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30/04/2026

Estudiantes de Esquel quedaron sorprendidos al conocer el reactor nuclear del Instituto Balseiro

Lo que comenzó como una clase teórica en Chubut terminó en una experiencia transformadora en Bariloche. Un grupo de 16 jóvenes recorrió el Centro Atómico, descubrió cómo se usa la energía nuclear para tratar el cáncer y volvió con nuevas metas profesionales.
Muchos desconocían de la existencia del Instituto y de las posibilidades de continuar allí sus estudios.
Muchos desconocían de la existencia del Instituto y de las posibilidades de continuar allí sus estudios.

Estudiantes de la Fundación Educativa Esquel visitaron el reactor nuclear y el Instituto Balseiro. La experiencia, que unió la teoría del aula con la investigación de vanguardia, despertó nuevas vocaciones en el grupo.

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Lo que comenzó como un contenido teórico en la materia “Problemáticas Sociales del Mundo Contemporáneo” se transformó en una experiencia de vida para 16 alumnos de sexto año de la Fundación Educativa Esquel. Bajo la coordinación de la profesora Nadine Aleman, la delegación viajó a San Carlos de Bariloche para conocer de cerca el polo científico-tecnológico más prestigioso de la región.

 

Una gestión compartida

La iniciativa surgió del interés por la energía nuclear y la cercanía estratégica del Instituto Balseiro. Según explicó Aleman , el viaje fue un logro colectivo: “Hablamos con mamás y papás de sexto año, quienes nos ayudaron con la logística del hotel y el colectivo. Además, articulamos con la profesora Natalia Albarracín para sumar la visita a la Expo Uni y gestionamos una charla con un científico de gran renombre”.

Durante dos jornadas intensas, los jóvenes no solo recorrieron las instalaciones académicas y la biblioteca del centro atómico, sino que también pudieron observar el funcionamiento de un reactor nuclear, un hito que marcó profundamente su percepción sobre la ciencia argentina.

 

Impacto y vocación

Para Ailen y Milagros, alumnas de la institución, el viaje fue “súper enriquecedor”. Lo que más llamó su atención fue la aplicación humana de la tecnología que conocieron: “Nos explicaron cómo funciona el reactor y las terapias que desarrollan para gente con cáncer. Ver que la ciencia puede lograr que la enfermedad desaparezca en seres vivos fue impactante”, comentaron.

El contacto directo con estudiantes de ingeniería y científicos también sirvió como un motor vocacional. Mientras algunos alumnos confesaron que el viaje los ayudó a salir de la incertidumbre sobre qué estudiar, otros ya fijaron su meta en las carreras de alta exigencia que ofrece el Instituto.

“No sabía que el Balseiro estaba habilitado como opción para nosotros; me entusiasmó mucho. Es un ambiente diferente, totalmente enfocado en la investigación”, destacó una de las estudiantes.

 

Ciencia de excelencia al alcance de la mano

La delegación, que estuvo acompañada por Aleman, Albarracín y el director de la Fundación, regresó a Esquel con una visión renovada. La experiencia no solo cumplió con los objetivos pedagógicos de conocer las problemáticas energéticas contemporáneas, sino que permitió a los jóvenes reconocer la excelencia académica nacional como un camino posible para su propio futuro profesional.

 

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