2019-06-30

El Club de Abuelos cumplió un año en el Newenche

Hace pocos días El Cordillerano visitó el Club de Abuelos del barrio Unión y 2 de Abril, cuyos integrantes se reúnen los sábados en el salón contiguo al gimnasio Newenche. Reiteramos la visita con un motivo muy válido, ya que cumplieron un año en esas instalaciones. El festejo fue muy emotivo.

En realidad, ese Club de Abuelos nació hace diez años en la junta vecinal del Unión, para brindar un plato de comida los lunes, miércoles y viernes, luego comenzaron con los distintos talleres, proyecto que continúa latiendo gracias a la desinteresada atención y dedicación de un grupo de personas.

Pero los casi 50 adultos mayores que concurren, no son solo de esos barrios, luego de las actividades, a algunos se los ve -con la bolsa en la que llevan su porción para la cena- ir a esperar un micro porque viven muy lejos de esa zona.

Martes y jueves concurren a otros centros para personas mayores y los sábados se reúnen en el Newenche. Es la triste realidad de muchos adultos que acuden a esta clase de espacios en busca de algo de alimentos y mucho de compañía.

El almuerzo se sirve a la una del mediodía, pero desde las diez de la mañana comienzan a llegar. Se los espera con un té o equipo de mate, tortas fritas o pan casero, y juntos aguardan que esté lista la comida.

El festejo de cumpleaños fue con pollo al horno, chorizos y ensalada de papas, y de postre compartieron una gran torta que fue donada por compañeros de un hotel céntrico que no quisieron ser mencionados.

También amigos de dos iglesias se acercaron al evento con ropa de abrigo para repartir entre las personas mayores. Asimismo, el momento fue propicio para festejar los cumpleaños de quienes asisten al Centro, y que cumplieron desde el enero hasta esta mitad de año.

Al equipo de voluntarios y voluntarias se sumó un nuevo voluntario, Miqueas, nombre de origen profético. Él pertenece a la comunidad de la iglesia Catedral Familiar, siempre realizan tareas solidarias y recorridas de visitas por los centros de adultos mayores y merenderos.

Miqueas quedó gratamente sorprendido por el grupo humano, entonces decidió volver cada sábado para colaborar en servir las mesas o sumar su apoyo en la cocina. En algunas oportunidades se ubican a la entrada de algunos mercados para recibir donaciones de alimentos que luego entrega en sus visitas.

El próximo sábado, luego del almuerzo, mientras algunos estén jugando a las cartas o bailando, otras se estarán cortando el cabello con él.

Antes de retirarse, recibieron de recuerdo un suvenir, una hermosa flor de lana, artesanía realizada por las manos de Marta Telleri. Pasó ya un año de la actividad que realiza este maravilloso grupo de personas que se reúnen para hacer más llevaderas sus vidas.

Susana Alegría

Te puede interesar