UN VECINO DE VILLA MASCARDI HABLÓ DE LA PROBLEMÁTICA DEL LUGAR
John Grehan: “Todos se lavan las manos”
“El Estado renunció a la soberanía argentina en Villa Mascardi”, afirmó John Grehan, dueño de La Escondida, una de las propiedades usurpadas por miembros de la autodenominada comunidad mapuche Lafken Winkul Mapu.
“No hay ninguna bandera del país, la única que hay es mapuche. Argentina, ahí, no existe”, sentenció.
En diálogo con El Cordillerano Radio, Grehan, desde Buenos Aires, se refirió a “un silencio absoluto del Estado nacional”.
“En cuanto al gobierno provincial, hubo un poquito de ‘ruido’, nada más”, agregó.
Sobre expresiones recientes vertidas por el exgobernador y actual senador Alberto Weretilneck, señaló: “Él declaró, y es cierto, que eso es territorio federal, porque es un Parque Nacional, pero también dijo que, en el caso de la propiedad privada, tiene que intervenir el gobierno provincial, y la mía lo es”.
Igualmente, el hombre resaltó: “No es solo un problema de mi propiedad; ellos (los miembros de Lafken Winkul) han manifestado que, salvo la ciudad, van por todo”.
Grehan recordó: “A mí, me incendiaron la casa en 2015. Y, desde noviembre de 2017, tengo usurpada la propiedad”.
Desde ese momento, regresó en tres ocasiones. La primera, para constatar la usurpación.
La segunda vez que fue, un grupo de siete u ocho personas, al notar su presencia, lo expulsó “a los gritos, con palos”.
La última visita se produjo en noviembre del año pasado. “Estuve diez o quince minutos, nada más, miré esa maravilla de bosque y me fui”, aseveró.
En cuanto a la influencia de la situación que se vive en Villa Mascardi, con toda su problemática, en un próximo arribo de turismo, consideró: “Bariloche no se puede dar el lujo de que la gente no quiera ir. Porque las personas van de vacaciones para pasarla bien, a descansar, no a encontrarse con un conflicto de esta naturaleza, con violentos que cortan la ruta y hacen lo que se les da la gana”.
“El camino del diálogo se inició desde el primer día, en 2017. Tuvo su procedimiento correspondiente, pero llega un momento donde el diálogo es una falsedad, una mentira”, sentenció.
“Según las instituciones de la república, esa gente debe ser desalojada de ahí, hay que restituir la normalidad”, opinó.
Acerca del sentimiento que lo invade, ante la falta de respuestas, fue contundente: “Todos se lavan las manos”.
Christian Masello