2019-04-24

ESTÁ IMPUTADO POR INCUMPLIMIENTOS DE ASISTENCIA FAMILIAR

Decretan rebeldía y ordenan la captura de un empresario

 

Había sido condenado por amenazas contra su expareja y enfrenta un nuevo proceso por incumplimiento de los deberes de asistencia familiar. Este lunes no justificó su inasistencia a una audiencia de control de acusación y ordenaron su captura.

Luciano Remiro había sido condenado a la pena de un año de prisión en suspenso por dos hechos de amenazas contra su expareja, frente a su propia hija y a otro pequeño hijo de la mujer. Apenas una semana después de la condena fue imputado formalmente por el delito de incumplimiento de los deberes de asistencia familiar por más de cuatro años. Según la formulación de cargos, el acusado no aportó para la manutención de su hija al menos desde el mes de abril de 2014 hasta la actualidad.

En aquel momento se estableció un plazo para la investigación penal preparatoria y ahora, al momento de realizarse la audiencia de control de acusación, paso previo al juicio oral, el acusado no se presentó ni dio justificativo válido alguno como para lograr una postergación de la audiencia.

Por ello, a pedido de la fiscal Silvia Paolini, el juez Marcelo Barrutia decretó su rebeldía y ordenó su captura, para que se someta al proceso judicial que se le sigue.

Durante el juicio en el que resultó condenado, Remiro se había quejado porque hacía casi dos años no le dejaban ver a su hija, pero fue imputado porque por más de cuatro años no aportó para la manutención de la niña.

En ese juicio se le impuso la pena de un año de prisión en suspenso tras ser declarado autor penalmente responsable por dos hechos de amenazas simples contra su expareja. La pequeña hija de ambos, presenció los hechos y esa circunstancia fue evaluada como agravante al momento de fijar la condena.

Los hechos acreditados en esa sentencia ocurrieron el 23 de septiembre del año 2017 por la noche y al mediodía del día siguiente. En la primera ocasión el hombre se presentó en el domicilio de su ex y lanzó insultos y amenazas hacia la mujer.

Al día siguiente hizo lo propio en un local de pastas de la calle Belgrano, perteneciente a la víctima, y se acercó en forma intimidatoria hasta el vehículo en el que ella permanecía con su hija, tocando bocina y lanzando gritos. La mujer emprendió la marcha en dirección a la Comisaría de la Familia, recorrido en el cual el sujeto la persiguió, intentando chocarla en varias ocasiones, según describió la Fiscalía, que encuadró el hecho en la figura de amenazas en un contexto de violencia de género.

Mariano Colombo

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