2020-04-08

“La salida de esta crisis no nos debe dejar con menos derechos”

La antropóloga Senda Sferco se refirió a los modelos de gobierno que, como el de China, amparados en la crisis, avanzan sobre los derechos de las personas. Reflexionó sobre qué cosas dejará la crisis. “No esperemos el apocalipsis o el fin del capitalismo; creo que mucho más humilde”, señaló. Dijo que la pandemia nos encontró a cada uno de nosotros en nuestra condición.

Hace muchos años, un estudiante le preguntó a la antropóloga Margaret Mead cuál consideraba era el primer signo de civilización en una cultura. Ella respondió que el primer signo de civilización en una cultura antigua era un fémur que se había roto y luego sanado. Mead explicó que, en el reino animal, si te rompés una pierna, morís. No podés huir del peligro. Sos carne de bestias que merodean. Ningún animal sobrevive a una pierna rota el tiempo suficiente para que el hueso sane. Un fémur roto que se ha curado es evidencia de que alguien se ha tomado el tiempo para quedarse con la persona que se cayó, ha vendado la herida, la llevó a un lugar seguro y la ayudó a recuperarse. Mead dijo que ayudar a alguien más en las dificultades es el punto donde comienza la civilización.

Senda Sferco eligió esa nutritiva anécdota para pensar qué aprendizajes pueden drenar de la pandemia durante una charla con El Cordillerano. Senda es antropóloga, doctora en ciencias sociales e investigadora de CONICET. Estuvo en Bariloche cuando se desarrolló el X Coloquio Internacional de Filosofía en 2017 y asegura que guarda el mejor recuerdo de esa experiencia.

En principio, Senda aclaró que después de la pandemia de COVID-19 no hay que esperar el apocalipsis o la abolición del capitalismo. “Creo que es mucho más humilde”, adelantó. “El humano siempre intenta ocupar el lugar de los universales, de las grandes explicaciones”, recordó y aclaró que la crisis siempre fue pensada como algo cíclico que permite al capitalismo nutrirse y seguir vampirizando.

Senda está convencida de que hay aspectos de esta crisis que son evidentes. Uno de ellos es que la pandemia nos encontró a cada uno de nosotros en nuestra condición. “Desde la condición afectiva, como la familia y la soledad, pasando por la social y económica, con el trabajo en negro. Todo quedó en evidencia”, apuntó.

También subrayó la importancia de lo vincular, el afecto. “De ver hasta qué punto somos capaces de sostener algo del orden de la ética pública. Cuánto nos importa el otro. Y si, por ejemplo, respetamos el aislamiento social o no nos importa”, reflexionó y acotó que esta situación desnuda también la solidaridad de la sociedad y también actitudes fascistoides vinculadas a denunciar al otro, escracharlo. “Nos enfrenta a nuestra condición”, valoró.

La antropóloga destacó también la posibilidad de tomar conciencia sobre la importancia de los afectos que hoy encuentran su canalización a través de las formas digitales. Consideró que “lo virtual evidencia la importancia capital de los cuerpos, del abrazo, del roce, del contacto”.

Los modelos de salida

En tiempos en los que el virus zamarrea firme a los sistemas, Senda reflexionó sobre los esquemas de gobierno que se proponen como salida. Desde China con un control absoluto sobre su gente, o el modelo inglés que, en su momento y a través del primer ministro Boris Johnson, se planteó que era deseable la proliferación de los contagios para que se dé “la inmunidad de rebaño”. Que los más fuertes queden inmunizados. “Una más cruenta que la otra”, apuntó.

“Lo que debe suceder es que la salida no nos lleve a quedarnos con menos derechos”. Que atravesar esta crisis no signifique pérdida de derechos. “Tenerlo escrito en la frente y adelante del camino es fundamental”.

Daniel Pardo

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