Claves de una buena iluminación para la salud física y mental
Es un imperativo crear un ambiente de trabajo que no haga daño a la salud física o mental, a la seguridad y el bienestar de los trabajadores. Esto pasa por aportar soluciones eficientes, donde, tanto materiales, distribución del espacio como iluminación deben adaptarse a las circunstancias de los empleados.
Una mala iluminación puede provocar la aparición de fatiga visual, con los pertinentes perjuicios que esto representa para la salud de las personas: problemas en los ojos (sequedad, picor o escozor), dolor de cabeza, cansancio, irritabilidad, mal humor, etcétera. En consecuencia, y tal como establece el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, un análisis ergonómico y de seguridad de un lugar de trabajo siempre debe tener en cuenta que el nivel de iluminación sea el idóneo.
Se debe vincular la iluminación al ser humano, adaptando sus características a las necesidades de los individuos y ofreciendo así una calidad máxima de luz en cada momento. Desde una reunión por la mañana, a cuando se almuerza al mediodía o bien a la hora de trabajar por la tarde ultimando proyectos. Ello contribuye a mejorar el biorritmo y aumenta la satisfacción de los empleados que se dan cuenta del apoyo óptimo durante su trabajo diario.
El ser humano pasa más del 90% del tiempo en espacios cerrados, por tanto, aquellos lugares donde se vive, se trabaja y existe relax impactan en gran medida en la salud, bienestar y productividad. La iluminación es clave ya que la exposición a la luz tiene un impacto en el estado de ánimo y reduce los síntomas de depresión en las personas.
La integración de la luz natural y artificial en el proyecto arquitectónico para crear estrategias de iluminación centradas en la salud humana puede contribuir a diseñar entornos más saludables y productivos. Y además, se diseña en base a: Controles individualizados. Agudeza visual. Diseño de la iluminación teniendo en cuenta los ritmos circadianos. Control del deslumbramiento. Acceso a iluminación natural. Calidad de la iluminación.
Nueve puntos
1) Usar luz de calidad: se dice que la luz artificial es de calidad cuando contiene solo la radiación electromagnética visible, es decir la que no incluye la luz violeta. El ojo humano se incomoda cuando esta luz está presente, por lo tanto es indispensable protegerse de esta radiación. Las lámparas son fuentes que emiten radiación electromagnética, por ello se recomienda el uso de aquellas que tengan una luz cálida (temperatura de color inferior a 3000 K) y de espectro comprendido entre los 440 y los 780 nanómetros.
2) Evadir la luz contaminada: no toda la radiación que emite una lámpara es luz, también puede emitir ultravioleta o infrarroja, que además de ser inútiles para la visión, perjudican el ojo humano. Estas además producen un importante impacto ambiental que altera de manera significativa el ciclo vital de algunos animales y plantas sensibles a este rango espectral.
3) Utilizar la luz precisa: cada actividad requiere de una luz determinada. Por ejemplo, en los estudios, cocinas o espacios destinados para ver televisión no se recomienda usar la misma cantidad de luz. Además, el regular la intensidad de la iluminación creará un ambiente diferente en cada actividad.
4) Focalizar la iluminación: en las lámparas, la pantalla debe dirigir la luz hacia la zona a iluminar para aprovechar toda su potencia. Evitar que haya emisión sobrante.
5) Impedir el deslumbramiento: una luz demasiado viva ofusca la vista, puede provocar confusión, malestar, incapacidad para distinguir objetos e incluso momentos de ceguera. Por ello, dirigir la iluminación al sitio donde se la necesita y en la cantidad precisa.
6) Respetar a los vecinos: si se instala una luz demasiado potente y brillante en los exteriores, es importante no ubicarla en los linderos de otra casa u oficina, para algunos vecinos esto puede parecer una invasión a la privacidad.
7) Respetar el ritmo biológico: el respeto del ciclo día y noche es fundamental para el equilibrio psicológico de las personas. Si las luces exteriores entran en espacios de las casas o edificios, sus habitantes no podrán descansar. Por la noche, la iluminación debe hacer que el ambiente sea agradable y acogedor, para invitar a las personas a relajarse y prepararse para el sueño profundo.
8) Evitar el daño ambiental: al igual que en los humanos, respetar el ciclo día y noche, puede significar para los animales el éxito de la supervivencia de muchos de ellos. Romper la claridad natural de la noche los desorienta y puede afectar un eslabón de la cadena trófica, es decir, el proceso de transferencia de sustancias nutritivas a través de las diferentes especies de una comunidad biológica (cadena alimenticia). La luz modifica la conducta de los animales, altera la reproducción de algunos insectos y afecta la polinización de las plantas, por eso es importante no dirigir la luz brillante hacia el entorno natural.
9) Conciliar la luz con el paisaje: para realizar actividades nocturnas, colocar luces que no modifiquen el paisaje de la noche. Respetar la claridad natural y disfrutar del firmamento estrellado. A lo largo de la noche, cuando no hay luz natural, es maravilloso saber que las personas pueden continuar sus actividades gracias a la luz artificial, pero se debe recordar encender solo las luces necesarias.
(Con datos de Business Empresarial).
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