Pequeños Puentes hizo realidad el sueño de 92 niñas y niños
Este 4 de marzo seguramente quedará grabado en la memoria y el corazón de los niños que recibieron de parte de Pequeños Puentes, la caja escolar.
Los beneficiarios pertenecen a los merenderos Manitos de Amor, del barrio 29 de Septiembre, y Copa de Leche, del 2 de Abril.
La campaña comenzó hace un tiempo cuando cada uno de los niños debía escribir una cartita detallando su edad, grado al que asiste y el número de calzado que utiliza, luego el pedido fue subido a la página de Pequeños Puentes y la gente podía apadrinar a uno de esos chicos.
Se trata de la segunda campaña que realizan en Bariloche, la primera fue para Navidad y tiene la particularidad de darles a los niños exactamente lo que piden, no regalos al azar como suele suceder.
En este caso fueron 92 las cajas escolares, 65 para el Manitos de Amor y 27 para el Copa de Leche. Paula Grinberg, coordinadora local comentó que “fue muy dura la campaña, pero tuvimos mucha ayuda, Jumbo nos hizo un precio especial a precio mayorista y las zapatillas también las conseguimos con descuento”.
Casi todos los padrinos y madrinas fueron de Bariloche, solo dos o tres de Buenos Aires. Se mostró muy sorprendida con los resultados, “venía muy lento y pensamos que no íbamos a llegar”, dijo.
Hay que tener en cuenta que estamos hablando de aproximadamente dos mil pesos por cada caja, pero la solidaridad de la gente se hizo notar, muchos se unieron con compañeros de trabajo para entre todos, cubrir el costo total. “La de los más grandes salía dos mil setecientos pesos entonces se complicaba aún más”. Pero, “si hay voluntad y la gente tiene ganas de ayudar, se logra”, aseguró Grinberg.
La entrega
La caravana de solidarios se reunió en la rotonda de Diarco para ir juntos hacia el Manitos de Amor, allí estaban todos los nenes sentaditos, ansiosos esperando para recibir su regalo.
El dar siempre gratifica más al que entrega que al que recibe y esa energía de amor se pudo ver en cada uno de los rostros de la gente que participó del hermoso momento. Indescriptible la felicidad de cada uno al ser nombrado, para recibir su caja envuelta con papeles de colores y después volver a su lugar. Cada uno iba rompiendo el papel y descubriendo un mundo que pocas veces habían visto, la mochila que habían pedido, una cartuchera completa con artículos para geometría, lápices, gomas y temperas. En una caja aparte las zapatillas nuevas para el “cole” como decían al mostrárselas a sus amiguitos del merendero y un guardapolvo, todo nuevo.
A los más chiquitos no les daban los brazos para llevarse los obsequios, otros querían ser fotografiados con sus enormes sonrisas.
En muchas ocasiones los menores van heredando de sus hermanos los delantales y algunos útiles, teniendo en cuenta el costo total de cada caja y la cantidad de hijos en la familia, sería prácticamente imposible cumplirles ese sueño.
Algunas madrinas acompañaron a los integrantes de Pequeños Puentes porque quisieron conocer a sus ahijados del corazón en campaña y se fundieron en un enorme abrazo lleno de felicidad.
Lo mismo se repitió en el merendero del 2 de Abril, donde María Catalán ya les había brindado una rica merienda con tarta casera de frambuesas.
Ahora se tomarán un breve descanso para recargar energías y anunciarán en los medios cuando inicien la campaña del Día del Niño, gestos que van de corazón a corazón.
Pequeños Puentes de Buenos Aires aún tiene que conseguir 140 cajas escolares, por lo que aquellos interesados en apadrinar a algún chico, puede hacerlo ingresando a su página web, puesto que la entrega la han postergado para la próxima semana.
Susana Alegría