2019-10-31

LO ADVIERTEN ESPECIALISTAS

Alta exposición de niños a las pantallas generan riesgos

Mucho se habla sobre el riesgo del uso excesivo de pantallas de parte de los niños y se lo relaciona directamente con sedentarismo, obesidad, trastornos del sueño y problemas físicos como alteraciones visuales. La Sociedad Argentina de Pediatría reafirma esta idea.

El Cordillerano dialogó con dos profesionales, la pediatra Alejandra Ferrari y el neurólogo Marcelo Di Blasi, para tratar más en profundidad la temática, desde sus experiencias en consultorio.

El doctor detalló “yo no utilizaría la palabra daño porque eso sería algo más severo e irreversible y esto de las horas de exposición a las pantallas es algo netamente cultural y reversible en la medida que se logre regular”.

Aclaró que “también los riesgos dependen mucho de las condiciones, no es lo mismo estar solo con la Tablet o el celular que hacerlo acompañado por un adulto que medie esa actividad, aunque eso lamentablemente no es común que suceda”.

Ferrari comentó “leí que si uno hace una proyección desde la juventud hasta los ochenta años que es aproximadamente la expectativa de vida, decía que la cantidad de uso de pantallas llegaría a un total de 17 años en total conectados a estos medios visuales”.

Di Blasi manifestó que esto es un tema universal y no solo local “el perjuicio mayor es que se dice que una imagen vale más que mil palabras, yo le cambio el ‘vale’ por el ‘cuesta’ porque cuánto más imágenes, menos palabras, menos diálogo y menos intención comunicativa”.

La pediatra Alejandra Ferrari. (Foto: Tonny Romano)

Cuanto más pequeños son quienes utilizan estos medios tecnológicos, mayor es el riesgo “porque no incorporan el lenguaje, ¿qué te cuesta más mandar por correo, una foto o un texto?” ejemplificó.

Se está perdiendo el invertir tiempo en la palabra, “además no ocupan lugar y las imágenes sí, saturan las redes neuronales”. Los estudios afirman que cuanto más tiempo estén expuestos, menor desarrollo cognitivo “además disminuye la creatividad, las palabras finalizan convirtiéndose en conceptos y las imágenes no”.

Agregaron “entonces hay cierta adoración por la memoria fotográfica pero eso tiene un costo altísimo de espacio, el cerebro al estar todo el día procesando se altera la atención, se incrementa la ansiedad”. Las imágenes son adictivas y las compararon con las bebidas cola, “refrescan un poco, te sentís mejor pero después querés más y más”.

Otro de los perjuicios es la alteración del ritmo del sueño “la luz constante hace que el cerebro procese todo el día, producís menos melatonina y te cuesta más dormir en realidad”.

Muchos padres muestran orgullosos el gran manejo de la tecnología por parte de sus hijos pequeños, “los chicos no tienen miedo a romper entonces tocan y tocan, ensayo y error, no hay planificación, no ayuda a pensar, a regular ni a posponer, es todo inmediato” dijo Di Blasi.

Lo ve mucho en el consultorio mientras esperan ser atendidos, si el hijo se pone un poco molesto, lo resuelven dándole su celular. Generaciones anteriores resolvían estos problemas con prender la televisión. “La falta de comunicación y del lenguaje, hace muchas veces que los chicos tengan menos comunicación con la familia” agregaron.

Los chicos asimismo, imitan las actitudes de los adultos que los rodean y es bien sabido que la utilización de los celulares, ha acortado las charlas y quitado interés a los momentos. El doctor fue contundente “cuando los padres me vienen a ver y se quejan de las horas que sus hijos utilizan los celulares les pregunto ¿quién se los compró, quién le paga el plan para que pueda conectarse a internet?”

Buscando soluciones

Ferrari al hablar de soluciones dijo “se sugiere que antes de los 18 meses sea cero pantallas y se ve que es muy difícil, entre los dos años y los cinco una hora por día y de ahí en adelante dos horas como máximo”. Es fundamental no tener estos aparatos en el dormitorio, “a esto se suma la postura, lo que lleva a tener tendinitis, contracturas, alteraciones visuales, la memoria y la atención”.

