2019-06-21

Elma cumplió 97 años y lo festejó con amigos y familiares

Elma Sara Morris fue noticia en el año 2017 por haber sido reconocida como la estudiante más longeva del sistema universitario de todo el país. Amigos, familiares, compañeros de los talleres y uno de sus profesores de UPAMI la agasajaron compartiendo una merienda en una confitería e incluso soplando la velita de sus 97 años.

Con gran lucidez dialogó con El Cordillerano, “estoy muy feliz de poder festejar mi cumpleaños con tanta gente querida, sé que soy buena compañera porque no critico a nadie y si puedo ayudar, ayudo siempre”.

Dentro de todos los talleres a los que ha asistido tiene sus preferencias: “el de oratoria es el que más me gusta, en teatro anduve más o menos porque no era lo mío”.

Nació en Flores y hace más de 42 años que se vino a vivir a Bariloche, “yo era ama de casa y mi marido tenía una empresa de construcción, de los 9 años a los 23 crie a mi hermano, entonces no quisimos saber nada de tener hijos”. Es una mujer muy informada, “necesito saber lo que pasa pero no me gusta la política”, aseguró.

Meli ha compartido con Elma las clases de teatro, oratoria, inglés y ahora historia del arte, “ella está siempre en el aquí y ahora, no solo a nivel información, sino también a nivel personal, se preocupa por lo que nos pasa y por cómo nos sentimos”. Tiene serios problemas de salud entonces cuando es necesario utiliza lupas para lograr su cometido, porque no acepta barreras para llegar a sus metas. “Ha hecho de su vida lo que ha querido y por eso siempre sale adelante, siento que el universo la puso en mi camino porque seguramente tengo mucho que aprender de ella”, aseguró.

Mónica Rubelio es docente y comparte con Elma una relación de amistad muy hermosa, “nos conocimos porque en su edificio vivían unos amigos míos, luego al grupo se incorporaron ella y su esposo y desde entonces que asados, cumpleaños y muchas otras cosas, las festejamos juntas”.

Ríos, lagos y montañas son la pasión de Elma, practica y ha enseñado Tai Chi, hasta la fractura de cadera que le quitó movimiento. “Para el Día de la Madre del año pasado, primero fue de un lado y al poco tiempo del otro, pero nada de eso la ha deprimido o ha sido motivo para ponerse mal” dijo muy emocionada.

Son muchas las cosas que ya no puede hacer pero las ha ido reemplazando por otras, aceptando los tiempos y las posibilidades físicas. “Nada la doblegó, ni su viudez ni su impedimento visual, hace todos los talleres para los cuales no sea indispensable la vista”, describió.

Elma todos los días tiene alguna actividad, los talleres, la peluquería e incluso una tarde para dedicar a sus amigos y amigas.

Por su parte, Anita de Ruiz Moreno también quiso hablar de su querida amiga, “las dos teníamos negocio en Mitre y Quaglia y así nos conocimos, nos juntábamos los domingos a hacer asados en la costa del Nahuel Huapi con nuestras respectivas parejas”. Han pasado los años pero entre ellas, el cariño sigue intacto. “Es muy inteligente, sabe escuchar y aconsejar cuando es necesario, Otto su esposo era igual que ella de generoso”, recordó.

El profesor

Guillermo Pérez Gallinguer es el profesor de oratoria de Elma, quien ha demostrado en realidad ser mucho más que eso, aunque le da vergüenza admitirlo, durante su problema de salud la ha visitado a diario en su internación, siempre pendiente.

“Le apasiona el taller, cuando no puede ir se enoja y siempre tiene una buena historia para contar”, dijo muy feliz. “Justamente en la última clase hablábamos de eso, de lo que he aprendido de personas como ella, he tenido la posibilidad de recibir ese aprendizaje, hacerse problema por cosas verdaderas y reales y no por lo superfluo de lo que nos quejamos siempre”.

“Llego al taller enroscado con algo y Elma me acomoda las ideas, es un ser humano maravilloso, éste es el tercer cumpleaños que comparto con ella y me aseguró que serán muchos más”.

 

Susana Alegría | Fotos Facundo Pardo

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