Nutrientes y abonos
El crecimiento de las plantas, como el de los seres humanos, es una consecuencia de la división de sus células, que se multiplican y aumentan de tamaño. Las plantas son seres vivos, por lo que su madurez depende en gran medida de cómo se desarrolla su infancia.
Al igual que los seres humanos, necesitan más cuidados cuando son pequeñas. Si no reciben los debidos cuidados en los primeros tiempos, pueden crecer y desarrollarse mal, con el consiguiente perjuicio en flores y frutos, si se pretende que las plantas crezcan sanas, deben estar bien alimentadas.
La nutrición, es el proceso biológico por el cual la planta absorbe del medio que le rodea (tierra, agua, aire, otra planta, etc.) los productos necesarios para su alimentación y los transforma en su propia materia viva.
Tipos y modos de empleo
Orgánicos naturales: en ningún caso debe suplir el aporte de abono químico, debe ser complementario para el mejoramiento del suelo. Se debe aportar durante el invierno mezclándolo con la tierra.
Bastoncitos fertilizantes: se trata de un abono sólido que se presenta en forma de bastoncito. Ideal para macetas y jardineras, se introduce en la tierra entre el tronco de la planta y la pared del recipiente.
Abonos líquidos: ideal para plantas en recipientes y de interior. Se añade la dosis al agua de riego y al regar no se debe mojar la planta, solo la tierra.
Abono foliares: Ideal para acelerar el crecimiento de las plantas. Se añade agua y con el líquido resultante se pulveriza toda la planta. Se debe aplicar en plena época de crecimiento.
Abonos sólidos: normalmente se presenta granulado o en polvo. Es el abono más utilizado para el abonado de plantas. Antes del suministro se debe remover la tierra y a continuación esparcir la dosis alrededor de la planta.
Abonos solubles: son parecidos a los líquidos pero algo más completos y creados totalmente para las plantas de huerto y jardín. Se mezcla junto con el agua de riego y al aplicar no se debe mojar la planta.
Además existen otros compuestos complementarios/vitamínicos como: Quélatos de hierro, regeneradores de suelo, reverdeciente o bioestimulantes. Que sirven para complementar el alimento de las plantas o atender sus carencias.
En cuanto a la dosis dependerá de muchos motivos pero en todo caso se debe atender las indicaciones del fabricante y usar la dosis que aconseja en el envase.
En los abonos líquidos se debe agitar antes de usar y en los sólidos esparcirlo homogéneamente alrededor de la planta. El abono sólido se debe aplicar después de regar y mucho mejor si es durante o después de la lluvia. (Con datos de Carlos Herrera)