El neurólogo agregó “hice una experiencia con las alumnas del instituto de la carrera de Educación Especial, les muestro una figura que por mi edad es muy rápida de reconocer pero que para los más jóvenes no lo es, las películas de vaqueros que antes de entrar al salón les hacen dejar las armas en la puerta, entonces yo les pido que dejen sus celulares en la puerta”. La pregunta que más le hicieron fue, ¿va a ser así para todas las clases?”.

El neurólogo Di Blasi. (Foto: Tonny Romano) 

Los celulares generan dependencia atencional, “lo que tenemos que ver es cuántos mensajes es imprescindible atender y de leer en un mismo momento, seguro que son menos del diez por ciento”.

El tener en los hogares la televisión prendida sin que nadie la mire, como si fuera un sustituto de la música, “cuando los padres vienen a una consulta preocupados por la falta de concentración de sus hijos les pido que cuando estén haciendo la tarea, filmen un video casero y al siguiente encuentro, me lo muestren, de cien no hay uno solo que no esté de fondo, el sonido de la televisión” afirmó el neurólogo.

Lo que se recomienda es una hora y media antes de ir a dormir, apagar todas las pantallas, “no poner el celular en la habitación ni en el lugar donde uno come”. El pactar con los hijos, si utilizaron una hora la pantalla, se debe equilibrar con una hora de juegos o de lectura.

Ya los chicos no llevan más sus juguetes a las consultas médicas, ahora lo hacen con su celular o luego de ser atendidos, son los adultos los que como manera de premio por haberse portado bien, les prestan los suyos.

Pocos juegos

Hoy en día los nenes juegan muy poco y el jugar estimula el lenguaje y la creatividad, lo que no generan las pantallitas. Son tiempos de individualismo, “hay dos cambios, el primero es cada uno es portador de su entretenimiento, es decir que no necesita a otro y el segundo es que todo el grupo familiar que lo rodea ha tenido la solución de no hablar ni entretenerse”.

En los chicos que utilizan mucho las pantallas hay cambios también a nivel emocional, “las reacciones más comunes son a causa de la frustración, los berrinches, enojos y peleas, el nivel de conflictividad es mayor”. Hay más violencia escolar y en la calle y esto abarca también a los adolescentes o adultos.

“Esto genera mayor ansiedad, a chicos y adultos les cuesta un montón esperar, quieren todo de inmediato, en el caso de los grandes afecta mucho la capacidad de la memoria, ahora está todo en el celular, ya no necesitan memorizar nada” dijo Di Blasi. “Eso debilita nuestra reserva cognitiva y cada día hay más consultas por pérdida de memoria”.

La pérdida de la lectoescritura es otro de los derivados del uso de celulares, “cada vez aprenden más tarde y les cuesta asimilar la riqueza del lenguaje, han transformado la ficción, el juego, en algo totalmente real, esto es lo que me muestra y esto es lo que quiero pero no lo tengo, la frustración es enorme”.

La estimulación es múltiple, breve y permanente, “ciertos desarrollos están más endebles porque están abocados solo a algunas partes del desarrollo, lo otro queda de lado”.

La Sociedad Argentina de Pediatría sugiere que este tema sea incluido en las consultas, cuántas horas el chico está con la pantalla, “entra al consultorio una madre preocupada por la falta de atención de su hijo y su hijo entra usando el celular” comentó demostrando que “es algo tan cotidiano y cercano que el problema se vuelve invisible”.

La dependencia psíquica es la peor “sobre todo la gratificación inmediata, hay que tener en cuenta que el desarrollo psíquico de un nene está en proceso y es el adulto el que tiene que modular los tiempos”. La gratificación, la recompensa y el renunciar o postergar es algo básico para la conducta “no sé lo que quiero pero lo quiero ya, antes era solo de los adolescentes, ahora es de toda las edades” afirmó el neurólogo.

Darles más libertad a nuestros hijos a veces se confunde “se cree que por dejarlos hacer lo que quieran les dan más libertad pero en realidad con respecto a las pantallas, están colaborando con un encarcelamiento cognitivo y eso es tremendo”. El comenzar a regular estas actividades no es simple, pero tampoco es imposible, “no dejés que la vida te lleve, sino que llevá vos a tu vida” dijo Di Blasi para finalizar.

Repartir los roles de una forma más diversa, solidaria y comunicativa quizás, sea el mejor camino.

Susana Alegría

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