábamos la cancha, atendíamos el buffet, todo el mundo trabajaba y lo que me impresionó fue la hinchada. Un loco del barrio, Héctor ‘Dolca’ Navarro me dijo que quería armar la hinchada y se sumó mucha gente, no lo podíamos creer, cada vez que jugábamos de local eran 600 o 700 personas que alentaban a Arco Iris”.

El primer torneo

Gualmes, con mucha memoria manifiesta que “el primer torneo, tuvimos un buen rendimiento, era nuestro primer certamen y el único que nos ganó en nuestra cancha fue Martín Güemes, y nos empató Estudiantes Unidos. Después, en casa le ganamos a todos y quedamos a un punto de entrar entre los ocho mejores para el petit, pero ese año fue un gran debut para nosotros y la gente comenzó a acercarse para seguir sumando”.

Campeones

En la segunda temporada de Arco Iris, el equipo logra el campeonato y nadie en el barrio ni en la dirigencia “Verdeamarela” barilochense olvidará ese año. “Teníamos un gran equipo, estaba Diego Rojas, Jorge Sandoval, Danilo Masaro, Matías Espinosa, David Espinosa, Alberto Colhuan, Marcelo Millanao, Martín Reyes, Matías Garay, Pedro Manzanares, Chapulin Manriquez, Carlos Nuñez, Valeriano Mesa, José Maldonado, Alberto Rickemberg, Sergio ‘Pulga’ Paz, Martín Marino. Habían entrado al petit, Cruz del Sur, Boca y Güemes. Le ganamos a los tres y en el último vencimos a Cruz del Sur por 4 a 2”.


Ese miércoles en el Estadio Municipal, la gente comenzó a ingresar pasado el mediodía.

Un regional inolvidable

El certamen le daba a Arco Iris el pasaporte para el regional, esa representación tan ansiada por los equipos locales y que para todo Bariloche fue inolvidable por muchas cosas que sucedieron. Gualmes cuenta que “logramos hacer el contacto con el Toto García y el mendocino Suarez. Además, trajimos de refuerzo a Carlos Pilcomán, Damián Rogel y Matías Arroyo y la verdad es que fue increíble todo el apoyo y el movimiento que tuvimos. Con Roberto Totó García habíamos arreglado por $5.000 por mes para el alquiler de la vivienda. Luego lo cerramos en $4.000 y cuando llegó a Bariloche terminamos todo en $3.000. Un tipazo, entendía todo”.

El miércoles que explotó el estadio

Era un día de semana y el regional se había programado para el miércoles, llegaba Estrella del Sur de Caleta Olivia y el Estadio Municipal era el escenario.  “Cerca de las 17 horas comenzó a ingresar gente que colmaba las instalaciones. Micros de la empresa 3 de Mayo colmados, particulares. Fueron casi 3.000 personas que vivieron una noche inigualable de fútbol. Damián Rogel abrió la cuenta de tiro libre y todo el estadio comenzó a corear ‘uno más y no jodemos más’, casi tres mil almas cantando lo mismo y la piel de gallina fue moneda corriente esa gran e inigualable noche”.

Un grato recuerdo

Gualmes recuerda esa noche y sentencia que “habíamos salido a pedir dinero prestado para comprarle los pasajes a Toto García que se iba al día siguiente. Además, le debíamos un sueldo y medio. Con Coquito Lizazu estuvimos contando dos horas la recaudación. Devolvimos de inmediato lo que habíamos pedido prestado, le dimos premio a los jugadores, hicimos un asado y nos quedaron $800 pesos para sostenimiento de Liga que en ese tiempo se pagaba $120, fue una gran noche, increíble e inolvidable. Recuerdo el estadio totalmente colmado”.


La foto que guarda el club, la gente subiendo a los micros de la 3 de Mayo para acompañar al equipo.

Comienzo de las obras

Gualmes cuenta que “la gestión de Pablo Neri y Camba Delgado nos habían dejado la platea hecha y parte de la mampostería. Seguimos apuntando allí y con un subsidio del Consejo Asesor del Deporte de $30.000, un subsidio de provincia de $30.000 y uno nacional de $15.000 que nos ayudó a conseguirlo Juan Pablo Muena, logramos terminar los vestuarios y baños, más la sala de árbitros, todo lo inauguramos en 2012, luego en 2014 logramos la cancha de césped sintético y el 25 de agosto de 2016 me retiré del club”.

La unión hace la fuerza

Marcelo Gualmes comenta que “creo que se logró mucho, costó obviamente y el barrio, hoy, entiende lo positivo que fue formar el club dentro del barrio que lamentablemente no todos apoyaron al principio, pero luego se dieron cuenta. Como pasa con todo, al principio fue mucha gente, pero luego fue decayendo. Tal vez fue error nuestro no poder transmitirlo a la gente, tendríamos que haberle dicho a la gente del barrio que por más que no tuviese a su hijo jugando a la pelota, era una transformación para todo el barrio. Mi idea siempre fue que el barrio sea o demuestre otra cosa, que un club le presente a los pibes un lugar y fueron muchos los que se sintieron identificados con los colores. Yo iba a la cabeza porque era el más caradura, pero esto fue obra de un barrio entero y esto insisto no lo hace una sola persona, fue algo de mucha gente”.

Su paso por la Liga

Marcelo Gualmes cuenta que “cuando estaba en el club yo era el que despotricaba contra los dirigentes del Comité porque defendía los intereses de Arco Iris y por iniciativa mía quise estar del otro lado porque entendí que podía cambiar las cosas, y ahí entendía a la gente del Comité Ejecutivo. Estando ahí me peleé con la mayoría porque entendí el egoísmo que hay en el fútbol, y que no ha cambiado en todos estos años. Antes se exigía mucho a los clubes, hoy no tanto. Sigo pensando lo mismo que debe bajarse la cantidad de clubes en la Liga, es que hay equipos de fútbol y no proyectos de clubes. A nosotros nos exigieron cancha y después no lo exigieron más. Con diez clubes la competencia sería otra y no cualquiera jugaría en la Liga. Por ejemplo, yo siempre me peleé con Marcelo Lavagnino, hoy el CAB hay que aplaudirlo porque lograron tener su cancha de césped. Hay que aplaudir a Puerto. A Estudiantes que tiene un gran equipo de trabajo y siguen haciendo cosas. Virgen mismo tiene su cancha y trabaja para seguir creciendo, no todos lo hacen. En ese afán de dejar entrar equipos, recuerdo que en mi época intentó ingesar Racing de El Frutillar, eran chicos que llegaban con la inscripción a LiFuBa, decían el color de la camiseta que iban a usar y la liga les decía que sí. Recuerdo que esos chicos no alcanzaron a jugar un torneo y desaparecieron”.

La vida de “Chelo”

Marcelo Gualmes cuenta sobre el final que “a mí el fútbol y todo lo que pasé en la dirigencia me dejó amigos, muchos muy buenos amigos. Aprendí a conocer a la gente, es decir que conocí quién es quién y aprendí que hay que cuidar a los dirigentes que quieren hacer crecer a sus clubes o a sus entidades. Yo siempre supe que tengo mis errores, trato de corregir esto, soy muy crítico conmigo, hoy no hay mucha autocrítica dentro del fútbol y muchos se creen dueños de la verdad”. Hoy Gualmes está retirado de la dirigencia deportiva, disfruta mucho de ver fútbol y de su familia.

Martín Leuful

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